Texto y fotos de Jerónimo Chemes

Desde El Torito (Buenos Aires) - En general, cuando pruebo vehículos me voy a escribir a un bar o estación de servicio mientras los uso. Y al dejarlos estacionados, veo la reacción de la gente al mirarlos. También suelo mostrárselos a amigos y conocidos, especialmente a quienes no les gustan los autos, para ver qué “feel” tienen de lo que manejo. Lo hago porque escuchar enriquece, aún en el disenso.

De vez en cuando suelo ir a Pepino, la clásica hamburguesería de San Isidro. Es ese lugar fetiche de la Zona Norte, donde el café es cada vez peor y la atención ya no es lo que era (aunque el tostado de árabe sigue resistiendo la caída y sostiene el prestigio). Ahí van todos personajes con mucho dinero (y años) a mostrar sus autos y motos, además a sus jóvenes novias.

En Pepino hay realmente muy buenos fierros (en todo sentido) y el ambiente intenta ser cool, ya que cada detalle esta histéricamente cuidado. En general, todos huelen bien y visten aún mejor. Incluso los hippie-chic, con ese cuidado look roñoso, pero caro: creen que los hace verse más jóvenes. Yo siempre caigo con algo embarrado. Por lo general, es la R70 llena de antenas. No lo hago para “tirar facha”: es lo que uso en general. Me tomo “unos cafeses”, agua con gas y me sumerjo en mi computadora para escribir sensaciones de lo que me toca manejar.

Pero, en este caso, estaba probando algo “embargado”, por lo cual ir a Pepino no era buena idea. Una nota “embargada” es una información a la que se accede con anticipación, con el compromiso de publicarla recién en una fecha acordada. Se explicó con más detalle en esta nota.

Cuando estás probando un auto nuevo “embargado”, hay demasiados ojos en las calles y hay que respetar las reglas del acuerdo. Por eso, el Comandante C.C. me dio instrucciones claras para esta prueba: ni amigos ni fotos por “guasap” (ni a él ni a nadie). Nada de nada. Si, obvio: pude probarla en la vía pública, pero nada de mostrarla ni estacionarla en esas hamburgueserías cuyo único mérito es el tostado: “¡Yes, Sir! ¡Pepino is not an option!"

Por lo cual, puse rumbo al Norte.

Luego de todo una mañana de pruebas a los saltos y golpes por caminos de tierra de la provincia de Buenos Aires, a eso de las tres de la tarde decidí rumbear a El Torito, una legendaria pulpería de campo, que se mantiene inalterable hace más de 140 años.

Lugar ideal si los hay para descansar con algo “embargado”, ya que acá se junta la peonada rústica para tomar un vino o una cerveza bien fría (“la fresca”), mientras comen salame o cortes de asado de campo.

Voy a “El Torito” cuando tengo chatas o cosas 4x4, porque está lejos de todo y afuera tiene mesas incómodas, pero con linda vista. Ya fui con la Q5, el Impreza, la Ram 2500, la F150 Lariat, varias veces con la R70, una vez con la R77 (la roja, cabina simple) y ahora estuve con la nueva S10. No descarto que la gente de ahí piense que soy narco.

El ambiente es muy rústico. En general, todos se conocen. Además, como también es almacén de campo, siempre entra y sale gente que viene a comprar cosas como “un vino, un salame, 200 de queso y dos panes”.

Este lugar es tradición pura, gente de trabajo con pocas pulgas y mucho cansancio, que encuentra su lugar para recalar. Nada de hípsters modernos con chupines y barba cuidadita, acá hay olor a gente que trabaja y vino fuerte.

El parque automotor es un poco diferente a Pepino. Todo lo que está estacionado en El Torito pierde algo: agua, aceite, gasoil, nafta o gas. Todo está roto. Todo -cuando arranca, si es que arranca- tira mucho humo de: aceite, gasoil o cigarrillo. No hay forma de que le anden todas las luces. Siempre un rueda está meada por un perro y el último lavado que le hicieron al vehículo fue cuatro días después de sacarlo de “la agencia”: hace 39 años.

El vidrio del conductor se sostiene, como corresponde, con un destornillador. Varios llegan en Zanella 50, que todavía se arrastran y tienen un olor tremendo a mezcla. Dejan una nube blanca por kilómetros. Otros llegan a caballo, mucho más ecológicos (aunque también dejando su rastro).

Por ahí, con algo de suerte, cae “algo moderno”. Por lo general, es una Hilux 2005, toda chocada. Comparado con el resto, es una nave espacial.

