Texto de Orly Cristófalo
Fotos de Silvia Carestía y O.C.

Desde Potrero de los Funes (San Luis) - Después de los "detalles íntimos" contados por C.C. en esta primera nota, se pone difícil hacer una intro. La realidad es que la Fiat Toro siempre me pareció un gran producto, más allá del affair conocido en su momento (ver recall), pero lo cierto es que nunca me había subido a una. Ni de conductor, ni de pasajero. Y no: como carga tampoco. No sean malos.

La Toro ya fue probada por Autoblog en todas sus versiones y por varios de sus críticos. Por orden cronológico, acá se pueden leer las opiniones de Carlos Sueldo (junio de 2016), Carlos Cristófalo (agosto de 2016 y abril de 2019) y Jerónimo Chemes (enero de 2017 y abril de 2019).

Faltaba yo.

Durante dos semanas, tuve la oportunidad de hacerle más de tres mil kilómetros a la Fiat Toro Volcano AT9 (2020), lanzada en septiembre de 2019. La crítica completa se reproduce a continuación.

POR AFUERA

El rediseño de la Toro 2020 es muy sutil con respecto al modelo original. El gran detalle exterior pasa por la trompa, donde se incorporó un protector en el paragolpe delantero -"Over Bumper", tal como reza la gacetilla de prensa-. Y también se agrandó la paleta de colores. El tono que nos tocó es uno de los nuevos: Azul Jazz, el cual agradecí cada vez que tuve que sacarle fotos. Se ve muy bien con todo tipo de luz (e incluso con un poquito de mugre).

La trompa de la Toro, más allá de la parte nueva, siempre te pide que la mire dos veces. El tema de las luces de posición y giro por arriba de las bajas y altas, me confunde, pero no por eso deja de gustarme. Lo mío con el diseño de la Toro no fue amor a primera vista, ni mucho menos. De hecho, cuando apenas salió, me gustaba poco y nada: aprendí a entenderla y a quererla con el tiempo.

La vista lateral, con la Toro sin carga pesada, muestra una gran diferencia de altura entre la parte delantera y la trasera. La cola mantiene la tapa de carga de apertura tipo "placard", con el portón que se parte al medio y abre hacia afuera. Este sistema puede ser muy cómodo o incómodo, dependiendo el momento y el lugar. Es genial para guardar cosas chicas, porque sólo abrís una parte. Es un problema con autos o paredes cerca. La caja viene con una lona que la cubre, pero en ningún lado de la ficha técnica dice que sea hermética o a prueba de robos. No le pidamos más de lo que dice: es la típica "lona marítima".

Para cajas de carga herméticas y con cerradura, Fiat prometió que este año llegará a la Argentina la nueva Toro Ultra (ver fotos).

Las dimensiones externas se mantienen igual que en los modelos anteriores: 4.995 mm de largo y 2.990 de distancia entre ejes, con un despeje máximo delantero de 214mm y 258mm en la parte trasera (medidos sin carga). Los neumáticos son 225/60, con llantas de 18 pulgadas en la versión Volcano 4x4 AT9 que probamos.

POR DENTRO

Abrimos la puerta y lo primero que vemos son los tapizados de cuero con costuras en color, lo que le da un toque de distinción y lo hace muy atractivo a la vista. Una de las grandes novedades de la Toro 2020 es la nueva pantalla multimedia de siete pulgadas, que cuenta con sistema propio Android 8.0 y navegador TomTom incluido. Sí, tiene un Android corriendo pero -por desgracia- no se le pueden agregar aplicaciones. Mi lado nerd se pone triste. Por suerte, al menos cuenta con Android Auto y Apple Car Play.

El tablero de instrumentos es claro, simple y cuenta con mucha información para seleccionar. Desde la presión de los neumáticos, hasta temperatura de aceite y nivel de carga de la batería. El volante tiene buen grip e incorpora los controles de velocidad crucero, teléfono, límite de velocidad y, por detrás, las levas para pasar los cambios y el control de la radio/reproductor de audio. Como ya he dicho otras veces: normalicen dónde va cada cosa. La industria debería ponerse de acuerdo para hacer más intuitivo el manejo de tantos comandos.

En la consola central, por debajo de la pantalla multimedia, hay cinco botones de los cuales uno está "ciego" y el otro se prende cuando anulamos el airbag del acompañante. ¿Los restantes? Baliza, conexión/desconexión del control de estabilidad, y el control electrónico de descenso. Un lector de Autoblog nos pasó el dato de que en Brasil el botón "ciego" tiene una tecla que dice "Sport". Aquí no está.

