El Wrangler es el descendiente más directo del Jeep Willys. La historia es conocida: nació como un vehículo militar liviano en 1941, pero sobrevivió en los tiempos de paz como una práctica herramienta de trabajo rural.

Sin embargo, al menos en la Argentina, el heredero Wrangler ya no se usa para el trabajo, aunque sigue siendo visto como la herramienta más eficaz para las travesías off-road.

La generación Wrangler JK nació en 2007 y la última actualización llegó a la Argentina el año pasado, con un nuevo motor, más equipamiento de confort y una versión extrema Rubicon como tope de gama.

Esta variante en particular fue la que Autoblog probó durante 10 días. La crítica completa se reproduce a continuación.

Por fuera

Clásico. Inconfundible. Ášnico. Estos tres términos definen a la perfección el diseño del Jeep Wrangler. En sus líneas no importa la aerodinámica, sino la herencia. No influyen las modas, sino la historia. Y, ante todo, lo que cuenta es la practicidad.

Mide 4,75 metros de largo y 1,87 de ancho, pero lo que interesa es su despeje de 228 milímetros, el ángulo de ataque de 35 grados, el de salida de 28 grados y el ventral de 18 grados.

Con el último restyling, recibió un nuevo diseño de la parrilla, pero sigue conservando las típicas barras verticales y los faros redondos.

Calza neumáticos hechos a medida por Goodyear: son Wrangler 245/75 con unas espectaculares llantas de 17 pulgadas, pintadas en Satin Carbon.

La versión Rubicon se comercializa en la Argentina sólo con la carrocería Unlimited (cinco puertas, con capacidad para cinco pasajeros). Y lo más interesante de todo: es un verdadero convertible.

Viene de serie con una robusta jaula de protección del habitáculo. Y un techo rígido de fibra de vidrio, con tres piezas desmontables. Las dos partes delanteras se quitan con facilidad, pero la cúpula trasera requiere sacar ocho tornillos torx y al menos dos personas para levantarla.

También cuenta con un techo de lona, que no es fácil de colocar, pero que puede ser de gran ayuda si dejaste el techo de fibra en tu casa.

Si todo esto te parece poco, las cuatro puertas laterales se pueden desmontar (quitando los tornillos de las bisagras a la vista). Y el parabrisas delantero se puede rebatir hacia adelante.

Desde los tiempos del carro de los Ingalls, ningún otro vehículo permite viajar en familia y al aire libre como un Wrangler Unlimited.

Por dentro

Rusticidad premium. Así se puede definir al ambiente que se respira en el habitáculo de un Wrangler. No hay materiales lujosos ni diseños sofisticados. Pero cada comando, cada botonito, están pensados para durar más que el planeta Tierra.

Resulta encantador descubrir los detalles de terminaciones con iconografías que homenajean a la historia de Jeep, en el parabrisas, la guantera, las puertas y otros rincones.

La posición de manejo es lógicamente elevada. El volante sólo se regula en altura. Así que conducir el Wrangler es como manejar un pequeño tanquecito, lo cual no está muy lejos de la realidad.

Atrás hay buen espacio para tres adultos y el baúl es más que generoso: 498 litros. Viene con una rueda de auxilio del mismo tamaño de las otras cuatro, pero lo malo es que va colgada del portón trasero. Complica un poco las maniobras en reversa y -mientras estuve en la ciudad- le tuve que poner una cadena (para reforzar las tuercas antirrobo, que vienen de serie).

En defensa del Wrangler hay que reconocer una cosa: el auxilio está colgado afuera desde los años ’40.

Para un vehículo de este precio, el equipamiento que trae puede resultar escaso. Trae aire acondicionado, control de crucero, levantavidrios eléctricos y poco más.

La única concesión al lujo es el espectacular equipo de audio Alpine (con algunos de los seis parlantes empotrados dentro de la jaula de protección), que incluye un sistema multimedia con pantalla de 6,5 pulgadas, disco rígido de 28 Gb, reproductor de CD/DVD y conectividad Aux/USB. Lo que más se extraña: la ausencia de Bluetooth para hablar por teléfono con manos libres.

