Mis últimas vacaciones pre pandemia (ahora que lo pienso fueron mis últimas vacaciones, ¡diablos!), fueron de una semana con epicentro en Potrero de los Funes, San Luis. Junto con mi mujer nos pareció un gran lugar para desde allí recorrer la infinidad de paisajes que tiene la provincia puntana. ¿El vehículo? Fiat Toro Volcano (2020) , 4x4 y con el turbodiesel de 170 cv.

La Toro ya me gustaba y después de ese viaje diríamos que se produjo un cierto enamoramiento. La llegada del restyling (no es segunda generación, es restyling), me provocó ciertas dudas. ¿Seguiría siendo lo que probé? ¿El nuevo motor estará a la altura? 

Bueno, me llegó el turno de manejar la versión turbonaftera y la compartí unos días con Jero Chemes, cuya mini-crítica está al final. El staff de Motor1 se puso las pilas y ahora ustedes disfrutarán (espero), de dos críticas en una. ¿Hay diferencias? ¿Escribimos lo mismo? Esas respuestas y muchas más, a continuación, en la crítica completa.

POR FUERA

La gran diferencia está en la trompa. La remodelada Toro no es minimalista y el logo de Fiat está grande y visible en la parrilla. Y me gusta como queda. De ahí la otra pieza nueva que llama la atención es el capot. Quizás desde afuera no sea tan evidente, pero sentados al volante llama la atención la hendidura central. Es muy profunda y notoria.

También cambió el protector en "U" en la parte baja de la trompa. Ahora está bien marcada y en color diferente a la carrocería. Diría que es más "Duster" pero tampoco tanto.

Del resto se destacan las llantas de nuevo diseño y no mucho más en esta versión Volcano. Ah, sí, la parrilla frontal incorpora la bandera italiana y en la parte trasera la nueva denominación. No hay más AT9 o cosas similares, ahora es T270. T de Turbo, 270 por el torque de esta versión. Parece que la moda es utilizar los números del par motor y Fiat no quiere quedarse atrás.

Las medidas casi no variaron con respecto a la versión pre-restyling. Mide 4.945mm de largo (30mm más), pero la distancia entre ejes sigue siendo de 2.990mm. De alto tiene 1.735mm (11mm menos que antes), y el ancho es exactamente igual: 2.033mm. El despeje es de 211mm adelante y 264mm atrás, siempre medidos sin carga.

La caja de carga viene con lona que protege pero no es estanca. El sistema mantiene las virtudes y defectos de la versión anterior y es un buen complemento para venir de serie. La caja mide 1.360mm de ancho (1.091 entre pasaruedas), 1.334mm de largo y 591mm de profundidad. Esto da una superficie de carga de 1.5 metros cuadrados y un volumen de 937 litros.

La unidad probada tenía neumáticos Pirelli Scorpion en medida 225/60 R18 y el auxilio es de uso temporal, algo extraño en un vehículo utilitario. 

POR DENTRO

Creo que acá es donde más sentí estar en una nueva Toro. Cambió poco pero parece que cambió todo. ¿La clave? Ahora la pantalla multimedia viene en formato vertical y en el centro de la consola. Pasamos de una de 8 pulgadas horizontal a una de 10 pulgadas vertical. Resulta mucho más simple de utilizar, Android Auto se aprovecha mucho mejor (y sí, los teléfonos son verticales), y queda mejor integrado, excepto para gente como Jaime que no le gustan las pantallas.

Otro cambio está en el tablero de instrumentos que ahora es 100% digital con diferentes configuraciones. Me parece mucho más práctico y, por qué no, entretenido. 

Los tapizados son de cuero y los asientos delanteros se regulan eléctricamente. Me dio la sensación que la posición más baja es un poco más alta que antes, pero nada que moleste para un buen manejo. 

El volante también viene revestido en cuero y cuenta con muchos botones de reglajes y funciones en el frente, a lo que se suman las levas traseras para los cambios de marcha. Soy de los que prefiere las levas en metal, tal como las trae la Toro, aunque en realidad, casi no las uso.

De la pantalla central ya hablamos y debajo de ella todos los mandos de la climatización (bi zona), en formato físico perilla + tecla, como sí le gusta a Jaime. 

En la parte trasera el espacio sigue siendo justo. Dependerá de lo altos que sean los que viajan adelante para ir más o menos cómodos atrás. Como dijimos al principio: el problema de la nueva Toro es que ahora tiene un rival en serio.

