En la Argentina, se comercializan modelos de Volkswagen procedentes de distintos lugares: Alemania (Passat, Touareg y Tiguan), México (Vento, The Beetle y Golf), Brasil (Gol Trend, Voyage, Fox y Saveiro) y Pacheco (Suran y Amarok).

Sin embargo, esta es la primera vez que en nuestro país se comercializa un Volkswagen indio: es el Polo Sedán, un auto para el Segmento B (chico), que se lanzó a la venta el 30 de octubre (ver equipamiento y precios), para posicionarse entre el Voyage brasileño y el Vento mexicano.

Este viernes, Autoblog tuvo la posibilidad de manejarlo por rutas y en ciudad para conocerlo más en detalle. La crítica -incluyendo la explicación de por qué no reemplazará al extinto Bora- se reproduce a continuación.

POR FUERA

Por empezar, una aclaración nomencladora. Este Polo no tiene ninguna relación con el hatchback del mismo nombre que se comercializa en Europa. Tampoco deriva del Polo que se vende en Brasil. Y no tiene ninguna relación con el Polo Classic que hace tiempo se fabricó en Argentina.

Es un nombre con pedigree, que remite al deporte de reyes, pero que Volkswagen decidió reservar para algunos de sus modelos más populares y económicos en todo el mundo.

El Polo Sedán deja esto en claro con sólo verlo. Es un sedán conservador, discreto y que para nada oculta su carácter funcional. Tan sólo los cromados en la parrilla y las llantas de aleación de 15 pulgadas se destacan en una silueta que generará confusiones en su arribo a las calles argentinas: “¿Es un Voyage? ¿Es un Vento? ¿Es el nuevo Bora?”

En la mescolanza hace su aporte la propia marca, que comercializa este Polo en algunos mercados con el nombre Vento. Es el caso de México (país donde nuestro Vento se llama Jetta).

De lo que no hay dudas es de que estamos ante un Volkswagen. La estética de la marca, el llamado family feeling, se nota en el perfil, en las ópticas y en toda la trompa.

En la India se fabrica también una versión Hatchback, pero no está prevista para nuestro mercado.

Con respecto al diseño hay que decir que este Polo Sedán ya lleva más de cinco años de producción en India. De hecho, la versión que llega a la Argentina ya incluye el primer restyling presentado hace un año.

¿Y qué hay de las dimensiones? El Polo Sedán mide 4.384 milímetros de largo (154 mm más que el Voyage y 268 mm menos que el Vento). Tiene 1.699 mm de ancho (43 mm más que el Voyage y 79 menos que el Vento). La distancia entre ejes es de 2.552 mm (87 mm más que el Voyage y 100 mm menos que el Vento).

Para cerrar este apartado, el Polo Sedán viene de serie con llantas de aleación de 15 pulgadas (con Goodyear 185/60R15). Pero en los concesionarios se pueden equipar dos tipos de ruedas opcionales: Pirelli P7 215/45 (con llantas de aleación de 16") o Pirelli PZero Nero 215/40 (con llantas de aleación negras de 17").

POR DENTRO

El posicionamiento también se nota al ingresar al habitáculo. Creo que, a esta altura, no te voy a sorprender si te digo que es un poco más espacioso que un Voyage y menos que un Vento. Lo mismo ocurre con la calidad de terminación y el nivel de equipamiento.

Por el momento, y a la espera de la respuesta del público argentino –y del acceso a divisas, permisos de importación, impuestos internos, etcétera-, el Polo Sedán se ofrecerá con un solo nivel de terminación en nuestro mercado: Comfortline.

Viene de serie con volante multifunción en cuero, climatizador automático, control de velocidad crucero, levantavidrios eléctricos en las cuatro puertas y equipo de audio RCD 320G (radio, CD, MP3, USB, SD Card, Aux y Bluetooth).

En opción, se puede equipo de audio RNS315. Lo bueno: suma navegador satelital. Lo malo: pierde el puerto USB y la antena del GPS queda bastante desprolija, pegada sobre la consola central.

El único opcional disponible, sin costo extra (aunque está por verse qué ocurre en los concesionarios), es la posibilidad de elegir el color del interior. Se ofrece en color gris oscuro, como la gran mayoría de los VW, o en marrón clarito (“Beige”). Esta segunda opción es muy común en todos los autos de los mercados asiáticos. En Autoblog pensamos que aporta más luminosidad al habitáculo, pero está por verse si supera el prejuicio local de que “así se nota más la mugre”.

