Con 200 caballos de potencia, el GTI es el más deportivo de los Peugeot 208. Por el momento, tiene sólo un gran defecto: tuvo la loca idea de compararse con el auto que marcó la infancia del editor de Autoblog.

A continuación, confesiones de diván.

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LABOULAYE, Córdoba Febrero de 1984

Texto de Carlos Cristófalo

Orlando Cristófalo, mi padre, tenía una concesionaria de autos Fiat y Peugeot en esta ciudad del sur cordobés. Nosotros vivíamos en Buenos Aires, pero él viajaba hasta allá todos los meses para reunirse con su socio y seguir la marcha del negocio.

Como todos los veranos, aproveché las vacaciones de verano para acompañarlo. Era uno de esos viajes de una semana, sin la presencia de mamá ni de mis hermanos, sólo padre e hijo, donde tuve algunas de las mejores charlas con el viejo, recorriendo la Ruta 7 en un Peugeot 504.

Entrar al concesionario el lunes bien temprano por la mañana era como ingresar a la casa de una familia tan cercana como ecléctica: los besos pegajosos de las secretarias, las chanzas de los mecánicos, los retos del repuestero por las estanterías revueltas y el auto del salón principal. Ese verano era un Peugeot 505 lustroso, inmaculado, parado sobre un piso de ladrillos barnizados y relucientes.

Junto a él estaba la estantería de folletos, empotrada en la pared, como una biblioteca. En aquellos años, los folletos de autos eran de papel, de muy buena calidad, y –cada tanto, de carambola- caía en Córdoba alguna publicación interna de Peugeot Francia.

Ese verano, en la tapa de una de las revistas francesas, vi por primera vez al 205 Turbo 16, el auto con el que Peugeot ganaría dos mundiales de rally y dos veces el Dakar.

En esa época yo no sentía un mayor interés por los autos, más allá de los Matchbox, de las visitas a Laboulaye y de las insólitas discusiones donde mi padre intentaba convencer a mi vieja –sin éxito alguno- de por qué los Gálvez habían sido mejores que Fangio.

Pero la imagen de ese auto extraño en la tapa de la revista me partió la cabeza. Desde ese día, junto a mi hermano Orly, comenzamos a buscar, coleccionar y atesorar todo tipo información, foto o dato relacionado con el T16. La obsesión por ese modelo fue la que me llevó a descubrir el mundo del automóvil. Por eso, siempre digo que fui fanático del 205 mucho antes de ser fierrero.

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EL PALOMAR, Buenos Aires Diciembre de 1991

La planta de Sevel comenzó ese mes a producir los primeros 405 en la Argentina. Yo tenía 18 años y trabajaba como guionista del programa “A Todo Motor”, de Rubén Daray. También era ayudante de cámara, cadete y aprendí a no quemar el café.

La gente de Peugeot contrató a la productora de ATM para filmar un documental sobre el proceso de producción del 405. Durante una semana trabajé en El Palomar, junto a Oscar Tuma, registrando en Súper VHS la fabricación completa del auto, de punta a punta.

El último día, la gente de Comunicaciones nos reservó una sorpresa. Nos llevaron a la pista de pruebas y pusieron a nuestra disposición dos autos importados recién llegados: un 605 y un 205 GTi. El sedán no me llamó demasiado la atención, pero nunca voy a olvidar las vueltas –relativamente a fondo, bajo la atenta mirada de los directivos- en el auto de mis sueños.

Era rojo, tenía techo corredizo negro y era el auto perfecto para alguien que estaba enamorado del 205 desde hacía casi una década.

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MARTÍNEZ, Buenos Aires Junio de 1998

Yo era un desocupado más en el pico histórico de desocupación de la Argentina. De un día para el otro, mi muy-bien-pago trabajo como Redactor Jefe del Diario Perfil se acabó cuando Jorge Fontevecchia escribió a escondidas la contratapa “Hasta pronto”, con la que dio por terminado el sueño laboral de cientos de periodistas.

Vivía en un departamento de Martínez que no podía mantener. Y tenía un Fiat Uno que no sacaba a la calle, porque no le podía llenar el tanque. Pero, después de varias semanas de reclamos, la Justicia intimó a Fontevecchia a pagarnos la indemnización completa.

Y, a la semana, Julio Ramos de Ámbito Financiero me invitó a volver al diario al que había renunciado. “Ese Fontevecchia no sabe nada”, me dijo el Pelado, mientras me anuncia que me pagaría el doble de lo que cobraba en Perfil.

De pronto, me encontré con tanto dinero junto que decidí darme el gusto de mi vida. Tardé solo dos días en encontrarlo: un Peugeot 205 CTi –el Cabriolet, firmado por Pininfarina, con motor 1.9 8v de 130 caballos-, de color rojo furioso y con techo de lona negro. Se lo compré, curiosamente, a un empleado administrativo de Peugeot Argentina. Le entregué la plata justo al lado de la pista donde por primera vez había manejado un 205.

El CTi fue el compañero perfecto de mis años más frívolos y marchosos. Tenía un buen trabajo, mi departamento de soltero y un descapotable en la puerta.

Ella aún hoy, casi 15 años después, lo niega. Pero sigo convencido de que ese 205 me ayudó a conquistar a la mujer de mi vida.

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MARTÍNEZ, Buenos Aires Marzo de 2002

La Argentina se cayó a pedazos. Y una serie de malos consejos me llevaron a poner a la venta el 205 CTi. Un amigo economista me dice que es un buen momento para tener “efectivo en la mano”. Y mi madre y mis tías me dice que “no es tiempo para andar por la calle en un descapotable”.

El vendedor de autos de confianza de la familia se encargó de la operación. Le entregué los papeles firmados, pero el dinero nunca apareció. Me dijo que lo estafaron. Se fundió, él también estafó a varios más. Comenzando por mí. Dos meses después, me llamó su hermano para decirme que lo encontraron muerto en la cama, con un infarto.

Desde ese día siempre digo: “Nunca le desees la muerte a nadie. Lo peor que te puede pasar es que el deseo se te cumpla”.

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PARÍS, Francia Septiembre de 2012

Peugeot muestra por primera vez el nuevo 208 GTi. Sin dudarlo, la marca asegura que es el heredero directo del 205 GTi, uno de los hot hatchs más legendarios de los años '80. Sentí que estaban hablando de mi 205 y no pude evitar ser escéptico. Nadie conoce a ese auto mejor que yo.

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BÉCCAR, Buenos Aires Febrero de 2014

El Peugeot 208 GTi ingresa al garage de Autoblog.

Él y yo tenemos un problema.

Él asegura que es la reencarnación del 205 GTi. Y yo me enfrento a los prejuicios que implican desafiar al idilio de toda una vida.

Pobre 208, no tiene la culpa. Pero justo a él se le ocurre compararse con el auto que mejor conozco en el planeta.

La crítica completa se publicará la semana que viene.

Carlos Cristófalo

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En el garage de Autoblog: Peugeot 208 GTi

En el garage de Autoblog: Peugeot 208 GTi
El Peugeot 208 GTi hoy tiene un precio de 351.055 pesos. Datos técnicos y de equipamiento, en esta nota.

En el garage de Autoblog: Peugeot 208 GTi
En el garage de Autoblog... de 1998.