La lona que cubre la caja ya dijimos que no es estanca, pero ayuda mucho a transportar cosas. Nos llamó la atención que la rueda de auxilio fuese temporal, algo no muy común para un utilitario. Sólo esperamos que no sea fruto de los tiempos que corren con la escasez de neumáticos en nuestro país.

La capacidad de es de 670 kilos y la capacidad de remolque (sin frenos), es de 400 kilos.

SEGURIDAD

La Fiat Toro Volcano T270 cuenta con 7 airbags (frontales, laterales, cortina y rodilla del conductor), control de estabilidad, de tracción y de tracción avanzado que se combina con un ABS programado para el off road. No tiene control electrónico de descenso que si viene en la Volcano Diesel.

Viene con asistente de frenado pre-colisión que, como comenta Jero más abajo, también se activó alguna vez en condiciones que no parecía necesario. 

Cuenta con monitoreo de presión de los neumáticos pero no tiene uno de mis ADAS favoritos (porque me parece MUY útil), que es el alerta de punto ciego en los retrovisores. 

En Marzo de 2018 LatinNCAP presentó los resultados de la Fiat Toro que recibió 4 estrellas.

MOTOR Y TRANSMISIÓN

La novedad más importante de esta gama 2022 viene debajo del capot. El cuatro cilindros de 1.3 litros naftero y turboalimentado es una gran novedad. Es el mismo de la Compass, con distribución cadenera, pero coincidimos con Jero en que le queda muy bien a la Toro.

Tenemos 175 CV en el acelerador se acoplan a una caja automática de 6 velocidades. La de 9 marchas quedó para las versiones 4x4, mientras que acá tenemos tracción delantera.

Un detalle que refleja un poco el espíritu de esta Toro: no viene con chapón protector del cárter.

COMPORTAMIENTO

En la Toro se viaja alto. No es excesivo, pero ves desde arriba a muchos. La cola más alta complica un poco la visibilidad hacia atrás aunque, por lo que espié en la parte de Jero, él la sufrió más que yo.

Con casi 5 metros de largo sorprende lo fácil que se estaciona y nos movemos en el tránsito con agilidad. Acá la caja y el turbo-nafta tienen mucha culpa. El turbo acopla suave. La "patada" que sentíamos en los '90 cuando entraba el turbo hoy casi no existe. Tecnología y desarrollo han hecho que todo evolucione para bien.

En la ruta sigue siendo un placer manejarla. Va bien, es firme y el motor 1.3 turbo recupera bien en todo momento. No, no es un deportivo. Por más que diga "turbo" y todo eso. 

La usé un poco en tierra para ensuciarla ya que no es el gran objetivo de esta Toro. Las suspensiones se notan firmes, que pisan bien. Tienen un grado de suavidad que le dan un confort que pocas pickups ofrecen en tierra y debe ser porque no es una pickup pensada para eso. No hay ingreso de polvo al habitáculo aunque sí encontraremos polvo en la caja aún con la lona puesta. 

Nota aparte para la nueva pantalla central. El GPS en modo vertical es todo lo que está bien para la navegación.

CONCLUSIÓN

La Fiat Toro sigue siendo un gran producto y ahora suma un motor que está más que bien. Pero el problema actual no es la Toro en sí, si no que le ha surgido un rival de nivel y que, incluso, la supera en algunos items.

La respuesta final, como siempre, la tiene el comprador. Toro sigue dando pelea, con nueva estética y nuevo corazón. El público dirá si con eso alcanza.

O.C.


OPINA JERO CHEMES

Junto con Orly, decidimos probar ambos la nueva T270, dejándole a él el test principal porque yo probé la Ultra que es 90% igual y para no ser reiterativo y que ustedes tengan otra opinión, solo haré un resumen excepto en algunos puntos importantes como el motor que es la gran novedad.

Tengo la suerte de haber probado todas las Toros de todos los modelos desde que salió hace años hasta esta. SI, me recibí de Torero. Les recomiendo leer mis sucesivos tests para saber mi opinión general del modelo.

Resumiendo, la Toro siempre fue una buena idea. Tiene cosas buenas (andar) y cosas no tanto (comportamiento fuera de camino), esta T270 por suerte no reemplaza a nada sino que se agrega a la gama dando más opciones al cliente. Bien ahí.  La mala noticia para Fiat y buena para el cliente, es que ahora a la querida Toro, le salió un grano. Se llama competencia.