La posición de manejo es correcta. Sin embargo, está más cercana a la filosofía utilitaria del Voyage, que a la levemente deportiva del Vento. Por suerte, el volante se ajusta en altura y profundidad. La butaca del conductor también tiene regulación en altura.

Un detalle curioso está a la altura de las piernas del acompañante. Del lado derecho está el soporte para el matafuegos. Queda feo a la vista puede incomodar.

En las plazas traseras hay buen espacio para las piernas y altura correcta para la cabeza. El ancho a la altura de los hombros limita un poco la capacidad de movimientos. Está homologado para que atrás viajen tres adultos, pero en la realidad sólo irán cómodos dos grandes y un chico.

El baúl tiene capacidad para 454 litros (26 litros menos que el Voyage y 46 menos que el Vento). Lo bueno es que el respaldo trasero se puede rebatir por mitades para ampliar el volumen. Bajo el piso del baúl está la rueda de auxilio, con la misma medida de la original y llanta de chapa de 15 pulgadas.

SEGURIDAD

Viene con lo justo y necesario para aprobar la normativa vigente: doble airbag frontal y frenos ABS. Además, trae anclajes Isofix en las plazas traseras y tres apoyacabezas traseros.

El control de estabilidad no se ofrece ni siquiera como opción.

GlobalNCAP sometió a pruebas de choque a un Polo Hatchback fabricado también en India. Esta unidad no tenía airbags y, a modo de referencia, obtuvo una calificación muy baja: cero estrellas en protección de adultos y tres estrellas en protección de niños. Fue este organismo de la FIA el que determinó que, a pesar de las similitudes estéticas, las bases estructurales del Polo europeo y el indio son bien distintas.

Actualización: el 16 de noviembre, LatinNCAP publicó el resultado de la prueba de un Polo Sedán con doble airbag frontal. Y obtuvo un buen resultado: cinco estrellas de protección para adultos y tres para niños.

MOTOR y TRANSMISIÓN

Por el momento, habrá una sola motorización disponible. Es el mismo impulsor del Golf Trendline: 1.6 litros, con 16 válvulas. Desarrolla 105 caballos de potencia a 5.250 rpm (cinco menos que en el Golf) y 153 Nm de torque a 3.750 rpm.

Lo único que se podrá elegir es la transmisión: una manual y otra automática.

La caja manual de cinco velocidades es fabricada en Córdoba, enviada a la India para su montaje y traída de regreso a la Argentina adentro del Polo (vaivenes de la globalización, que le dicen).

La automática es una Tiptronic de seis marchas: es mejor que la I-Motion robotizada del Voyage, pero no tan buena como la DSG del Vento (¿vas cazando la onda?).

La tracción es delantera.

COMPORTAMIENTO

La prueba de manejo consistió en un recorrido de ciudad, rutas secundarias y autopistas. Se unió Puerto Madero con Pilar, ida y vuelta. La unidad que le tocó a Autoblog fue una con caja automática Tiptronic.

Sería un error comparar a esta transmisión con la genial DSG, porque no tiene la misma velocidad para el paso de los cambios y porque no predice con tanta precisión la marcha siguiente que va a necesitar el conductor. Sin embargo, es una automática más que correcta y relajada, para el uso urbano y viajes en familia. Y, como se mencionó más arriba, es muy superior a una automatizada I-Motion.

El motor 1.6 16v es ágil y silencioso. Sólo se vuelve bastante más ruidoso cuando se lo exige un poco más de la cuenta. Y, en esas condiciones, también se extraña un poco más de respuesta en baja. La dirección es muy buena y precisa. Los frenos también están OK, con discos adelante y tambores atrás.

El confort de marcha me pareció un poco más áspero que en otros Volkswagen. No tiene la blanda robustez del Voyage ni el tacto deportivo del Vento. Es, más bien, una puesta a punto algo firme, sobre todo cuando el pavimento no es perfecto. Sin embargo, en rutas en buen estado, casi ni se nota.

Pese a ello, es un auto con el que se puede convivir sin problemas. Cumple en ciudad, como vehículo para todos los días, y está más que capacitado para encarar viajes en familia.

