Hace dos semanas, cuando Autoblog probó la Mercedes-Benz GL 500 (leer crítica), mencioné que su rival más directa en la Argentina era la Toyota Land Cruiser.

Y es que, entre las SUV ultralujosas y con tres filas de asientos, la Land Cruiser es la más vendida de nuestro mercado. Eso ocurre, por supuesto, porque Acara suma como un mismo modelo a las LC Prado y LC 200, que tienen varias diferencias.

En este momento se encuentra en el garage de Autoblog una LC 200. Tiene ocho plazas (una más que la GL). Un equipamiento de lujo arábigo. Y un tamaño imponente. La 200 recibió su última actualización en abril del 2012, mientras que la Prado se renovó en diciembre 2013.

La 200 tiene un motor V8 turbodiesel con 4.5 litros de cilindrada. Entrega 265 caballos de potencia y 650 Nm de torque. Mide cinco metros de largo, dos de alto y pesa más de dos toneladas y media. Su precio actual es tan colosal como sus dimensiones: 281 mil dólares (o 2.2 millones de pesos).

La crítica completa se publicará la semana que viene. Pero antes, un poco de “Elige tu propia aventura”.

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Abril 2014 Buenos Aires (Argentina)

Tengo que confesarte que te mentí. Sí, a vos. Cuando escribí esta nota en febrero, te conté que el primer auto que me enloqueció en la vida fue el Peugeot 205 Turbo 16. Y no es verdad.

Aunque yo tampoco lo recordaba bien.

Sucede que mi hijo de siete años, VC, aprendió a leer con fluidez en la escuela libre que fundamos con un grupo de familias amigas. Y se convirtió en un consumidor voraz de libros. Y, cuando se agotaron los que tenía a mano, VC empezó a robarse los libros de sus primos (“se los pedí prestados”).

En la casa de uno de ellos apareció, no sé bien cómo (“te lo pedí prestado”), mi libro favorito de la infancia.

Por eso, volvamos un poco atrás en el tiempo.

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Año 1983 Buenos Aires (Argentina)

Tengo diez años y la misma cantidad de libros en la pequeña biblioteca de mi habitación. Todos blancos, todos del mismo tamaño.

Inspirados en “Rayuela” de Julio Cortázar, -pero mucho antes de los juegos de rol, de Monkey Island y, por supuesto, de Minecraft-, el juego interactivo favorito de los chicos de los ’80 se llama “Elige tu propia aventura”.

Es una colección de libros con diferentes finales alternativos -algunos felices, otros trágicos-, donde el lector tiene que tomar una decisión al pie de cada hoja: “Si decides abrir la puerta misteriosa, pasa a la página 14. Si decides escapar de ahí, pasa a la página 56”. Y así.

Hay libros con historias de fantasmas, de viajes espaciales y de animalitos encantados del bosque (ojo, esos los lee mi hermana), pero mi favorito es: "La Carrera Interminable", también conocido como “El Gran Rallye” (descargar en PDF).

La historia no puede ser más genial: trata sobre el “Primer Rallye Africano de Doble Recorrido”, algo que no existe en la realidad. Pero que debería.

Es una carrera de autos off-road, donde cada piloto debe conducir dos tipos de vehículos. La primera parte de la competencia se hace con un veloz auto del mundial rally. Y la segunda, con un todo terreno más robusto.

El parque automotor que podés elegir en “El Gran Rallye” es soñado: Lancia Stratos, Saab 900 Turbo, Land Rover Defender y Toyota Land Cruiser.

Los primeros tres tienen grandes diseños, historiales de triunfos deportivos y alcurnia europea. Pero, curiosamente, el escritor Raymond Almiran Montgomery decidió que el vehículo con el que se logra superar las dificultades con mayor facilidad sea la Land Cruiser (y perdón por el spoiler). Es una indestructible FJ45 de los años ’70.

A los diez años aprendo una lección imborrable: si vas a viajar por África, que sea en una Toyota.

En el garage de Autoblog: Toyota Land Cruiser 200
"El Gran Rallye", de la colección "Elige tu propia aventura".

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Año 1996 Salar de Uyuni, Bolivia

Tengo 23 años y otra estoy (otra vez) desocupado. Pero no estoy triste. El espantoso diario en el que trabajaba –“El Expreso”, fundado por Gerardo Sofovich y un joven pero ambicioso Sergio Spolsky- cerró sus puertas y dejó en la calle a 50 periodistas. Entre ellos estaba yo.

Lo sentí como un alivio. Mi trabajo no podía ser más tedioso: escribir el informe diario de la Bolsa de Comercio y el mercado de cambios.

Justo me habían dado esa tarea a mí, que por esos años militaba en el trotstkismo y dedicaba mi tiempo libre a combatir al Sistema. Eso fue mucho antes de descubrir que al sistema no se lo combate, sino que –en la medida de lo posible y con mayor o menor elegancia- se lo elude.

