Texto y fotos de Carlos Sueldo
@charlysuelto

La segunda generación del Logan representa para Renault un enorme salto de diseño, calidad y mejora en oferta mecánica para la franja Low Cost y eso se nota a simple vista. A la Argentina llega importado desde Brasil, prácticamente sin diferencias respecto al que se fabrica en Turquía exclusivamente para mercados emergentes. La unidad que se exhibió en el Salón de Buenos Aires tenía esta procedencia.

La nueva figura del Logan se aleja definitivamente de las formas angulosas y simplonas que lo catalogaban como una opción para los compradores que buscaban básicamente un auto de bajo precio. Sin demasiado margen de acción en este campo, la definición del proceso de compra en este segmento suele basarse en la ecuación “me gusta/me alcanza”. Con las mejoras estéticas que son notables, ahora el primer factor gana peso, convirtiendo al Logan en un modelo con más argumentos para pelear en un segmento en el que pelean, entre otros, el Volkswagen Voyage, Fiat Siena y Grand Siena, los Chevrolet Cobalt, Aveo y Prisma y el novel Toyota Etios sedán.

Para su fabricación, Renault utiliza una plataforma evolucionada de la anterior B0, que ahora denomina M0 . Se produce para la región Mercosur (principalmente Brasil y Argentina) en la planta de Curitiba, desde donde ya se despacharon y arribaron las primeras 4.000 unidades al mercado argentino. Un stock que consideran suficiente para afrontar la demanda esperada de diciembre 2013/enero 2014. Para todo el año que viene, calculan un volumen de ventas de alrededor de 20.000 unidades (leer acá)

Por fuera

Las mejoras estéticas, decíamos, son evidentes y están a la vista. Si bien la evaluación del aspecto exterior es siempre algo subjetivo, es difícil no encontrar consenso en este caso: el Nuevo Logan es “mucho más lindo”, proporcionado y armónico que el anterior. Son líneas que si bien fueron concebidas específicamente para los “mercados emergentes” muestran un mayor refinamiento y más semejanzas con el resto de la familia.

Justamente, el frente está dominado por el rombo de grandes proporciones que identifica al nuevo “family feeling” de toda la nueva gama de la marca francesa, con nuevo paragolpes y bordes cromados rodeando las luces antinieblas.

Si bien creció 6 centímetros de largo (ahora mide 4,35 metros) en el resto de las medidas mantiene prácticamente las mismas dimensiones: 1,53 m. de alto y 1,73 m. de ancho. La distancia entre ejes aumentó en apenas cuatro milímetros. El baúl, de 510 litros de capacidad fue, es y será uno de los principales atributos de este sedán chico. Más allá de estar diseñado para llevar una buena cantidad de valijas, bolsos, cochecitos infantiles y un largo etcétera, parece pensado a propósito para albergar un buen tubo de 90 dm3 de GNC.

Todas las versiones llevan llantas de 15” con neumáticos de medida 185/65. En las dos versiones de entrada a gama son de acero con tapas embellecedoras, mientras que en la variante más alta usa llantas de aleación denominadas “Nepta”.

Por dentro

Si los cambios externos le sentaron muy bien al Nuevo Logan, por dentro el diseño también acompaña. Toda la consola y el tablero de instrumentos son de nuevo diseño, más moderno con dos tonalidades y nuevos materiales que si bien siguen siendo de plásticos duros encastrados, tienen terminaciones correctas y aparentemente prolijas. No pasa lo mismo con algunos elementos como manijas, pasamanos y paneles de las puertas, en donde se encuentran algunos rebordes que denotan una calidad inferior y cierta fragilidad. Tal vez lo más criticable sea el volante, de plástico rígido y con un grip muy poco amigable.

De todos modos, el aspecto general desde el puesto de manejo se asemeja bastante más a las formas reconocibles en las gamas superiores de Renault, como el Fluence o el Megane III. Dos de las tres esferas grandes dentro de la consola de instrumentos contienen el tacómetro y velocímetro, con fondo negro, números grises y rojos, con agujas en color amarillo que traen reminiscencias de las que usa el Megane RS. Una tercera esfera contiene un pequeño display digital con indicador del depósito de combustible (con barras) y el odómetro. No tiene reloj para la temperatura del agua.

Lo más notable del tablero, al menos en la versión Privilège que manejamos, es la presencia de la pantalla táctil de 7” del sistema Media Nav (también incluida en la gama intermedia Expression), que concentra funciones de audio, teléfono y navegador satelital GPS, de buen funcionamiento y operación intuitiva. Además, incluye un programa con indicaciones y estadísticas para un manejo “ecológico”. Está bien ubicada, entre medio de las perillas y botones del climatizador y las salidas centrales de aire, lo que permite una operación cómoda y accesible.

La posición de manejo no es mala, aunque las butacas regulan poco en altura y el volante no lo hace en altura ni profundidad. El conductor además puede llegar a sentir alguna dificultad para ubicar su pie izquierdo, ya que el espacio entre el pedal de embrague y el apoyapié es estrecho y este último está demasiado adelantado. Los asientos tienen una buena densidad, aunque la sujeción lateral es más bien floja. Atrás hay espacio para tres adultos, aunque el del medio sufrirá algo por la forma plana de la butaca y el apoyacabezas más chico.

El equipamiento de confort de esta versión Privilège apunta a ubicarse entre los más completos de su segmento, al incluir levantavidrios eléctricos en las cuatro puertas, espejos eléctricos, control de crucero, cierre centralizado con mando a distancia, volante multifunción y equipo de audio con CD/MP3/Aux/USB/Bluetooth.

