Desde Villa Pehuenia - El segundo día de la travesía 4x4 de Toyota por Neuquén (ver primera nota) unió Zapala con Villa Pehuenia. E incluyó un curso intensivo de conducción sobre nieve profunda. Ocho horas para hacer seis kilómetros, por la vieja Ruta 12 de los contrabandistas a Chile.

La jornada de ayer arrancó temprano, uniendo Zapala con Villa Pehuenia por la Ruta 13, un camino que estuvo cerrado días atrás por las intensas nevadas. Entre placas de hielo y pavimentos detonados, allí colocamos por primera vez la doble tracción, que no volveríamos a quitar en todo el día. Además, el control de estabilidad se encargó de recordarnos cada tanto que estaba ahí para salvarnos de algunos excesos con el acelerador.

En el camino, nos cruzamos con una postal Star Wars: una tropa del Ejército de los Andes, que realizaba ejercicios y maniobras sobre la nieve. Con trajes térmicos que les tapaban hasta la cabeza, mochilas anatómicas, esquíes y fusiles snipers.

Por fin en Pehuenia, tomamos contacto con una leyenda del lugar: el Lobo Solitario. Ese es el apodo con el que se lo conoce a Juan Carlos Barbosa, 57 años, el mayor experto en conducción en nieves profundas de la Argentina. Nacido en Zapala, Barbosa comenzó a explorar hace 30 años las rutas abandonadas de los pasos fronterizos hacia Chile.

Con sus hermanos y otros amigos del off-road, Barbosa es conocido por haber confeccionado los mapas de las viejos caminos olvidados por Vialidad Nacional, que ahora están a disposición de todos los aventureros que los descarguen de Proyecto Mapear.

Se trata de senderos imposibles, donde hasta hace poco sólo circulaban cuatreros y contrabandistas, desde y hacia la frontera chilena tan cercana. Los Barbosa hasta han salido en los diarios, denunciando corrimientos limítrofes –pensamos que de buena fe- por parte de los vecinos.

Con las dos Hilux y dos SW4 4x4, más el apoyo de una tercera SW4 con accesorios para abrir camino sobre la nieve profunda, viajamos sobre los restos de la vieja ruta nacional 12 –hoy apenas un camino provincial- hasta el viejo Paso del Arco, donde hace 80 años hubo un paso fronterizo hacia Chile.

Hoy sólo quedan los hitos que marcan la frontera y el antiguo edificio de Aduana, apenas un montón de piedras estilo Game of Thrones.

Barbosa es un personaje bastante particular. Además de su pasión por el off-road, la cartografía y su rol de gendarme fronterizo ad-honorem, es un conocido empresario del rubro de los alimentos de Zapala. Putea como carrero y es adicto a los cigarrillos de papel y electróncos, que pita con fruición.

Maneja vehículos 4x4 desde hace 30 años. Arrancó con una pick-up Mazda y pasó por varias marcas hasta encontrar sus dos modelos favoritos: la Toyota Land Cruiser y la Land Rover Defender. “Para manejar en nieve profunda no hace falta gran potencia ni ayudas electrónicas: sólo se necesita un buen despeje del suelo, neumáticos apropiados, mucha paciencia y concentración”, asegura.

Su especialidad son las excursiones con turistas, para que se sorprendan con lo que pueden lograr sus simples SUVs urbanas. Pero también se encarga de tareas de logística (mantiene la red de internet de Villa Pehuenia, con antenas sobre las montañas que las tormentas se empeña en derribar, y allá va el Lobo) o el rescate de maquinaria pesada (si por una distracción del caminonero, tu equipo petrolero de dos millones de dólares termina en una zanja, allá también va el Lobo).

Con el vehículo indicado, según el Lobo Solitario, el único error temible es el humano: “Esa pieza torpe que suele estar entre el volante y la butaca. El problema, por lo general, no es la flecha. Es el indio.”

