GM Argentina lanzó a la venta el miércoles pasado el nuevo Cruze 5 (ver equipamiento y precios). Esta versión Hatchback del modelo producido en Rosario, llega para complementar la oferta del Sedán, que se comercializa desde mayo (leer crítica).

El Sedán tiene cuatro puertas y "tres volúmenes". El Hatch tiene cinco puertas (por eso "Cruze 5") y "dos volúmenes". Además, el Hatch es el único que se puede equipar con techo corredizo.

Pero no se trata sólo de un cambio de carrocerías.

Durante la presentación en el Tattersall de Palermo (ver cobertura completa), Autoblog tuvo la oportunidad de entrevistar al ingeniero Marcelo Zamorano, responsable del Programa Producto Global del Cruze 5 para el Mercosur, quien brindó más detalles sobre la diferente puesta a punto que recibió el Hatchback frente al Sedán.

Los cambios se produjeron en los siguientes puntos.

* Carrocería: El Hatch y el Sedán son iguales hasta el Pilar C (parante trasero). Incluso las puertas delanteras y traseras son idénticas en las dos versiones. Por lo tanto, se mantiene la misma distancia entre ejes (2.700 mm), ancho (1.807 mm) y alto (1.523 mm). Sólo cambió el largo: 4.448 mm para el Hatch y 4.665 mm para el Sedán.

* Aerodinámica: El Hatchback tiene un coeficiente 3% más bajo que el Sedán. Ofrecen un Cx de 0,28 y 0,29, respectivamente.

* Peso: Al tener un menor voladizo trasero, el Hatch es 50 kilos más liviano que el Sedán. No es una gran diferencia, teniendo en cuenta que el techo corredizo del Hatch (ausente en el Sedán) agrega unos kilos más en la balanza.

* Dirección: La arquitectura de la dirección es la misma, manteniendo el mismo sistema de asistencia eléctrica. No hay cambios en la desmultiplicación, pero sí se produjo una recalibración del software de la asistencia. Se modificó la llamada "curva de reacción", para brindar una sensación de una respuesta más rápida y deportiva.

* Suspensión: Mantiene el mismo esquema McPherson independiente adelante y eje de torsión atrás. Los amortiguadores son los mismos, pero se cambió la calibración de las válvulas, para lograr una mayor dureza en el manejo deportivo, sin perder el confort de marcha en el uso diario. Esta diferencia es más acentuada en los amortiguadores traseros que en los delanteros. En la barra trasera de torsión se acortó la región deformable, también para aumentar esa sensación de dureza. Los espirales son diferentes, para adecuarse al cambio en el peso. El conjunto de suspensión, en general, reduce el rolido (inclinación de la carrocería) en curvas a gran velocidad.

Ahora, ¿qué tan perceptibles son todos estos cambios en el uso diario?

Tenemos una semana para comprobarlo.

C.C.

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En el garage de Autoblog: Chevrolet Cruze 5 (Hatchback)
El Cruze 5 LTZ+ Automático cuesta 462 mil pesos.

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La crítica completa se publicará la semana que viene.

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