Texto y fotos de Jerónimo Chemes

Desde Bariloche (Río Negro) - El lanzamiento de la Nissan Frontier nacional (ver equipamiento y precios) es una excelente noticia. Primero, porque la produce Nissan, una marca reconocida a nivel mundial. Segundo, porque en la misma planta de Córdoba se van a producir pick-ups para tres marcas, permitiendo que ingresen al mercado Renault (Alaskan) y Mercedes-Benz (Clase X), con la plataforma de la marca japonesa. Y tercero, más que nunca, va a dar trabajo genuino a los argentinos, que justo en este momento tanta falta hace. De movida eso es algo que hay que celebrar.

EL EVENTO

La presentación se desarrolló con un nivel de atención y profesionalismo digno de destacar. El lugar fue San Carlos de Bariloche. Nos alojamos en el increíble Hotel Llao Llao. Nada de estructuras nuevas, arquitecturas sin sentido que tratan de diferenciarse -y termina siendo todo igual- o con formas geométricas inentendibles.

Les cuento que había un tipo que se llamaba Alejandro Bustillo. Estudió en el Otto Krause y la UBA la carrera de Arquitectura. Pero estudió en una época en que los arquitectos usaban las manos, no el Autocad. Bustillo tenía talento. Bustillo era un creador de emociones, un autor de obras atemporales, capaces de resistir al juez más implacable de la vida, ese que no te perdona nunca, que se llama Tiempo.

Bustillo no construía, emocionaba. Bustillo no tenía materiales ignifugos, chapas pintadas, durlock, lana de vidrio, ventanas de PVC, doble vidrio hermético ni absolutamente ningún otro avance de vanguardia. Bustillo tenía talento. Tenía pasión. Eso hace que cuando ves al Llao Llao desde afuera, desde cualquier ángulo, te emociones. Y, cuando entrás, se te cae la mandíbula. No hay opulencia, no hay derroche. Hay un buen gusto asombroso. Es un ejemplo claro de la arquitectura pensada en función de las emociones y el absoluto equilibrio del entorno. Esa arquitectura que me emociona.

Nissan ofreció tres días con todo, para una presentación acorde a la ocasión. El día uno por la noche fue la presentación, con show incluido, dónde hablaron los directivos y todos estaban felices por presentar a la Frontier argentina. El día dos, toda una jornada de pruebas. A la mañana, con instructores. Y, por la tarde, con un poquito más de libertad, en un ambiente natural señalizado para la ocasión. Si bien no era una pista, no presentaba mayores dificultades, aunque hubo un par de encajadas. El evento, la atención y el entorno fueron impecables.

A fin de mes, Nissan Argentina ya confirmó que le prestará a Autoblog la Frontier nacional para una prueba completa de una semana. Ahí le daremos exigencia y veremos los detalles a fondo.

LA CHATA

Al ser un contacto, la manejé poco y en situaciones previsibles. No puedo sacar conclusiones fuertes, porque no tuve los kilómetros suficientes para juzgar en profundidad, pero sí puedo comentarles lo siguiente.

¿Mejoró? Sí, mejoró. Con respecto a la Frontier mexicana (leer crítica), mejoró bastante, especialmente la puesta a punto de la suspensión trasera, que la hace menos saltarina y un poco más confortable en el suelto. Eso realmente está mejor. Pero necesito más tiempo para definir si hay realmente un diferencial de producto o no.

POR FUERA

Casi no hay diferencias, es una chata armónica y linda, no desentona para nada. Trae accesorios opcionales, como barra negra sobre la caja, lona marítima y gancho de remolque, que le quedan bien. Los colores son los comunes, me gustó mucho la gris oscura, casi negra. Es una linda chata. Lo único raro es que adentro, sentado al volante, los costados del capot están inflados como si tuviese grandes hombros. Hay que acostumbrarse. Por suerte, le sacaron del costado el sticker “Diesel”, que le quedaba horrendo. Los espejos externos tienen una protuberancia abajo (un huevo, ponele), que aloja a las cámaras para la visión 360 grados. No vayas a romper un espejo, porque me imagino que barato no será.

POR DENTRO

Mejoró, también. La pantalla multimedia es de ocho pulgadas en la versión tope de gama, con Android Auto y Apple Car Play. Es más rápida e intuitiva. El interior es correcto y ofrece dos cosas exclusivas en su segmento: techo corredizo y el mencionado sistema "360 Around View", que se activa en 4x4 baja o con un botón en la pantalla.

Si bien es cómoda y prolija, le faltan espacios para guardar cosas. La gaveta entre los asientos delanteros es chica. Sólo tiene levantavidrios one-touch del lado del conductor, no tiene manija en el parante lado conductor (para ayudarte a subir) y tiene un solo puerto USB. No tiene toma de 220v (como la Hilux), pero tiene uno de 12v en la caja de carga.

SEGURIDAD

Acá dio un un salto enorme con respecto a la Frontier mexicana. Ahora tiene cinco apoyacabezas, anclajes isofix y hasta seis airbags en la versión más equipada. No descolla: Hilux y Ranger ofrecen siete bolsas de aire en sus versiones tope de gama, pero está bien. Lo que es inentendible es que el resto de las versiones tengan sólo dos airbags. Toyota y Ford ofrecen tres de serie.

MECÁNICA y TRANSMISIÓN

Se agregó una nueva opción mecánica. En realidad, es el conocido 2.3 diesel, que en lugar de dos turbos ahora viene con uno: este 2.3 mono-turbodiesel entrega 160 caballos de potencia y 403 Nm de torque. Las versiones más caras conservan el 2.3 bi-turbodiesel cadenero y enfriado por viscoso (190 cv y 450 Nm).

