Texto y fotos de Carlos Cristófalo

Desde Los Ángeles (Estados Unidos) - "¿Querés manejar el Mustang Bullitt o el Shelby GT500?", me preguntaron. "¿Y no pueden ser los dos?", sugerí con esa bendita manía de responder una pregunta con otra más. "¡Claro que sí, bienvenido a Mustanglandia!"

Estamos en el segundo subsuelo del Hotel Intercontinental de Los Ángeles. Es el Ground Zero para los tests drives de la prensa que asistió al Salón del Automóvil de esta ciudad (ver nota aparte). Y el que me habla es el responsable de la flota de vehículos de Ford Performance. El tipo lleva un tupper lleno de llaves de autos. Como si fueran caramelos, las reparte entre un grupo heterogéneo de cronistas de Estados Unidos, Alemania, Japón, Brasil y Argentina. Autoblog está ahí, por esas carambolas de este blogcito.

Es la segunda vez en mi vida que visito Los Ángeles. La primera fue en septiembre de 2014, cuando se presentó la sexta generación del Ford Mustang (leer crítica). Y esta vez, en coincidencia con el Salón de Los Ángeles, la gente de Ford Argentina me ofreció la posibilidad de manejar las versiones más exclusivas del famoso Ponycar: Mustang Bullitt y Shelby GT500.

Todo esto ocurrió apenas un día después de que Ford sorprendiera e indignara -en dosis iguales- al mundo con el lanzamiento del Mustang Mach-E: una SUV eléctrica, bautizada con el nombre más sagrado del Óvalo (leer nota).

¿Este test drive lo organizaron para recordarnos las raíces de ese nombre legendario? ¿O para alimentar la polémica "V8 vs. Pilas"? El contacto completo se reproduce a continuación.

POR FUERA

Son tan espectaculares como hermosos. Hacen que el brutal Mustang GT, que desde hace tres años se vende en la Argentina (leer crítica), parezca un simple Mondeo Coupé.

El Mustang Bullitt, con pocos cambios, es pura personalidad. Nació para festejar los 50 años de la película de Steve McQueen, que forjó la leyenda del Mustang GT Fastback. Aquél auto del film no tenía emblemas y estaba pintado en Highland Green, un verde oscuro muy elegante.

Los únicos emblemas que tiene la versión 2020 tampoco dicen "Ford" ni de "Mustang". Tan sólo rezan "Bullitt" en el spoiler delantero y sobre la tapa del baúl. Tiene salidas de aire sobre el capot, cálipers rojos, llantas negras de 19 pulgadas y viene con Michelin Pilot Sport (255/40 adelante y 275/40 atrás).

Ayer y hoy, la misión del Bullitt es ser un Mustang elegante, discreto, clásico y cool (como McQueen), pero muy veloz.

El Shelby GT500, con muchos cambios, es pura espectacularidad. Nació para celebrar los 52 años del primer GT500 creado por Carroll Shelby. Ayer y hoy su misión es ser un auto de carreras, que también se pueda manejar en la calle.

Tiene un spoiler sobredimensionado en la trompa, capot abultado, tomas de aire más grandes, faldones laterales, difusor trasero y un gran alerón sobre la tapa del baúl. Tiene frenos Brembo de competición y llantas de 20 pulgadas (opcionales en fibra de carbono), con Michelin Pilot Sport Cup2 (305/30 adelante y 315/30 atrás).

POR DENTRO

Adentro del Bullitt siguen escaseando los emblemas del Óvalo y el Pony, pero el apellido del teniente Frank aparece en los zócalos y el volante. Tiene butacas Recaro con cuero de muy buena calidad y un detalle que sobresale por encima de cualquier otra decoración: una palanca de cambios manual, con el pomo redondo, en color marfil. El Bullitt no ofrece caja automática, ni siquiera como opción. Brillante.

Adentro del Shelby GT500, lo que escasean son los asientos. Se eliminó la butaca trasera para ahorrar peso y apenas se dejó un hueco, para cargar algunos bolsos. No intentes acomodar a nadie ahí atrás, es ilegal: no tiene ni siquiera cinturones de seguridad posteriores. Es un Mustang Biplaza.