Por fuera:

Desde el día 1 me pareció linda. Sigue siendo elegante y hay que reconocer que no luce vieja. Esta unidad así como esta me parece mucho mas elegante que la Ultra con la tapa esa rígida atrás, que rompe la armonía. Acá no hay diferencia con Maverick, una es novedad y la otra sigue siendo elegante. Ruedas 18 de asfalto puro y auxilio más chico, temporal y de otra marca. Empate.

Por dentro:

Lo de siempre. Adelante cumple, atrás es chica. La terminación de esta unidad tiene puntos flojos, como las rebabas de los portamapas delanteros y algún plástico de la puerta, raro porque, en general, las que usé estaban correctamente terminadas. Al no tener el todos los elementos ese atrás que trae la Ultrá, se ve un poquito más por la luneta y el ¾ trasero, pero la visibilidad sigue siendo un problema en la Toro. En este punto Maverick la supera con claridad, es más moderna, más cómoda adelante, mucho mas grande atrás, mejor terminada y se ve para todos lados.

Seguridad y equipo:

Sigue siendo competitiva. Muy buenas luces exteriores, malas las interiores. Al igual que me pasó en Toro Ultra y su prima Compass, las ADAS están calibradas raras y son demasiado sensibles, y nuevamente en un par de ocasiones se confundieron y frenaron cuando no debían hacerlo. Celebro que las traigan, pero deberían tener un calibrado más refinado.

Motor y caja:

Ya lo dije en ocasión del Compass. El motor me gusta mucho, “re va”. En Compass tenía un mapa que no hermanaba con el rodado y la caja, lo que sumado al peso elevado hacía que el  consumo en ciudad fuera elevado. Pero esta Toro es mas liviana y tiene caja de 6ta. El resultado es que el motor se siente mas a gusto y la lleva perfecto. El andar diario es bueno y cumple todas las expectativas. ¿El mejor que el 1.8?, Si, es mas moderno aunque agrega un periférico (el turbo) que debe ser mantenido con rigurosidad (y hoy eso es caro). Acelera mejor y gana 10 km/h de velocidad final aprox.

¿Y el consumo? En ciudad es peor que la 1.8 y en ruta apenas mejor.

Ciudad y autopista a Orly le dio 12.5 L/100 . A mi me dio 12.6 L/100 un feriado. Pero la 1.8 gastó menos en ciudad. Si, menos, dio 12.3 L/100.

En ruta los consumos son muy parejos

A 100@ 1800 turbo 4%  6.3 l/100 (6.9 la 1.8)
A 120@ 2100 turbo 20% 8.3 l/100  (sin medir la 1.8)
A 130@ 2400 turbo 23% 9.6 l/100 (10.0 la 1.8)

En el tablero hay una función que te permite ver el % de carga del turbo. Como todo motor chico, mientras las condiciones sean ideales, va muy bien. Ahora si las variables se ponen ásperas, la cosa cambia. Ejemplo, yendo en autopista me agarró un viento terrible, primero de cola y luego de frente. A 130@ 2400 con viento a favor el turbo va al 23% y con viento en contra al 44%. Ese dato es el que hay que mirar ya que en las provincias con subidas y bajadas, la 1.3 va a andar más pero va a consumir bastante mas también.
Como dije acelerando es mas rápida que la 1.8, 0 a 100 kms/h 9.98 segundos, luego de varios intentos, al limite no recomendable y a fondo camina 189 km/h vs (177 la 1.8L)

El  motor es excelente pero no es nada deportivo. Si querés algo de rock, todo es 4500 rpm para arriba, empuja con muuuchas ganas (y así gasta también). En 4ta y 5ta llega al corte de 6000 rpm y la sexta es sobremarcha. La levas al volante son “cool” pero si llegas al corte la caja sube sola de cambio. La Toro tiene ordenado preservarse ante cualquier intento de deportividad por parte del conductor y está muy bien.

Manejala en ruta tranqui entre 2000 y 3000 vueltas que vas al fin del mundo. Si estás un poco más apurado entre 2500 a 4000 vueltas re va.
El T270 es excelente. Pero en Compass y Toro no es deportivo. Acá la Maverick marca su diferencia, el 2.0T es más grande, más probado, mucho más potente y consume casi lo mismo. En este ítem es dónde la comparativa entre ambas la Toro queda atrás.