Señor Fiat: ¡yo quiero mi botón Sport!

Debajo de esas teclas encontramos los controles del climatizador, que es configurable en dos zonas. Al lado de la selectora de marchas está la perilla para seleccionar el modo de tracción, que viene con tres opciones: Auto, 4WD y 4WD Low que -como se aclaró varias veces en las críticas anteriores de la Toro, ver arriba todas- no es una "baja" o "reductora".

La Toro Volcano viene con dos conectores USB y dos de 12 volts en la cabina, además de un "guarda cosas" debajo del apoyabrazos central delantero, que tiene refrigeración. Debajo del asiento del acompañante también hay un lugar para esconder objetos, aunque recomendamos no poner cosas que puedan hacer ruido o desplazarse, porque tiene el fondo de plástico: todo desliza y golpea.

Las plazas traseras son muy cómodas para dos adultos. Tres ya viajan más apretados. Vendría bien una salida de ventilación en esa área.

SEGURIDAD

La Fiat Toro Volcano viene con siete airbags, ESP, ABS, control electrónico antivuelco, control de tracción, ayuda en pendientes, asistencia en frenadas de emergencia, monitoreo de presión de los neumáticos y protector de cárter. También cuenta con sensor de lluvia y sensores de estacionamiento en la parte trasera, complementado con una cámara. No tiene sensores en la parte delantera. En los asientos traseros encontramos anclajes Isofix.

LatinNCAP realizó un crash test con la Toro en versión Freedom, con sólo dos airbags . En marzo de 2018, el producto de Fiat obtuvo cuatro estrellas para los ocupantes adultos y cuatro para niños.

MOTOR Y TRANSMISIÓN

Nada ha cambiado en la Toro MY2020 en este aspecto. La Volcano sigue contando con el Multijet 2.0 16v sobrealimentado: un turbodiesel de 170HP a 3.750RPM, con un torque de 350 Nm a 1.750RPM. La transmisión es automática de nueve marchas y la tracción es integral.

Este motor dejó de combinarse con la caja manual hace un tiempo. Fue cuando ocurrió el problema del DPF, que derivó en un recall masivo.

Cuando estás sentado en el auto, con el motor encendido y las ventanillas cerradas, brinda la sensación de que afuera estamos haciendo "mucho ruido". Digo la "sensación", porque en la práctica no es así. Es un tema de aislación entre la cabina y el compartimiento del motor.

Más allá de eso: es un tractorcito. Nada me gustó más con este motor que encarar pendientes de piso flojo dejar subir la Toro solita, casi regulando. Ahí ayuda la primera marcha bien corta, que no es "baja", pero tiene relación muy corta.

COMPORTAMIENTO

Más de 3.000 kilómetros por distintos pisos, caminos y climas arriba de un vehículo puede hacer que lo ames o que lo odies. Creo que no hay término medio.

Con la Fiat Toro Volcano 2020 recorrimos la Ruta Nacional 7 entre Luján y Villa Mercedes (San Luis). Las flamantes autopistas bonaerenses (aún con tramos sin terminar), los desparejos asfaltos de Santa Fe, los remendados pisos cordobeses y las autopistas con muchos años encima, pero siempre impecables de los puntanos.

El andar de la Toro en esos terrenos no tiene nada que envidiarle a un sedán, más allá de que viajamos más altos y que el conjunto motor-caja no tiene el poder de recuperación que podría tener un naftero o turbodiesel con otras aspiraciones. ¿Puso en riesgo alguna maniobra? No y menos si somos conscientes de cómo acelera y no andamos arriesgando sobrepasos por llegar 35 segundos antes a nuestro destino.

Con el aire acondicionado prendido todo el trayecto, promedió 8,2 litros cada 100 kilómetros, lo que da una autonomía de más de 700 kilómetros. No quiero hacer cuentas, pero parece que es una mejor relación precio-calidad de lo gastado en los peajes, donde pagamos 688 pesos para hacer 795 kilómetros. La velocidad máxima que medimos fue de 182 km/h y el consumo en ciudad fue de 10.8 litros cada 100.

La posición de manejo se encuentra fácilmente y podés viajar muy cómodo y relajado, gracias a la regulación eléctrica del asiento y el volante con ajuste en altura y profundidad. El único inconveniente se daba cuando el sol entraba por el parabrisas desde arriba y se producía un reflejo de la parte superior de la columna de dirección, que no dejaba ver el centro del tablero de instrumentos. Un tema que se solucionaba si se bajaba la altura del volante o lo ponía más "adentro", pero dejaba de estar cómodo para manejar.

