La Chevrolet Tracker recibió un restyling a comienzos de marzo (ver equipamiento y precios). La SUV de General Motors para el Segmento B (chico) se comercializa en la Argentina desde agosto de 2013 (leer crítica). Y ahora presenta cambios en el diseño, además de mejoras en el equipamiento de seguridad.

Vamos a manejar una semana la versión LTZ+ AWD (465 mil pesos). Pero antes, hablemos de motores.

Durante la conferencia de prensa de presentación, realizada el martes pasado en Vicente López, los voceros de GM hablaron de las características de la nueva Tracker y del sistema OnStar, que ahora viene de serie en toda la gama (leer más).

Pero también se habló un poco sobre la situación que atraviesa la planta de GM Argentina en Rosario. Tiene capacidad para producir 110 mil autos al año y en la actualidad está trabajando a media máquina: a este ritmo llegará a fin de diciembre con apenas 40 mil unidades producidas.

Desde el año pasado, esta planta fabrica en exclusiva el Chevrolet Cruze, tanto en su versión Hatchback como Sedán. Y su principal fuente de ingresos son las exportaciones que se realizan a Brasil. Se esperaba que este año repuntaran las ventas de autos en el país vecino -que ya lleva dos años de crisis-, pero los primeros meses del 2017 estuvieron entre los peores de la última década.

Esto llevó a GM Argentina a sentarse con el sindicato a negociar. Podrían haber despedido personal o declararse en emergencia, suspendiendo a operarios sin goce de sueldo. Pero entre Smata y GM acordaron un punto intermedio: durante los próximos nueves meses, 350 operarios permanecerán suspendidos, aunque cobrando el 80% del salario. Además, se mantuvieron los dos turnos de producción, trabajando a un ritmo más pausado.

Hace cuatro párrafos dije que iba a hablar de motores, pero terminé escribiendo sobre noticias gremiales. Ya va.

La cuestión es que esta Tracker se fabrica en México y se vende en todo el continente americano. En todos los países, incluyendo a la Argentina, se ofrece con el conocido motor 1.8 16v de 140 caballos. Sin embargo, por exigencias de normativas ambientales, la Tracker 2017 mexicana llega a Estados Unidos y Brasil con un motor más moderno: el 1.4 turbo de 153 cv.

Es el mismo motor que equipa el Cruze rosarino. Es el mismo impulsor que, desde diciembre del año pasado, se fabrica en esa mismísima planta de la provincia de Santa Fe. Es un pequeño-gran motor, que se convirtió en una de las principales virtudes del Cruze. Por eso, estoy seguro de que encaja de maravillas en la Tracker.

Y acá viene el punto donde los pistones se encuentran con los telegramas.

Si la Tracker se vendiera también en la Argentina con el 1.4 turbo rosarino, ganarían los consumidores y los operarios. Los primeros tendrían un impulsor más moderno. Y los segundos, una mayor demanda para el motor de fabricación nacional.

Ya lo sé: es muy fácil escribir esto desde mi teclado, cuando ignoro por completo los complejos vericuetos de la industria automotriz globalizada. Pero, viéndolo desde afuera, no puedo dejar de pensar en un caso donde todos ganan. “Win-win”, como dicen los ejecutivos modernos.

Por eso, me cuesta entender por qué no se implementa. ¿Quién podría perder? ¿Acaso la rentabilidad de GM? Es posible. ¿Los accionistas de la compañía? Tal vez.

Sólo tengo una certeza: por todo lo mencionado más arriba, quien pierde desde el vamos es la Tracker 1.8, que de esta manera arrancará con “menos diez” en la crítica completa de Autoblog. Se publicará la semana que viene.

C.C.

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En el garage de Autoblog: Chevrolet Tracker 2017
La Chevrolet Tracker LTZ+ AWD cuesta 465 mil pesos.

En el garage de Autoblog: Chevrolet Tracker 2017
La crítica completa se publicará la semana que viene.

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