Tiene butacas Recaro de competición y acá tampoco abundan los emblemas del Óvalo: hay muchas Cobras y también se destacan los detalles en fibra de carbono. El volante está revestido en Alcántara, tiene una franja blanca para recordarte cuándo las ruedas están derechas y viene con levas del cambio en aluminio fresco.

Los baúles tienen 408 litros de capacidad y ninguno de estos dos Mustang tiene rueda de auxilio. Más te vale que cuides esas lindas Michelin.

SEGURIDAD

Son deportivos, espectaculares y con mucha personalidad, pero vienen con el mismo equipamiento de seguridad del Mustang GT 2020, que ya está en preventa en la Argentina (ver características y precio).

Esto significa que tienen frenado autónomo de emergencia, control de crucero adaptativo y sistema de mantenimiento de carril. Todas estas asistencias a la conducción, incluyendo el control de estabilidad y tracción, se pueden desconectar.

MOTOR y TRANSMISIÓN

Acá está la gran diferencia con el Mach-E. Nada de motores eléctricos. Estos Mustang tienen motores V8, a la vieja usanza.

El Bullitt tiene el V8 5.0 atmosférico del Mustang GT 2020, pero con algunas mejoras en el rendimiento. La potencia aumentó de 460 a 480 caballos, mientras que el torque se mantuvo en 570 Nm. Se combina sólo con caja manual de seis velocidades, con RevMatching (simula la maniobra de punta y taco, para facilitar los rebajes).

El Shelby GT500 es otra cosa. Su V8 tiene 5.2 litros de cilindrada y agrega un compresor volumétrico (Supercharged). De esta manera, entrega 760 caballos de potencia y 847 Nm de torque. Es el Mustang de producción más poderoso de la historia.

Ni siquiera se acerca el Mustang Mach-E, con su rendimiento eléctrico de 459 cv y 829 Nm. Dicen que Ford le podría haber entregado al Mach-E algunos valores más elevados, pero al parecer prevaleció el respeto al nombre Shelby.

Este GT500 es el único Mustang que se ofrece con caja automática de doble embrague. Es una Tremec de siete velocidades, sin palanca (apenas tiene una perilla para seleccionar el cambio), pero con levas en el volante.

Por supuesto, los dos tienen tracción trasera. El eléctrico Mach-E es el primer "Mustang" con tracción integral de la historia.

COMPORTAMIENTO

En septiembre de 2014, para el lanzamiento del actual Mustang de sexta generación, Ford propuso un recorrido de 300 kilómetros por caminos de montaña, autopistas y algunos tramos de la famosa Route 1 de California (leer nota de archivo).

Ahora, cinco años después, se volvió a repetir el mismo itinerario, de manera calcada. Fue perfecto para notar las diferencias notables, pero también bien sutiles, entre las diferentes versiones del Mustang.

El Bullitt es encantador. Tiene un sonido más ronco y gutural que el GT convencional, pero te conquista sobre todo por la caja manual: precisa, con selectora de recorrido corto, embrague muy bien calibrado y esa sensación tan vintage de manejar un muscle-car a la antigua usanza.

La elasticidad del V8 atmosférico hace el resto. Es posible colocar la tercera marcha y hacer todo sin tocar la palanca: girar en esquinas, acelerar en autopistas y hasta trepar en la montaña. El motor empuja con decisión desde las 1.500 rpm y sigue hundiéndote en la butaca hasta el corte de inyección, en las 7.500 rpm.

El sistema RevMatching ayuda muchísimo en los rebajes. El software detecta que estás a punto de bajar un cambio, entonces aumenta de manera temporaria el régimen del motor para que la marcha más corta engrane con suavidad y precisión. En los viejos tiempos había que ser un artista del "punta y taco" -la moda era hacerlo con mocasines de suela finita- para realizar la misma maniobra: frenar a fondo con la punta del pie derecho, pegarle una peinada al acelerador con el taco del mismo pie, meter el rebaje y soltar el embrague, para una frenada con rebaje perfecta.

Los nuevos Mustang 2020 vienen todos con cinco modos de manejo: Normal, Snow, Sport, Track y Drag Strip. Modifican la respuesta del acelerador, la dureza de la dirección, la intervención de los controles electrónicos y también la dureza de la suspensión (los Bullitt y Shelby tienen amortiguadores variables MagneRide).