Entre todas esas chatas rústicas, Zanellitas y algún Gol GNC deshecho, estacioné la flamante Chevrolet S10 High Country (2021): la gran novedad, que relucía.

Ya al llegar me miraron con desconfianza (mínimo). Al entrar, el ambiente te hace sentir de inmediato que no pertenecés a ese lugar. Prefieren que no vengas. Pero me dirigí a la barra. Cuando me atienderon, tomé aire y con toda la seguridad dije con voz de hombre: “Un café y un agua mineral con gas”.

Todo El Torito enmudeció. Y me miraron. Todos.

Sudor frío corría por mi espalda. El de la barra (si le llegás a decir bartender y te revientan a trompadas) me miró sin entender. Repití con toda seguridad: “Un café y un agua con gas, por favor”.

El hombre aún no me contestaba y me seguía mirando. Esos cuatro segundos más fueron eternos.

El tipo se agachó abajo del mostrador (seguía sin haber pronunciado una palabra) y ahí pensé: “Listo, saca una del 16 doble caño y me pega un escopetazo”. Estaba perdido, pero me tranquilizó saber que la S10 tiene OnStar. Si bien mi cadáver nunca sería encontrado, la Chevrolet no se perdería: los Pibes de GM te encuentran lo que sea.

El hombre se volvió a parar (por suerte no tenía la escopeta en la mano) y me dijo las primeras cuatro palabras de la tarde. Fueron como escuchar el Himno a la Alegría de Beethoven: “No tengo con gas”.

De todas las opciones que esperaba escuchar esa era -definitivamente- la menos peligrosa. Empecé a respirar más tranquilo y le dije con un atisbo de sonrisa: “No importa, dame sin gas”.

Entró a la cocina -separada por esas cortinas tiritas de plástico- y dijo: “Uno quiere café”. Ese “uno” era yo.

Salió, me miró y sin mediar palabra (algunos silencios son desesperantes) entendí que debía esperar.

Salí y me senté en las mesas de afuera, a escribir en mi computadora.

Al ratito vino el señor y aún sin hablar, me dejó un café en taza grande (medio litro, masomenos) y un vaso de agua. Contrariamente a lo que suponía, el café estaba espectacular y bien power: hace tres noches que no duermo. Riquísimo. El agua no sé de dónde la sacaron, pero estaba súper fresca.

A medida que iban saliendo todos de la pulpería, religiosamente me saludaban con un gesto y sin palabras se iban retirando sobre ese variopinto parque automotor. En El Torito, cuando la gente se va, las charlas siguen mientras ponen en marcha sus vehículos. En ese rato, mientras toman temperatura los motores, se produce una mezcla de gasoil, aceite, gas y cigarrillo. Es un blend único. Además, un caballo había hecho caca. El combo estaba completo.

Te queda olor a todo en la ropa, pero por suerte la S10 tiene muy buenos burletes y no entró nada. Como se imaginarán, no daba para decirles: “Ché, ¿pueden apagar todo? Me molesta el humo”. No, me la banqué como un duque.

Luego de un par de horas, saque una foto cuando la S10 estaba sola y al pagar, escuche las otras tres palabras mágicas: “Son 110 pesos”.

Pagué, agradecí y recibí un tibio gesto con la cabeza, que se sintió como un abrazo al alma, ya que pasé de pensar que moría de un escopetazo a tomar rico café al aire libre.

Los de OnStar todavía deben estar analizando: “¿Qué hace el de Autoblog ahí?” Así que, amigos de GM, agenden: la S10 High Country AE387OX fue la primera en pisar El Torito.

Es ese lugar donde las palabras son pocas y el café es tan rico como generoso. Lo mejor de todo: podés estar tranquilo escribiendo de vehículos con embargo de prensa, porque nadie te va a molestar.

La crítica completa se publicará la semana que viene.

J.Ch.

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En el garage de Autoblog: Chevrolet S10 High Country (2021)
Saludos desde El Torito, provincia de Buenos Aires.

En el garage de Autoblog: Chevrolet S10 High Country (2021)
El mejor lugar para escribir una crítica sobre autos. Tienen rico café y no hay agua con gas. Pero el paisaje es inmejorable.

En el garage de Autoblog: Chevrolet S10 High Country (2021)
La nueva Chevrolet S10 (2021) se lanzó a la venta esta semana (ver equipamiento y precios).

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La crítica completa se publicará la semana que viene.

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