Ojalá el T270 baje a los livianos de Stellantis, ahí será un misil.

Comportamiento:

La Toro T270 es mas liviana que la diesel por ser nafta y 4x2, cosa que se nota especialmente en la tierra durita. Es más franca y simple. En general tiene muy buen andar y tenida en ruta aunque a fondo se pone un poco nerviosa, y la molestan los vientos muy fuertes en ruta, pero en general como nadie va a fondo no importa. Sigue siendo un punto a destacar el andar pero nuevamente acá Maverick es  mas “auto con caja”, la supera, pero por poco.

Conclusión:

Me gustó. Es una buena opción dentro de la gama porque antes, entre la noble y entrada de gama 1.8 nafta y las diesel había un enorme salto de dinero y rendimiento. Esta T270 llena ese “gap”. En lo personal no iría por la diesel nunca. Siempre la 1.8, lo explico en su test.

¿Vale la pena la T270? Y… si, es mejor que la 1.8, pero cuesta (de lista) nada menos que ¡1.2 palos mas! ($5.143.000.- vs $3.978.000.-) es mucha plata porque si bien es mas completa, en ruta gasta un poco menos y anda un poco más (en ciudad no), sigue siendo mucho el salto. Del otro lado la Maverick equivalente cuesta menos y es mejor en  varios puntos.

Como saben yo voy a chasis siempre porque son mejores (vengan de a uno). Si tengo que ir a monocasco voy a la extraordinaria Strada endurance cabina doble (AR$ 2.7 millones) y me le planto a cualquier Toro en cualquier terreno. Y si es una situación límite y tengo que elegir una Toro me quedo con la noble y confiable 1.8 y le pongo GNC. No es la mejor, pero si es el mejor negocio dentro de la gama Toro para mi.

La gama Toro se amplió. Sigue siendo buena. Solo que ahora tiene competencia y dentro de poco llega Chevy. Maverick y Montana tienen una ventaja enorme porque son desarrollos nuevos y tienen 10 años de mejoras. Toro esta en la mitad de su ciclo y si bien se mantiene vigente, le queda menos margen.

J.C.

Fotos: OC y JC


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Nueva trompa con identificadores a la vista: logo grande, capot con hendidura profunda.
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Ahora todas las versiones de la Toro vienen con cuero.
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Volante revestido en cuero y con muchas teclitas.
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Vista desde el conductor. Ganó mucho la pantalla central al ser vertical.
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Conserva teclas y rueditas en la climatización, para los fundamentalistas.
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Selectora de 6 marchas AT. La de nueve quedó para las 4x4.
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Plazas traseras justas si viajan dos altos adelante. Y ahora hay rival para comparar.
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Gracias Sr Fiat por escribir en la tapa qué combustible carga. Una pelea menos en la estación de servicio.
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Detalle suspensión trasera izquierda y vista parcial del neumático de repuesto de uso temporal.
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Otra vista desde abajo con el escape como protagonista.
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La gran novedad: 1.3 turbo-naftero.
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La llevamos a pasear un poco por pueblitos de la provincia.
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Sin problemas en tierra firme con ese plus de tranquilidad que nos da el gran despeje.
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Detalle de la nueva trompa.
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Llantas de 18 pulgadas con sus Scorpion.
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Perdón, ¿cómo era su nombre?
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Jero la llevó al campo a conocer a los que le dieron nombre.
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Toro y toros. Esto ya se hizo, no?
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De atrás no hay cambios y sigue el portón de doble puerta.

Fiat Toro

Longitud 4.945 mm
Anchura 1.845 mm
Altura 1.735 mm
Despeje del suelo 211 mm adelante y 264 mm atrás
Carga útil 670 kg
Capacidad de remolque 400 kg (sin frenos)
Ángulo de ataque 26 grados
Ángulo de salida 28 grados
Cantidad de asientos 5
Peso en vacío 1732 kg
Frenos Discos ventilados / Tambores
Motor de combustión interna 1.332 cc Inyección directa turbonaftero
Potencia 175cv a 5.750 rpm
Torque máximo 267 Nm a 1.750 pm
Caja de cambios Automática 6 velocidades
Tracción Delantera
Aceleración de 0 a 100 km/h 9.98 segundos
Velocidad máxima 189 km/h
Consumo 12.5 L/100
Precio de entrada a gama $4.185.100
Precio de la unidad probada $5.410.700
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