En julio pasado, Mitsubishi lanzó a la venta en la Argentina la L200 (2019). Se trata de un restyling de la quinta generación de la pick-up mediana de la marca japonesa, que en algunos mercados se vende con el nombre Triton. La nota de lanzamiento y la ficha técnica completa se pueden ver acá.

La principal novedad es que la L200 (2019) marcó el debut de un nuevo importador de Mitsubishi en la Argentina: el Grupo Car One, perteneciente al empresario Manuel Antelo, tomó la posta después de casi dos décadas de operaciones de la firma Alfacar, de Arturo Scalise.

El relanzamiento de Mitubishi en la Argentina generó mucho ruido en la industria automotriz argentina. El ejecutivo argentino Guy Rodríguez, chairman de Nissan Latinoamérica, admitió que existe la posibilidad de que Mitsubishi aproveche la fábrica de pick-ups de Nissan en Córdoba (ver nota). El Grupo Car One, a su vez, reconoció que la pertenencia al Grupo Nissan-Renault-Mitsubishi podría abrir una puerta industrial en el futuro. Aunque eso no ocurrirá con la actual generación de las L200-Frontier. Tal vez sí con la próxima evolución (leer más).

Pero volvamos a la pick-up de estas fotos. La L200 (2019) reemplaza al modelo que, desde noviembre de 2016, comercializó Alfacar. En su momento, la L200 fue probada para Autoblog por Jacinto Campos (leer crítica) y Carlos Cristófalo (leer crítica).

La versión 2019 estrena cambios en el diseño y mejoras en el equipamiento. Para analizarla, buscamos una tercera opinión. La crítica completa de Jerónimo Chemes se publicará la semana que viene. Y, a modo de introducción, ya envió un texto de opinión, que se reproduce acá abajo.

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OPINIÓN Argentina y las pick-ups

Por Jerónimo Chemes

La nueva Mitsubishi L200 (2019) es una chata que hacía tiempo quería manejar. En noviembre de 2016 fui a la presentación de la anterior L200, pero por motivos de agenda (qué importante que suena eso) no pude “hincarle el diente”.

Siempre quise usar una Mitsu porque tiene, además de reductora, tercer diferencial central bloqueable. Y además es la que tiene diseño más rupturista, que puede gustar o no, pero se diferencia de las demás a simple vista.

Lo bueno es que ahora tiene, además, el respaldo del Grupo Car One, algo fundamental cuando hablamos de chatas, porque en general pueden ser más exigidas que otro vehículo y necesitan servicio profesional. Ya nadie que “más o menos sepa” puede meter mano, porque puede hacer un desastre.

Como anécdota, recuerdo que en la presentación de la anterior L200 había -además de periodistas y famosos- varios usuarios de la marca. Y hablé mucho con ellos. En líneas generales, son muy-muy fieles a la L200 y les dio muy buen resultado. Sin pensarlo, estaban esperando la nueva.

Algo así como los “Subaristas”, gente que le rinde pleitesía y son capaces de pagar unos mangos más con tal de tener lo que quieren, aunque a veces no sea objetivamente mejor. Veremos entonces si esta L200 tailandesa está a la altura de sus competidoras de esta región.

Pero antes una intro general que va más allá de una marca particular.

La industria argentina de pick ups creció de forma notable. La nota de C.C. de hace un tiempo ("Bienvenidos al país de las pick-ups") anticipó esto: Volkswagen, Ford, Toyota y Nissan fabrican acá y cada vez tienen más componentes nacionales, que están a la altura de los importados en muchos casos. Ideas y mano de obra nuestra, aún en un país que nunca ayuda. Por ejemplo, los chasis de Hilux, Ranger y Amarok los hace el mismo proveedor en Ruta 197 y Panamericana, obviamente con diferentes especificaciones de cada marca.

En el último tiempo, por diversas circunstancias, pude comparar chatas nacionales con sus pares de otros países y les puedo asegurar que las producidas en Argentina, están perfectamente a la altura que en el resto del mundo, en algunas cosas mejor, en otras igual, pero en ningún caso peor.

Aclarando que siempre hablando de encastres, terminaciones, tecnología e insonorización, no de equipamiento, que ahí si pueden diferir. Hablamos por ejemplo de consola central, paneles de puertas, alfombras, encastres, zócalos, vano motor, chasis abajo y demás detalles que el cliente normal no mira. Y no hablamos del tablero porque, por ejemplo, en la Amarok V6 alemana y la Ranger Raptor tailandesa está forrado en cuero y en las Amarok y Ranger nacionales, no.

Van ejemplos: la Frontier mexicana versus la cordobesa. La nuestra está mejor terminada y tiene más equipo. En el caso de Ford, el otro día en lo de Oreste Berta, analizando la Ranger Raptor al detalle, la Limited de Pacheco está a su misma altura en terminaciones en los lugares comunes y también tiene más equipo de seguridad. En el caso de VW, la Amarok V6 alemana que usé en el verano -gracias a mis amigos de Amarok Experto- comparada con la V6 nacional, la nuestra se le planta con mucho orgullo también.

Esta Mitsubishi L200 es tailandesa. Si bien no tiene par en la Argentina, desde ya puedo decirles que está bien terminada, pero también lo están las nacionales tope de gama, que compiten con ella, como por ejemplo la Hilux SRX.

Adonde apunto es que, hace 20 años, la industria nacional de chatas tenía diferencias con las de otros países, pero en este segmento Argentina trabajó mucho a nivel local con ingeniería y mano de obra y hoy me atrevo a decir que nuestras pick ups son del mismo nivel que sus homólogas del resto del mundo en calidad. Y no es poco. Cuando me refiero a la Argentina, lo hago sin distinguir una marca en particular, me refiero a la industria, ya que todos evolucionaron mucho.

Si, ya sé: los recalls de todas las marcas de chatas. Eso existe, es innegable, ¿pero saben qué? Un secreto: al ser globales, a veces los recalls vienen de otra parte del mundo que produce el mismo modelo y si bien acá puede no haber pasado nada, deben sumarse a la campaña. Ejemplo: los airbags de Hilux y los flexibles de freno de Ranger. Si bien son fallas de producto, no son fallas de productos de Argentina en particular. En otros casos, sí pueden ser temas puntuales de nuestro país.

Párrafo aparte para los norteamericanos. Esos tipos son los padres de las pick ups y este año viene la Ford Serie F. Ahí veremos si realmente son otra cosa a nivel calidad y terminaciones en sus full size.

Como sea, me da orgullo que nuestro país -a pesar de los temas de siempre- pueda haber desarrollado productos en este segmento de buena calidad, que no se achican ante sus colegas importados. Definitivamente es para celebrar. Veremos en una semana cómo se planta esta L200 ante la jauría local.

J.Ch.

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En el garage de Autoblog: Mitsubishi L200 (2019)
La L200 (2019) GLS Full Automática 4Á—4 cuesta 48.900 dólares. Pero hay versiones desde 45.900 dólares y descuentos de cuatro mil dólares sobre los precios de lista durante septiembre (ver equipamiento y ficha técnica).

En el garage de Autoblog: Mitsubishi L200 (2019)
La crítica completa se publicará la semana que viene.