Desde la Cuenca del Salado (Buenos Aires) - Con C.C. probamos la nueva Renault Duster Oroch 4WD en pleno barro de la llanura bonaerense. Como las fotos lo muestran, no le ahorramos nada ni le sacamos el traste a la jeringa. La opinión de C.C. ya se publicó acá.

Ahora es mi turno de hablar.

Dos litros de cilindrada, 143 caballos, un ancho de 1,83 metros y largo de 4,70 metros. Un peso de 1.350 kilos y una capacidad de carga de 650 kilos. Una caja de carga generosa y que viene equipada de fábrica con piso protector. Bravo, Renault: te animaste a dar el primer paso y pensar en el cliente. Demostraron que se puede.

La verdad es que, para quienes pensaban que el campo era sólo para las pick-ups medianas o grandes -herederas del Rastrojero, la F100, la Apache o la mítica 504- y las “otras” eran para el repartidor urbano, comienza un período de revisión.

La Duster Oroch 4WD la rompió. Salimos al barro después de tres días de lluvia constante. La primera impresión es lo cómoda que resulta para subirse, especialmente para los “amplios”, como yo. El parante central está bien atrás del asiento delantero, la barra del volante se ajusta en altura y el espacio del cockpit ayudan. Y mucho.

Es un vehículo sobrio, sin lujos. A quienes probamos la Duster 4WD “carrozada”, no nos sorprende ni la comodidad, ni la austeridad ni la capacidad. El baúl de la Duster SUV es, por lejos, el más grande de su segmento y esa fue la base que permitió que la Oroch tenga una caja con un volumen de carga de 683 litros.

Por precaución, le bajamos la presión a los neumáticos (hasta 20 libras), ya que -como en todas las pick ups-, la Renault viene de fábrica con cubiertas de dibujos pensados sólo para el asfalto (recuerden mi nota anterior).

Las “zapatillas” de la Oroch tienen una medida adecuada, en especial el rodado (215/65R16). En nuestro caso, para un uso mixto con mayor incidencia en el offroad, preferiríamos otras alternativas más agresivas, como por ejemplo las Goodrich A/T Revo2, Bridgestone AT 693, o alguna de la línea Destination de Firestone, sin descartar opciones en Yokohama (Hankook).

Ya hemos hablado - creo que cansamos- con la falta de opción por parte de las terminales y concesionarios para que el cliente tenga posibilidad de solicitar el canje del equipamiento original por alguno más adecuado al uso que le habrá de dar el usuario. Sobre todo en vehículos 4x4 como este.

Creo que la clave está en pensar en el cliente y esperamos que la necesidad de competir comience a mostrar la capacidad de versatilidad que poseen las terminales y concesionarios para ofrecer productos diferenciales y más personalizados.

Salimos al camino e hicimos un recorrido de distintas opciones de barro. Comenzamos con un huellón en un recodo cubierto por árboles. Al estar a la sombra, casi nunca se seca. Allí la tiramos en el lodo y verificamos que el despegue de casi 20 centímetros fue suficiente para no se colgara en la huella.

Con piso un poco más firme, aunque resbaloso, pudimos llegar hasta 60/70 km/h. El comportamiento en el barro patinoso es excelente, con poca corrección desde el volante y el acelerador.

Se destacó la tercera marcha, un poco débil desde abajo, pero más “polenta” y confortable a partir de las 2.000 rpm. Esa falencia se compensa con una segunda, que ayuda bastante, pero que podría ser un poco más larga para enganchar mejor con la tercera. Esto nos plantea la duda de cómo se comportaría la transmisión automática de la 4x4 en estos caminos. Estamos dispuestos a probarla, si es que Renault se anima a producirla, claro.

Tampoco pudimos probar la fuerza de arrastre ya que, como todas las hermanas mayores, ninguna trae enganche de remolque de fábrica. Quizás Renault se anime a dar un paso más y le pone también un enganche de serie.

Lo definitivo es que hay que creer o reventar. La Oroch demuestra que el tamaño no es lo importante. O, al menos, no es lo más importante, salvo para cuestiones de gusto. La pick-up de Renault superó nuestras expectativas y ayudó a derribar algunos mitos rurales.

Un comportamiento muy satisfactorio, un confort mínimo, pero suficiente para una pick up austera. Ya vendrá el tiempo de los “chiches”, que deberán ser la opción para el que quiera pagarlos.

En definitiva, de ser el caso, no dudaría en tomar la opción de una pick-up compacta. Son las millennials de las chatas. Más modernas, más prácticas y sin prejuicios para mirar de frente a las pick-ups más clásicas.

Hasta la próxima.

J.C.

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