Seguridad

Como las puertas y el techo son desmontables, el Wrangler sólo trae doble airbag frontal. Pero viene con frenos ABS, control de estabilidad (desconectable, con dos niveles de seteo), control de tracción, control de balanceo de trailer, mitigador de rolido de la carrocería, asistencia al arranque en pendiente, control de descenso y alerta de pérdida de presión de los neumáticos.

La división australiana de Global NCAP (A-NCAP) sometió un Wrangler de tres puertas a una prueba de choque en 2012. A modo de referencia, obtuvo cuatro estrellas de protección.

Motor y transmisión

Junto con el restyling del año pasado, también se cambió la motorización. El EGH V6 fue reemplazado por el nuevo Pentastar V6. De esta manera, la cilindrada bajó de 3.778 a 3.604 centímetros cúbicos. La potencia aumentó de 202 a 285 caballos. Y el torque trepó de 321 a 353 Nm.

El Wrangler Unlimited se ofrece con caja manual de seis marchas o automática de cinco velocidades, pero la versión Rubicon se comercializa en la Argentina sólo con automática. Es una del tipo Autostick, con modo secuencial, asociada a una reductora de conexión manual, con una relación 4 a 1 en primera de baja.

El sistema de tracción integral es del tipo Rock-Trac, desconectable, con ejes Dana 44, bloqueo de los diferenciales delanteros y traseros, un conjunto de piñón y corona sobredimensionado y rodamientos con gran capacidad de carga.

Comportamiento

Uno podría imaginar que manejar un Wrangler Rubicon es como conducir un tractor civilizado. Y algo de eso hay, pero no tanto. El motor ya no es como en los viejos Willys. La vibración es mínima, está bien aislado y en su sonido sólo se aprecia lo más interesante: la gruesa música del V6 3.6.

Y, más allá de sus grandes proporciones –el paragolpes delantero es tan largo que cuesta determinar dónde comienza la trompa-, en ciudad el manejo es bastante sencillo: la caja realiza los cambios con bastante suavidad y la suspensión es cómoda... hasta que pisás un bache. Ahí recordás una cosa buena y otra mala.

La buena es que el Rubicon está hecho a prueba de los peores intendentes de la Argentina. La mala, que su chasis es tan robusto que el único punto débil es la osamenta del conductor. Inspira el respeto religioso de los objetos que fueron diseñados para durar más años que vos.

¿Es un auto que se puede usar en ciudad? Sí, pero se siente un poco anacrónico. Desubicado. Como un pez fuera del agua. O como Cocodrilo Dundee en New York (uf, qué viejazo).

En la ruta, la sorpresa viene por partida doble. El motor Pentastar V6 tiene una respuesta colosal. En serio: asusta el empuje que tiene y los valores de aceleración son excelentes para un vehículo de estas proporciones: alcanza los 100 km/h en 7,9 segundos. Si la Invasión a Normandía la hubieran hecho con un Wrangler moderno, la operación se hubiese llamado Día C y no Día D. Este Jeep es tan veloz que hubiera desembarcado 24 horas antes.

La velocidad máxima, por razones de estabilidad –y también por los huracanados ruidos aerodinámicos que genera- está limitada a sólo 170 km/h.

La segunda sorpresa en la ruta viene por el lado de un temor bíblico: el famoso consumo de los Jeep. Y el Rubicon –muy a pesar de la tecnología moderna del Pentastar, del sistema de distribución variable y de su modo Eco- no defrauda a sus antepasados. Gasta que da miedo.

El consumo medio es de 16,5 litros cada 100 kilómetros. Y en ruta hay que tratar al acelerador como si fuera de cristal, para lograr 12,1 litros cada 100 kilómetros a 120 km/h. El tanque tiene una capacidad generosa de 85 litros, pero en algunas condiciones ni con eso alcanza.

En uso off-road extremo, utilizando bloqueos de diferencial y caja reductora, divisé en el medidor de consumo instantáneo el valor más alto de todos los registros de Autoblog: 154,7 litros cada 100 kilómetros. O, lo que es más impresionante, un litro de combustible quemado cada 15 cuadras.

La prueba off-road se realizó en los médanos de la Costa bonaerense y se dividió en dos partes. Primero, fui al divertido Off-Road Park en Cariló (leer “Como Disney, pero en Jeep”) donde los instructores me ensañaron cómo utilizar todos los modos del sistema de tracción integral, el Sway Bar y el bloqueo de diferenciales (leer en detalle).