La visibilidad es buena hacia todos lados, incluso hacia atrás, a pesar de una luneta que parece reducida en su tamaño y la cola alta. Sí, le pediríamos al Señor Fiat que agregue sensores en la parte delantera, para estacionar con mayor facilidad.

Otro punto fuerte es la insonorización con respecto al viento. Con las ventanillas cerradas, casi no se escucha nada de afuera. El motor, en cambio, sí se siente. La mejor prueba fue en pleno "centro" de Potrero de los Funes, donde veníamos con los vidrios bajos porque estaba lindo y justo adelante nos apareció un auto-parlante anunciando el show de esa noche. Después de algunos metros a paso de hombre detrás de ellos, subimos las ventanillas y el silencio fue casi total. En ruta y a velocidad, apenas es un murmullo. Se puede hablar normalmente adentro del habitáculo.

El radio de giro no es nada bueno. Se hace muy engorroso maniobrar en espacios reducidos, ya que la dirección enseguida hace tope. Esto fue algo que sufrí más en algunos caminos/senderos de montaña, donde había que maniobrar para retomar y eso implicaba varias maniobras. Bueno, en el supermercado que está cerca de casa me pasó algo parecido pero tiene menos glamour.

La caja tiene buena capacidad pero, como ya dijimos, la lona es "cubrecarga" como dice la ficha técnica. Filtra polvo, agua (poca pero filtra) y, como me adelantó C.C.: "La lona sirve para dejar que el polvo entre y no salga". Ojalá que la Toro Ultra no sea muy cara.

San Luis tiene varios paisajes y recorridos. Haciendo epicentro en Potrero de los Funes existen muchas cosas relativamente cerca. Así fue cómo, en cuatro días, hicimos diques, caminos de montaña, ruta llana, salinas, arroyos, minas de oro abandonadas y mucho más. La ventaja de estar en un vehículo con buen despeje y tracción integral es que te animás a mandarte por lugares donde con un sedán o hatchback (e incluso algunas SUV "Active Lifestyle"), le tendrías un poco de miedo.

La tratamos con cariño (casi siempre), y la Toro respondió. Sabiendo que no estamos en un purasangre 4x4 , no hicimos travesías ridículas, ya que viajamos solos y en gran parte de los caminos que recorrimos no hay señal de celular, como para llamar a algún rescatista.

El despeje es más que bueno y las suspensiones copian bien. Transmiten confort sin saltos raros ni golpes secos. No la castigamos duro. Eso ya lo había hecho Jero Chemes hace un tiempo (leer nota). Quizás vendría bien un botón que desconecte toda la electrónica para poder exigirla a fondo y sacarle todo el jugo a un conjunto motor-caja-chasis que creemos que está para más de lo que la electrónica nos deja.

CONCLUSIÓN

La Fiat Toro es un producto que convence por todos lados, siempre que no pienses que estás comprando algo que no es. Por ejemplo, no es una pick-up heavy-duty ni intenta serlo. Es camioneta compacta, muy confortable, con buen motor, una caja automática que se comporta bien sin cosas raras ni "patinadas" (estilo CVT, ya saben que en Autoblog no las queremos ni un poquito).

Tiene un buen tamaño para moverte en ciudad o en ruta. La caja de carga no es enorme, pero si lo que solés trasladar cabe ahí, vas a agradecer el resto del tamaño de la Toro. Una Ranger mide casi 40 cm más y la Hilux 35 cm. Es mucha diferencia cuando querés estacionar o moverte en el tráfico.

El precio de esta versión Volcano 2020 es 1.886.700 pesos. Por el momento, tiene una bonificación que la deja en 1.841.700 pesos. Esto la pone claramente por encima de su competidora natural, que sería la Renault Duster Oroch 4x4 (la versión Outsider Plus 2.0 nafta y manual está en 1.354.500 pesos, leer crítica), aunque habiendo manejado los dos modelos la Toro está por encima en varios items. Sobre todo en seguridad, consumos y autonomía.

Volvimos por la Ruta 7 y comprobamos que la Toro pide que te subas y la saques a pasear. Como dijimos en otra parte de esta crítica: más de 3.000 kilómetros hacen que te enamores o que odies un vehículo. Puedo decir que, con la Toro Volcano 2020, quedé "en una relación".