Sin trabajo y con unos cuántos pesos de la indemnización en el bolsillo, hice lo que todo chico de izquierda soñaba en mi época: un viaje iniciático, al mejor estilo del Ché Guevara. Pero yo no tenía una Norton 500 ni un Alberto Granados como compañero de ruta. Así que me compré una mochila y me largué a recorrer Sudamérica en bus, durante tres meses.

En Bolivia me sumergí en la silenciosa pero admirable cultura aymara, experimenté con plantas y participé de ritos paganos en abandonadas minas de plata (con una mina de Mar del Plata). Pero nada me fascinó tanto como el Salar de Uyuni.

Recorrer el mayor desierto de sal del mundo –muchos años antes de que lo descubriera el Rally Dakar- fue como viajar a otro planeta: una planicie blanca de horizonte a horizonte, sin referencias ni señales de vida. De punta a punta, lo recorrí durante tres días con Waldo, un amigo boliviano cuyo padre murió tragado por el salar.

Y lo hicimos con el bien más preciado que Waldo heredó: una Land Cruiser FJ60. Aquél viaje, la historia de Waldo y horas al volante de esa Toyota me llevaron a escribir “En un desierto blanco” (descargar), un cuento que nunca me gustó mucho, pero que un año después ganaría un pequeño premio literario en Córdoba.

En Bolivia aprendí una lección: si vas a viajar a otro planeta, que sea en una Land Cruiser.

En el garage de Autoblog: Toyota Land Cruiser 200
En el garage de Autoblog... de 1996.

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Año 1996 Medellín (Colombia)

Hace menos de tres años que mataron a Pablo Escobar y Colombia es un reguero de sangre. Lugartenientes ambiciosos, una guerrilla que mutó de marxista a narco y paramilitares financiados por el Estado se disputan a bombazos la herencia del Patrón del Mal.

Y sólo a mí se me ocurre cruzar ese infierno, de mochilero. En un lugar donde un periodista puede ser asesinado sólo por decir que Colombia está en guerra o donde un futbolista puede ser ejecutado por errar un penal, la vida vale menos que una arepa.

Ciudades como Bogotá, Cali o Medellín se convirtieron en el reino de las Toyota. Ahí no hay desiertos de sal que cruzar. Ni aventuras de libros infantiles. Pero sucede que los autos normales no resisten los ataques con armamentos caseros nacidos de pesadillas caribeñas, como los cañones que disparan tubos de gas doméstico de 45 kilos, a mil metros de distancia y con detonadores en la punta.

La experiencia mortal indica que sólo un vehículo pudo resistir a un ataque con esos misiles de Macondo: la Land Cruiser de un alcalde de Cúcuta. Entonces narcos, paras y funcionarios del Gobierno salen corriendo a conseguir todos el mismo vehículo: las FJ 80, con motores seis cilindros nafteros. Y blindadas como tanques.

Colombia me dio otra lección: si querés sobrevivir al infierno, comprate una Toyota Land Cruiser.

En el garage de Autoblog: Toyota Land Cruiser 200
El Mono Jojoy, líder de las FARC, en su Land Cruiser.

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Marzo 2014 San Pablo, Brasil

Estoy volviendo a casa después de la presentación del nuevo Corolla. Llevo casi cuatro horas de espera en el aeropuerto de Guarulhos. Justo cuando me empiezo a sentir como Germán Garmendia esperando a Nilton, me pongo a conversar con un directivo de Toyota sobre la historia de la Land Cruiser.

Le pregunto: “¿Tienen alguna unidad para test drives de prensa?”. Me responde: “No, sólo hay un ejemplar de exhibición para exposiciones. No la prestamos”.

Entonces le empiezo a contar algunas de las historias de Land Cruiser que acabás de leer acá arriba. Se entusiasma y me empieza a contar las suyas, que tampoco están nada mal.

Cuando por fin nos llaman a embarcar, me dice: “Hagamos una cosa. Recordame esto por e-mail en Buenos Aires y vemos qué podemos hacer”.

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Abril 2014 Buenos Aires (Argentina)

La Land Cruiser 200 ingresa al garage de Autoblog.

Y así incorporé otra lección: si querés persuadir a alguien, para que te preste lo que hasta hace un minuto te retaceaba, va a ser mejor que aprendas a contar buenas historias.

C.C.

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En el garage de Autoblog: Toyota Land Cruiser 200
En el garage de de Autoblog... de 2014.

En el garage de Autoblog: Toyota Land Cruiser 200
LC... y VC.

En el garage de Autoblog: Toyota Land Cruiser 200
Puesto de mandos de un tanque japonés de 2.5 toneladas, ocho plazas y 280 mil dólares.

En el garage de Autoblog: Toyota Land Cruiser 200
La crítica de la Toyota Land Cruiser 200 se publicará la semana que viene.

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