Después realicé una travesía de 120 kilómetros por las zonas de playas y médanos ubicados entre Mar Azul y Mar Chiquita.

Viajar en un Wrangler por senderos desconocidos, con cambios de suelo constantes y sin ayuda a la vista, es un placer. Incluso ante pendientes y terrenos donde resulta difícil avanzar a pie, el Rubicon se desplaza con naturalidad y una confianza pasmosa. La única precaución hay que tenerla con el acelerador. Primero, para evitar que el torque descomunal no cave su propia tumba en dos segundos. Segundo, para que el combustible alcance para llevarte hasta la civilización.

Conclusión

La prueba de manejo del Wrangler Rubicon coincidió con mis vacaciones de verano. Tengo que confesar una frivolidad: primero elegí el destino y después me encargué de conseguir el vehículo que mejor encajara con ese lugar.

Y creo que no me equivoqué. Es obvio que cualquier Jeep es un aparato divertidísimo para pasar varios días en la playa, pero lo asombroso fue el maridaje que se logró con el lugar específico que de este verano.

Entre Mar Azul y Mar Chiquita hay 60 kilómetros de playa y ninguna ciudad. Son kilómetros y kilómetros de médanos vírgenes y playas desiertas. En algún rincón privado de esa extensión, un grupo de amigos me invitó en familia a conocer unas cabañas ecológicas, que construyeron a pocos metros del mar.

Utilizan paneles solares y generadores eólicos para tener electricidad. Cuando no hay viento ni sol, se las arreglan a oscuras. Beben agua de pozo que, cuando no hay electricidad, tienen que extraer con bombas manuales. Y se alimentan de una huerta que cultivan desde hace dos años, con la ayuda de un casero. Desde ya, no se privan de buenos asados. Aunque lo que suele caer en la parrilla no es un costillar, sino un buen pescado atrapado por ellos mismos. Brindan con cerveza, pero casera.

A esta altura te estarás imaginando a un grupo de hippies trasnochados. Sucios y harapientos. Y sin una moneda en el bolsillo.

Pero es todo lo contrario. Su granja privada en la playa les costó una pequeña fortuna. Todos ellos son entrepreneurs de firmas tecnológicas con oficinas en torres de Puerto Madero. Y esa comunidad de la costa es el refugio que encontraron para aislarse del ruido urbano, al menos una vez al año.

Un socio de ellos, que estaba de visita, también tiene un Rubicon. Lo usa en un campo de Salta sólo para recorrer los 10 kilómetros de trepada de montaña, tapizada de piedras prehistóricas, para llegar a la cabaña –también ecológica- que construyó en la cima de un cerro.

Y es que el Wrangler Rubicon es así: una herramienta de precisión carísima –con impuestos internos cuesta 107.800 dólares-, pero con una ventaja invaluable. Como ya comenté en la introducción, es único en su tipo: no tiene rivales en nuestro mercado.

Es que, a veces, el camino más directo para volver a estar en contacto con la naturaleza, no es necesariamente el más accesible.

Carlos Cristófalo
Producción fotográfica: Lola Tyrrell

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Crítica: Jeep Wrangler Unlimited Rubicon
La versión Rubicon se ofrece en la Argentina sólo con carrocería Unlimited, de cinco puertas.

Crítica: Jeep Wrangler Unlimited Rubicon
El techo de fibra de vidrio tiene tres piezas y desmontable.

Crítica: Jeep Wrangler Unlimited Rubicon
También cuenta con un techo de lona plegable de serie, por si dejaste el rígido en tu casa.

Crítica: Jeep Wrangler Unlimited Rubicon
El último restyling suavizó las líneas de la parrilla, pero sigue siendo un Jeep desde cualquier ángulo.

Crítica: Jeep Wrangler Unlimited Rubicon
El habitáculo es muy amplio. La jaula de protección está acolchada y tiene parlantes empotrados.

Crítica: Jeep Wrangler Unlimited Rubicon
Instrumental claro y sencillo. La única concesión al lujo es el sistema multimedia con pantalla táctil.