El auto inspirado en McQueen acelera de 0 a 100 km/h en 4 segundos y alcanza los 270 km/h.

El Shelby GT500 es brutal. Tiene los mismos modos de manejo del Bullitt, pero incluso en modo Normal es un aparato ruidoso, escandaloso, nervioso, durísimo y divertidísimo. Hay que tratar el acelerador con mucho respeto. Incluso con todas las ayudas a la conducción conectadas, te muestra en todo momento sus intenciones de sacar la cola y quemar caucho.

La dirección es brillante, precisa y bien directa. Es un Mustang desarrollado para usar en pista y en todo momento te hace sentir que las autopistas le quedan estrechas. La caja de doble embrague tiene una rapidez de respuesta tremenda, pero una vez más lo que sorprende es la elasticidad de la generosa cilindrada de los V8: no importa el régimen en el que estés manejando, cada vez que le pidas un poquito más al acelerador, el auto completo dará un salto hacia adelante, con rugido y ruedas patinando. Si no fuera tan divertido de manejar diría que es un poquito peligroso.

Acelera de 0 a 100 km/h en 3,7 segundos y alcanza los 290 km/h. Son valores de Porsche 992, en un Mustang con un V8, que a veces chilla de manera aguda, como si fuera un V12. Fabuloso.

¿Y qué hay del consumo? En ninguno de los dos la media baja de los 15 litros cada 100 kilómetros. Y no es difícil llegar a valores de 30 cada 100. En manejo deportivo, es difícil lograr una autonomía superior a los 300 kilómetros. Son Mustang, son V8, ¿qué esperabas? ¿El consumo de un Mach-E?

CONCLUSIÓN

Me encantó el Shelby GT500. Nunca pensé que un simple Ford podría llegar a ofrecer las sensaciones de manejo -brutales, exigentes, refinadas- de un Porsche o una Ferrari. Y todo por una fracción de su precio. Es un Shelby perfecto para track-days, como sólo el gran Carroll lo hubiera sabido hacer.

Me volvió loco el Bullitt. Es el Ford que me compraría, sin dudarlo. Tiene un motor fantástico, una genial caja manual y todo el carisma de un diseño cargado con detalles, sólo para entendidos. Es el Mustang soñado para escapadas en ruta.

Ford ya tiene en preventa en la Argentina el Mustang GT 2020 (ver equipamiento y precio). Y ahora está analizando la posibilidad de traer algunas versiones más potentes. Se importarían sólo a pedido, aunque todavía no hay precios ni variantes definidas. Los Shelby GT350 (526 cv) y Shelby GT500 (760 cv) son los que corren con mayor ventaja.

Por último, ¿se parecen en algo al nuevo Mustang Mach-E eléctrico? No, desde luego que no. Sólo tienen en común el nombre.

Aunque, pensándolo bien, también hay algo más. El Mustang marcó un hito en la historia de Ford. Fue el modelo que inventó un segmento: un auto con una personalidad inmortal. En el Óvalo sueñan -imploran- para que el Mach-E logre el mismo efecto en el mundo de los autos eléctricos.

Lo más importante: con el Mach-E eléctrico Ford consiguió reducir el promedio de emisiones contaminantes de toda su gama de modelos. Ese es el verdadero objetivo detrás de esta revolución de autos a baterías, que vive hoy la industria automotriz mundial. Es una tendencia que no está impulsada tanto por la demanda real de los consumidores, sino que es una obligación de las normativas de gobiernos tan disímiles -pero igual de exigentes- como Estados Unidos, Europa y China. Quien no cumpla con ese objetivo de emisiones, deberá dejar de vender algunos modelos. O tendrá que pagar multas millonarias.

En el fondo, los fanáticos de los muscle-cars van a quedar en deuda con el controvertido Mach-E. Es el auto que le aseguró al menos 15 años de sobrevida a los Mustang V8. Ni siquiera el teniente Frank Bullitt alcanzó tanto mérito en el cumplimiento de su deber.

C.C.

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Contacto en Los Ángeles: Ford Mustang Bullitt y Shelby GT500
Los Angeles, provincia de California. Ford Mustang en versiones y colores para elegir.

Contacto en Los Ángeles: Ford Mustang Bullitt y Shelby GT500
Arrancamos con el Shelby GT500.