La caja automática no sólo se agradece en ciudad: la sexta marcha ayuda a que el motor viaje bien desahogado, trabajando a sólo 2.700 rpm a 120 km/h.

No fue posible medir prestaciones ni consumos. Volkswagen declara una velocidad máxima de 188 km/h con caja manual y 183 km/h con Tiptronic.

CONCLUSIÓN

Por su posicionamiento en precio, muchos se vieron tentados a decir que el nuevo Polo Sedán llegó a la Argentina para reemplazar al Bora, un exitoso sedán mexicano que se vendió en la Argentina entre los años 2000 y 2014. No se mantuvo en el mercado porque cesó la fabricación en Puebla.

Pero el impacto de la desaparición del Bora fue tan grande que, un grupo de concesionarios locales, se unieron para pedirle a Volkswagen Argentina que lo fabricara en Pacheco. Se quedaron con las ganas.

En la opinión de Autoblog, el Polo Sedán no reemplaza al Bora porque, por empezar, este indio nació para venderse en un segmento más bajo. Con todos sus años a cuestas, el Bora era un Segmento C (compacto) muy veterano, pero que despertaba pasiones y tenía un desempeño dinámico que el Polo no puede ni soñar.

No sólo eso: también ofrecía una gama de motores generosa: el ahorrativo-torquero 1.9 TDi, el deportivo-legendario 1.8T (con los 180 cv más baratos del mercado) y el robusto-arcaico 2.0 8v.

Pero, por sobre todas las cosas, el Bora significaba, para muchos clientes, la llegada –no sin esfuerzo- a un segmento percibido como superior en el mercado. El Polo Sedán no transmitirá esa sensación de logro alcanzado al cliente, por más que su precio no sea nada barato: 237.600 pesos con caja manual y 251.400 pesos con automática.

El Polo Sedán no sorprende. Es lo que muchos esperábamos: una oferta intermedia para cubrir el bache entre el Voyage Highline (228 mil pesos) y el Vento Advance (263 mil pesos). A eso hay que agregarle que al Voyage Highline le queda poco tiempo en el mercado. El año que viene será reemplazado por un Voyage Evidence, con mayor equipamiento.

En palabras de los propios directivos de Volkswagen, el Polo Sedán es un auto pensado "para los que se sienten jóvenes, pero no quisieran serlo".

Es una propuesta conservadora y funcional, que cumplirá su misión sin inconvenientes. Eso sí: sin pasiones ni emociones.

C.C.

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Crítica: Volkswagen Polo Sedán
La prueba de manejo consistió en unir Puerto Madero con Pilar, ida y vuelta.

Crítica: Volkswagen Polo Sedán
El Polo Sedán se posiciona entre el Voyage y el Vento: en precio, dimensiones y equipamiento.

Crítica: Volkswagen Polo Sedán
La calidad de terminación es un poco mejor que el modelo brasileño, pero no llega al nivel del mexicano.

Crítica: Volkswagen Polo Sedán
Tapizados en color gris de serie, pero en opción se ofrece una variante más clara, en beige.

Crítica: Volkswagen Polo Sedán
El tablero es claro, pero no tiene indicador de temperatura del motor.

Crítica: Volkswagen Polo Sedán
Este es el equipo de audio que viene de serie, ya conocido de otros Volkswagen. Abajo, el climatizador automático de serie.

Crítica: Volkswagen Polo Sedán
Y este es el equipo opcional, con navegador satelital.

Crítica: Volkswagen Polo Sedán
Dos contras: no tiene puerto USB y la antena del GPS es este tejo pegado sobre la consola central.

Crítica: Volkswagen Polo Sedán
El baúl es 26 litros más chico que en el Voyage.

Crítica: Volkswagen Polo Sedán
El motor es el mismo 1.6 16v del Golf Trendline.

Crítica: Volkswagen Polo Sedán
Las ópticas traseras tienen un diseño que lo distinguirán con facilidad de noche.

Crítica: Volkswagen Polo Sedán
Al centro, las llantas de aleación de serie de 15 pulgadas. A la derecha, las opcionales de 16". A la izquierda, las de 17".

Crítica: Volkswagen Polo Sedán
Las llantas de 17 pulgadas están pintadas de negro y vienen con Pirelli PZero Nero.

Crítica: Volkswagen Polo Sedán
Una puesta conservadora que no reemplaza al Bora, pero que puede resultar funcional para la necesidad de algunos usuarios.