Crítica: Jeep Wrangler Unlimited Rubicon
Con el botón "Sway Bar" se suelta la barra estabilizadora delantera. Con Axle Lock, se bloquean los diferenciales delanteros o traseros.

Crítica: Jeep Wrangler Unlimited Rubicon
La iconografía de Jeep y Wrangler está presente en todos los rincones.

Crítica: Jeep Wrangler Unlimited Rubicon
El motor Pentastar V6 debutó el año pasado. Tiene más potencia, torque y una respuesta colosal.

Crítica: Jeep Wrangler Unlimited Rubicon
En todo tipo de situación, el Rubicon se siente solvente y seguro.

Crítica: Jeep Wrangler Unlimited Rubicon
Tras el impuestazo, su precio trepó hasta 107.800 dólares.

Crítica: Jeep Wrangler Unlimited Rubicon
Pero sigue siendo un vehículo único en su tipo.

Crítica: Jeep Wrangler Unlimited Rubicon
Un auto que invita a dejar la ciudad bien lejos.

Crítica: Jeep Wrangler Unlimited Rubicon
No es un error de la computadora. Este es el consumo en tiempo real del Rubicon en manejo off-road extremo.

Crítica: Jeep Wrangler Unlimited Rubicon
Viajar kilómetros por la costa para hacer fotos de un Jeep Wrangler en una playa desierta para encontrarte con... otro Wrangler.

Crítica: Jeep Wrangler Unlimited Rubicon

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FICHA TECNICA

Modelo probado: Jeep Wrangler Unlimited Rubicon
Origen: Estados Unidos
Precio: 107.800 dólares
Garantía: Dos años o 50 mil kilómetros
Comercializa: Jeep Argentina (www.jeep.com.ar)

MOTOR
Tipo: naftero, delantero longitudinal, seis cilindros en V, cuatro válvulas por cilindro, distribución variable, inyección electrónica multipunto.
Cilindrada: 3.604 cc
Potencia: 285 cv a 6.000 rpm
Torque: 347 Nm a 4.000 rpm

TRANSMISIÓN
Tipo: tracción integral desconectable, con sistema Rock-Trac y bloqueo independiente de los diferenciales delantero y trasero.
Caja: automática, de cinco velocidades, con reductora de conexión manual.

CHASIS
Suspensión delantera: Eje rígido Dana 44, con resorte helicoidal, amortiguador presurizado y barra estabilizadora desconectable.
Suspensión trasera: Eje rígido Dana 44, con resorte helicoidal, amortiguador presurizado y barra estabilizadora.
Frenos delanteros: discos ventilados
Frenos traseros: discos macizos
Dirección: recirculación de bolas, con asistencia hidráulica
Neumáticos: Goodyear Wrangler 245/75R17

PRESTACIONES
Velocidad máxima: 170 km/h
Aceleración de 0 a 100 km/h: 7,9 segundos
Consumo urbano: 19,7 l/100 km
Consumo extraurbano: 12,1 l/100 km
Consumo medio: 16,5 l/100 km

MEDICIONES
Largo / ancho / alto: 4.751 mm / 1.877 mm / 1.800 mm
Distancia entre ejes: 2.947 mm
Peso en orden de marcha: 1.850 kilos
Capacidad de baúl: 498 litros
Capacidad de combustible: 85 litros

EQUIPAMIENTO
Jaula de protección del habitáculo
Doble airbag frontal
Frenos ABS
Control de tracción
Control de estabilidad
Asistencia al arranque y descenso de pendientes
Sistema de mitigación de rolido
Alerta de presión baja en neumáticos
Faros halógenos de profundidad
Faros antiniebla
Cinco apoyacabezas y cinco cinturones de seguridad inerciales
Protecciones laterales inferiores Rock Rails
Sistema MyGig con disco rígido de 28 Gb y pantalla táctil de 6,5 pulgadas
Reproductor de CD/DVD con entradas Aux/USB
Equipo de audio premium “Alpine” con seis parlantes
Climatizador
Levantavidrios y espejos retrovisores eléctricos
Llantas de aluminio de 17 pulgadas Satin Carbon
Techo rígido desmontable de tres piezas en fibra de vidrio
Techo de lona desmontable
Puertas desmontables
Parabrisas rebatible

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