Para mí, que disfruto en Autoblog manejando un deportivo a buena velocidad en circuitos o peléandome en el barro con una 4x4, conducir en la nieve profunda implicó olvidarme de todo y aprender desde cero otra vez.

Un buen ejemplo son las trepadas. Mientras en la arena, el barro o incluso el hielo hay que encarar las subidas a buena velocidad, en la nieve honda hay que avanzar lo más despacio posible.

La transmisión, en primera de baja y con el ESP desconectado. La dirección, bien concentrada sobre la huella abierta por la SW4 tuneada. Y los pies del conductor, apoyaditos en el piso. Acá hay que olvidarse de los pedales. En estas trepadas, hay que dejar trabajar al torque del motor, sin acelerador, freno ni embrague.

Por eso en estos caminos, tener un vehículo diesel es condición excluyente. Cualquier naftero se ahogaría en estas circunstancia. No tendría el empuje suficiente para subir sin usar el acelerador.

Tentarse con el pedal derecho, implica cavar en la nieve y enterrarse. Asustarse y pisar el freno, es condena segura a retroceder y empezar todo otra vez. Ni hablar de distrarte un segundo con la dirección. Salirte de la huella es chocar contra los bardones (médanos de nieve) o –peor aún- una roca escondida.

Es un ballet hipnótico en slow-motion. En primera de baja, la velocidad medida por el GPS marca 2,7 km/h. En segunda, asciende a unos alucinantes 5,4 km/h.

Si querés, podés incluso quitarte el cinturón, abrir la puerta y pararte sobre el estribo para otear el horizonte, mientras el vehículo avanza solito, ya sin la pieza problemática entre volante y butaca. No lo intentes en la General Paz.

Por suerte, queda tiempo para disfrutar del paisaje. Un bosque de araucarias de fábula. Algún conejo perdido. Volcanes milenarios que todavía ventean señales de actividad. Y hasta decenas de hectáreas de pinos sembradas por Chevrón, a modo de “bonos verdes” para limpiar ciertos estragos ecológicos en otras latitudes.

Santiago Roca, jefe de Prensa de Toyota Argentina, reconoce en gente como Barbosa a uno de los primeros pilares del éxito de la Hilux en nuestro país. “Cuando comenzamos a fabricar la Hilux hace más de 15 años en Zárate, los primeros en adoptarla fueron los fanáticos del off-road. El éxito en el campo y la minería vino después. Pero los aficionados al 4x4, cuando vieron que el vehículo tenía las mismas características de diseño y mecánica del modelo comercializado en todo el mundo, no lo dudaron”.

A fines de los ’90, internet ya se encargaba de difundir las cualidades de robustez y capacidad todo terreno de las Hilux. Los fans del todo terreno fueron los primeros en salir a buscarles los límites y a exigirlas al máximo, hasta a intentar romperlas. Ellos fueron los que pusieron los cimientos pioneros para convertirla en leyenda. Y verdadero best-seller.

C.C.

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#ToyotaPehuén: Por las tierras del Lobo Solitario
En la Ruta 13, uniendo Zapala con Villa Pehuenia.

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Encuentro con ejercicios militares de las tropas de montaña.

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La moda de este invierno: camouflage print, esquíes y fusil sniper.

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El camino en nieve profunda lo abrió esta SW4 cargada de accesorios cool.

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El Lobo Solitario, leyenda del manejo off-road en nieve.

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Primera en baja, ESP off y a trepar a 2,5 km/h (sin tocar los pedales).

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Los restos Game-of-Thron-style de la vieja Aduana sobre la abandonada Ruta 12.

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En algún lugar, bajo toda esta nieve, está el camino.

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Jornada histórica: el día que CC agarró una pala.

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Hito de la frontera con Chile.

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Andrés Barcos y Santiago Roca, del equipo de Comunicaciones de Toyota Argentina.

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Paisaje alucinante.

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Llegamos hasta Paso del Arco. Ocho horas para hacer seis kilómetros.

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Quedan dos días más de la travesía #ToyotaPehuén.

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