Por lo poco que lo usé, se lo siente más refinado, pero con la caja automática sigue teniendo un bache ("lag") a bajas vueltas, al punto de no reaccionar. La caja manual que manejé un ratito mejora, pero al motor trabajar "desde abajo", definitivamente no le gusta. De todas maneras, hay que probarla con más tiempo. Lo haremos a fin de octubre.

El motor se muestra más progresivo desde las 1.600 vueltas, pero no le hace ni cosquillas a los 2.8 de S10, 3.2 de Ranger y V6 de Amarok. La diferencia es enorme.

COMPORTAMIENTO

El recorrido del test drive no llegó ni a 100 kilómetros. Imposible sacar conclusiones. Para el suelto, gracias a Dios, tiene reductora con baja para 4x4, pero a las gomas de asfalto de 18 no les divierte la aventura, aunque en la pista pasó perfecto (por eso se llama "pista").

El eje trasero mejoró, pero no se si me convence. Siendo sólo dos pasajeros, sin carga, en exigencia de torsión, dos veces me avisó que no le gustaba el "castigo". La veo más como una pick-up orientada al confort -si mejoró ese punto- que a la batalla cruda, pero hay que ver qué ocurre más a fondo. La chata es cómoda y va bien en el asfalto. Está más refinada que la mexicana. Me gustaría probar las versiones de entrada a gama, con el motor chico, con una tonelada de carga y castigo sin piedad. Es una intriga ver cómo se portará el famoso multilink en esas condiciones.

La Frontier argentina es una chata más cómoda, menos saltarina que antes. Pero no me dio la impresión de amar el fuera de camino duro. Esto no quiere decir que no "pase". Pasar, pasa. Pero tengo que exigir más para un veredicto. Es mejor que la mexicana sin dudas, pero no sé si es mejor que las competidoras, todavía.

No trae bloqueo mecánico de diferencial trasero. No se lo perdono a la tope de gama. De hecho, la Frontier que se encajó durante el test drive, si hubiese tenido bloqueo, hubiera salido solita.

GAMA

Tendrá nueve versiones (ver equipamiento y precios), pero hay un salto enorme desde la más cara a las de abajo, sobre todo en seguridad. No habrá versiones nafteras. No habrá cabina simple. Nissan piensa que no hay mercado para esas versiones. Yo creo que sí.

ESTRATEGIA COMERCIAL

Ojo que estos tipos de Nissan la tienen clarísima: saben que, cuando se trata de pick-ups, la postventa define al producto. Hoy una chata de “palo y medio” debe tener un servicio acorde “al palo y medio” que pagaste: profesional, rápido, con stock de repuestos y sin stock de excusas. Su modelo es Toyota.

Quieren exportar a Brasil. Están desarrollando una red de concesionarios en todo el país, con foco en la postventa. Ofrecen planes de financiación para comprarla (hay que ver las tasas). Vienen tranquilos y confían en su estrategia.

CONCLUSIÓN

La Nissan Frontier argentina es mejor que la Frontier mexicana. La chata es buena, equilibrada, equipada y segura (sólo en la más cara). No desentona en nada. La chata se fabrica en Córdoba. La marca es buena y apuesta a una estrategia de largo plazo. Van a crecer de a poco, pero dicen que será de manera sostenida. Ahora, ¿esta Frontier tope de gama que probé es mejor que las tope de gama de la competencia?. En principio, no. Tiene todo muy bueno, pero en este breve contacto no encontré nada descollante. Incluso algunas cosas que no me gustaron. Pero, para ese detalle, debemos esperar a la prueba concreta para poder fundamentar mis opiniones con profundidad.

Lo importante excede a la chata. Llegó Nissan. Ya está generando trabajo. Hace un producto bueno. Eso ya es para agradecer y aplaudir.

J.Ch.

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Crítica: Nissan Frontier (fabricada en Argentina)
Nissan presentó la Frontier nacional en Bariloche (ver equipamiento y precios).

Crítica: Nissan Frontier (fabricada en Argentina)
El evento tomó como base el Hotel Llao Llao.

Crítica: Nissan Frontier (fabricada en Argentina)
No hay grandes diferencias estéticas con respecto a la Frontier mexicana. Pero se amplió la gama de versiones y accesorios.

Crítica: Nissan Frontier (fabricada en Argentina)
Como barra de color negra sobre la caja y lona marítima.

Crítica: Nissan Frontier (fabricada en Argentina)
El gancho de remolque (con toma para luces de trailer) también es opcional.

Crítica: Nissan Frontier (fabricada en Argentina)
Es la única pick-up del mercado con eje trasero multibrazo. Las Renault Alaskan y Mercedes-Benz Clase X tendrán pronto el mismo esquema.

Crítica: Nissan Frontier (fabricada en Argentina)
Novedad de la versión LE: techo corredizo.

Crítica: Nissan Frontier (fabricada en Argentina)
Novedad de la versión LE: sistema de cámaras para simular una versión de 360 grados. Sirve para maniobras off-road y de estacionamiento.

Crítica: Nissan Frontier (fabricada en Argentina)
Conserva el conocido motor 2.3 biturbodiesel de 190 cv, con opciones 4x2 y 4x4, con caja manual o automática.

Crítica: Nissan Frontier (fabricada en Argentina)
En 2019 se sumarán las versiones de entrada a gama, con el 2.3 monoturbodiesel de 160 cv.

Crítica: Nissan Frontier (fabricada en Argentina)
Ford Ranger, Toyota Hilux y Volkswagen Amarok. La Nissan Frontier es la cuarta pick-up mediana fabricada en la Argentina. Y en 2019 se sumarán Renault y Mercedes-Benz. Leer: "Bienvenidos al país de las pick-ups".

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