O.C. / S.C.
@orlycristofalo

***

Ficha técnica Fiat Toro 2020  

***

Crítica: Fiat Toro Volcano (2020)

Una de las costas del Embalse La Florida y su fauna "autóctona" que hace juego con la Toro.

Crítica: Fiat Toro Volcano (2020)

Las Pirelli Scorpion se portaron más que bien y son muy silenciosas. Los salamines de fondo no los testeamos.

Crítica: Fiat Toro Volcano (2020)

Los cambiantes paisajes de San Luis y la trompa de la Toro con sus ópticas por debajo de las luces de posición y giro.

Crítica: Fiat Toro Volcano (2020)

Haciendo "arte" para que se luzcan los tonos del Azul Jazz, nuevo en la Toro MY2020.

Crítica: Fiat Toro Volcano (2020)

Sin carga en la caja, así es el perfil de la Toro Volcano 4x4.

Crítica: Fiat Toro Volcano (2020)

Las llantas de 18 pulgadas son exclusivas de las versiones Ranch y Volcano 4x4.

Crítica: Fiat Toro Volcano (2020)

El pintoresco pueblo de Estancia Grande.

Crítica: Fiat Toro Volcano (2020)

Lavado de chasis artesanal para la Toro.

Crítica: Fiat Toro Volcano (2020)

Primer plano para el gran diferencial del MY2020: la nueva parte baja del paragolpes delantero en U invertida. Segundo plano para el Embalse La Florida.

Crítica: Fiat Toro Volcano (2020)

Bajando de La Carolina, un antiguo pueblo con mina de oro (en desuso), incluida.

Crítica: Fiat Toro Volcano (2020)

En La Punta, hay una réplica del Cabildo de Buenos Aires y de la Casa Histórica de Tucumán. Total normalidad.

Crítica: Fiat Toro Volcano (2020)

Si no hay foto con el cóndor, no estuviste en Potrero de los Funes. Es ley.

Crítica: Fiat Toro Volcano (2020)

No es época de grandes lluvias, por lo que los vados son todos muy leves, para pasar tranquilos y que sobren los más de 20cm de despeje.

Crítica: Fiat Toro Volcano (2020)

Zona de llamas y de tierra suelta. Lugar ideal para terminar de confirmar que la lona es "cubrecarga" y nada más.

Crítica: Fiat Toro Volcano (2020)

La Carolina, un pueblo tranquilo a más de 2.000 metros sobre el nivel del mar.

Crítica: Fiat Toro Volcano (2020)

"¿Diesel Grado 3 no te quedó?"

Crítica: Fiat Toro Volcano (2020)

Tablero completo y claro. ¿Nuestra funcionalidad preferida? El monitoreo de la presión de los neumáticos (con alerta de pérdida de presión).

Crítica: Fiat Toro Volcano (2020)

Comandos a un lado y el otro del volante. Del lado de atrás van los comandos de la radio/audio.

Crítica: Fiat Toro Volcano (2020)

La nueva pantalla de 7 pulgadas con Android 8.0 incluido. ¿Lo que suena? En el interior se escucha folklore, aunque el mío es un poco moderno.

Crítica: Fiat Toro Volcano (2020)

En botón ciego (izquierda), en Brasil viene el modo "Sport". Señor Fiat, ¡yo quiero mi botón Sport!

Crítica: Fiat Toro Volcano (2020)

Selector del modo de tracción y entrada USB y auxiliar.

Crítica: Fiat Toro Volcano (2020)

En el hueco debajo del asiento del acompañante cada uno guarda lo que quiere. ¿Yo? Alerta de inicio de PNT: "Miura y mis lentes de Lookout". Alerta de fin de PNT.

Crítica: Fiat Toro Volcano (2020)

Buen espacio atrás, aunque con tres adultos se empieza a complicar.

Crítica: Fiat Toro Volcano (2020)

Rueda de auxilio debajo de la caja. Es finita, de uso temporario. No se puede circular a más de 80 km/h cuando está en uso.

Crítica: Fiat Toro Volcano (2020)

El Multijet 2.0 impecable después de 3.000 kilómetros de tierra, asfalto, lluvia.

Crítica: Fiat Toro Volcano (2020)

Comandos en la puerta del lado del conductor.

Crítica: Fiat Toro Volcano (2020)

Las Salinas del Bebedero, paisaje ideal para sacar fotos y fotos y fotos.

Crítica: Fiat Toro Volcano (2020)