En julio de 2020 publicamos una primicia en Motor1 Argentina (en aquél entonces llamado Autoblog Argentina): General Motors había decidido fabricar la Chevrolet Tracker en su Planta Alvear de Santa Fe. La idea era compartir la línea de montaje con el Chevrolet Cruze (leer obituario), con un nuevo producto nacional que reemplazara en nuestro mercado a la Tracker que durante casi dos años llegó importada de Brasil.

Ya en aquél momento, la revelación de esa noticia inspiró una nota de opinión: "¿Por qué las automotrices fabrican un mismo modelo en Argentina y Brasil?". En aquél entonces se analizaron aspectos que aún hoy siguen vigentes, como el tema de los impuestos, el abastecimiento, la disponibilidad de productos y hasta se abordaban algunos riesgos de esta decisión (ver nota de archivo).

La Tracker no se dejó de fabricar en ningún momento en Brasil. De hecho, gran parte de los componentes que tiene la Tracker argentina los fabrican proveedores brasileños que abastecen a las dos líneas de producción. Por ese motivo, hace dos semanas ocurrió una curiosidad: la gama de versiones de la Tracker nacional ahora se amplió con la llegada de una variante brasileña. La nueva Tracker RS es una "edición limitada" de apenas 100 unidades, que llega importada del país vecino (ver equipamiento y precios).

¿Vale la pena comprar esta serie especial? ¿La Tracker nacional necesitaba complementarse con productos brasileños? ¿Existen diferencias en términos de calidad de fabricación entre un país y otro? Estos y algunos interrogantes más se responderán en la crítica completa, que se publicará la semana que viene.

C.C.

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La Chevrolet Tracker RS tiene un precio de lista  de 31.916.900 pesos.

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Otras versiones de la Tracker arrancan en 27.446.900 pesos.

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La crítica completa se publicará la semana que viene.

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