Contacto en Los Ángeles: Ford Mustang Bullitt y Shelby GT500
Es el Mustang de producción más potente de la historia. Cambió los emblemas del Óvalo por las Cobras de Carroll Shelby.

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Volante en Alcántara, con tira blanca al centro y detalles en fibra de carbono.

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Todas las unidades están numeradas.

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Butacas de competición Recaro, en cuero y Alcántara.

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Atrás no hay asientos ni cinturones. Es un Mustang biplaza, para ahorrar peso.

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No tiene palanca de cambios. Sólo esta perilla para seleccionar la marcha.

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Pero viene con levas en el volante, para operar la caja de doble embrague y siete cambios.

Contacto en Los Ángeles: Ford Mustang Bullitt y Shelby GT500
Relojitos extra, para la presión de aceite y la temperatura del motor.

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Baúl de 408 litros.

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No tiene rueda de auxilio. Sólo tiene un kit de reparación.

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Vas a tener que cuidar mucho esas preciosas Michelin Pilot Sport Cup2 pensadas para pista. Ni hablar si elegís las llantas opcionales en fibra de carbono.

Contacto en Los Ángeles: Ford Mustang Bullitt y Shelby GT500
Tiene 760 caballos de potencia y 847 Nm de torque.

Contacto en Los Ángeles: Ford Mustang Bullitt y Shelby GT500
Cobra Supercharged, firmada por el operario que armó el motor a mano.

Contacto en Los Ángeles: Ford Mustang Bullitt y Shelby GT500
Pasemos al Mustang Bullitt.

Contacto en Los Ángeles: Ford Mustang Bullitt y Shelby GT500
Un homenaje a los 50 años de la película de Steve "Frank Bullitt" McQueen.

Contacto en Los Ángeles: Ford Mustang Bullitt y Shelby GT500
Sin emblemas de "Ford" ni "Mustang". Pero con leves detalles que otros Ponies no tienen.

Contacto en Los Ángeles: Ford Mustang Bullitt y Shelby GT500
Los únicos caballitos están en las llantas de 19 pulgadas.

Contacto en Los Ángeles: Ford Mustang Bullitt y Shelby GT500
En el interior sobresale un detalle por sobre todas las cosas.

Contacto en Los Ángeles: Ford Mustang Bullitt y Shelby GT500
Palanca de cambios manual, con pomo blanco. El Bullitt no se ofrece con caja automática. Genial.

Contacto en Los Ángeles: Ford Mustang Bullitt y Shelby GT500
Las unidades también están numeradas.

Contacto en Los Ángeles: Ford Mustang Bullitt y Shelby GT500
Butacas Recaro, de tamaño generoso y gran diseño.

Contacto en Los Ángeles: Ford Mustang Bullitt y Shelby GT500
Atrás sí hay lugar para dos (pequeños) pasajeros.

Contacto en Los Ángeles: Ford Mustang Bullitt y Shelby GT500
Como los candados, pero con doble L y doble T.

Contacto en Los Ángeles: Ford Mustang Bullitt y Shelby GT500
También tiene relojitos extra con información sobre el funcionamiento del motor.

Contacto en Los Ángeles: Ford Mustang Bullitt y Shelby GT500
El V8 5.0 del Mustang GT 2020, pero con 20 caballos extra y un sonido de escape más trabajado.

Contacto en Los Ángeles: Ford Mustang Bullitt y Shelby GT500
Hola de nuevo, Teniente.

Contacto en Los Ángeles: Ford Mustang Bullitt y Shelby GT500
Siempre listo para entrar en acción.

Contacto en Los Ángeles: Ford Mustang Bullitt y Shelby GT500
Los manejamos por autopistas, caminos de montaña y la Route 1 de California. ¿Y esas marcas en el asfalto? Mirá el video de acá abajo.

Contacto en Los Ángeles: Ford Mustang Bullitt y Shelby GT500
Verdadera máquina infernal, para los Lewis del camino. Más atrás, un Mustang.

Contacto en Los Ángeles: Ford Mustang Bullitt y Shelby GT500
Hora de elegir uno.

Contacto en Los Ángeles: Ford Mustang Bullitt y Shelby GT500
Teniente, tenemos un ganador.

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VIDEO: Ford Mustang Bullitt y Shelby GT500

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