Seguridad

Con doble airbag y frenos ABS de serie en todas sus versiones, el Nuevo Logan ya está adaptado a las exigencias de seguridad que entran en vigencia el próximo 1° de enero. Además, todas las versiones llevan de serie cinturones delanteros inerciales con limitadores de esfuerzo y regulables en altura, mientras que los traseros son de tres puntos en los extremos y sólo ventral en el central. Otro elemento en común en todas las versiones es el Gear Shift Indicator (GSI) en el tablero, que recomienda subir o bajar un cambio, de acuerdo a la necesidad del motor.

Las versiones Authentique y Expression no tienen mucho más de especial para resaltar, salvo el alerta acústico y visual de cinturones de seguridad no abrochados. En estos dos niveles sólo se incluyen dos apoyacabezas traseros (los delanteros no regulan en altura en la versión de entrada). Los faros antiniebla y la alarma perimétrica se incluyen a partir del segundo nivel .

En este plano, la única diferencia a favor de las versiones Privilège es que lleva tres apoyacabezas regulables en altura en las butacas traseras.

Motor y transmisión

El Nuevo Logan está equipado con un block motor de 1.595 cc de cilindrada con variantes en cuanto al número de válvulas: las versiones Authentique y Expression llevan el K7M de 2 válvulas por cilindro (es decir, 8 en total) que entrega una potencia máxima de 85 CV a 5.250 revoluciones y un par motor de 13,4 Kgm a 2.750rpm. Las configuraciones de mayor nivel, Privilège y Privilège Plus usan el llamado K4M de 16 válvulas que eroga una potencia de 105 caballos a 5.750 vueltas, con un torque de 14,8 Kgm a 3.750 revoluciones.

En ambos casos, la alimentación es a través del sistema de inyección multipunto, con relaciones de compresión de 9.5 y 9.8, respectivamente. La única opción para la transmisión es una caja manual de 5 velocidades.

Una sorpresa al abrir el capot es encontrar un resorte neumático como sujeción, y no la tradicional varilla. Además, cuenta con un cobertor interno de la chapa del capot.

Comportamiento

El motor de 16 válvulas del Nuevo Logan Privilège que probamos responde con agilidad y empuja con relativa firmeza, al menos hasta alrededor de las 4.000 vueltas, en donde alcanza su máximo torque. Desde allí cuesta un poco escalar revoluciones y el conductor se verá obligado a hacer un rebaje en caso de que necesite mayor reprisse. Para el tránsito urbano el desempeño resultará más que solvente y en ruta, hasta tanto no se sobrepase el límite legal de 130 km/h, no se sentirán falencias.

En tres tramos consecutivos de test drive recorrimos alrededor de 100 km y pudimos comprobar el trabajo relativamente bueno que se hizo en el plano de la insonorización, con nuevos burletes en las puertas y refuerzos en los soportes del motor, que permiten mantener al habitáculo ajeno de ruidos y vibraciones. A más de 120 km/h se empieza a notar el ruido del viento golpeando en los espejos retrovisores, pero con una intensidad soportable. Lo que sí puede resultar molesto es el silbido que produce el forzador del aire en algunas posiciones de las salidas centrales.

Las suspensiones también recibieron mejoras, con trabajos en la barra estabilizadora para mejorar las maniobras de estacionamiento y el funcionamiento de la dirección. Esta nos resultó muy directa y comunicativa a baja velocidad, pero nos llenó de dudas cuando intentamos “crucerear” en la ruta. Es más, pudimos comprobar que con el auto cargado (gracias a tres colegas que se sumaron como pasajeros de regreso al hotel, con bolsos, cámaras y trípodes incluido) la dirección resulta aún más inestable y hay que estar bien concentrado para corregir permanentemente ante deformaciones del camino o vientos laterales.

Volviendo a los ruidos, si bien decíamos que la insonorización en al habitáculo está bastante bien lograda, la falta de cobertores en los guardabarros traseros juegan en contra en ese aspecto. Después de varios “¡clanc!” y “planc!” que escuchamos, de esos que automáticamente nos hacen mirar por el retrovisor a ver qué se ha pisado, notamos que el efecto lo produce cualquier piedrita o elemento, por más pequeño que sea, al ser impulsado por las ruedas contra el interior del guardabarro.

Y si de experiencias sensoriales se trata, no podemos evitar mencionar el olor a “auto nuevo” que tenía nuestra unidad, pero en un sentido opuesto a lo deseado: en este caso era un fuerte olor a acetona o algo parecido a plástico quemado, que emanaba con fuerza desde el tablero, especialmente cuando se exponía a los rayos del sol.

Conclusión

El Logan que llegó a Argentina por primera vez en 2007 era un verdadero exponente de la estrategia de modelos “low-cost” con la que Renault apuntó a ganar volumen de ventas en mercados con menor nivel de poder adquisitivo, a través de su alianza con la marca rumana Dacia. Tres años después recibió un necesario restyling, en donde los ejecutivos de Renault reconocían que una de las principales limitaciones del original era un diseño poco agraciado y un equipamiento demasiado austero.

Esa actualización abrió un mejor panorama para este sedán chico que seguía ubicado unos miles de pesos por debajo de su complemento de gama, el Symbol. Con todo, las ventas lo ubicaron siempre entre los puestos 4 o 5 de su segmento. Con el Nuevo Logan, en Renault confían en que se ubicarán primeros en las preferencias del mercado, fundados en un precio que se mantuvo casi sin variantes en relación al que reemplaza y una gama más amplia, con mayor nivel de equipamiento.

Está apuntado a ser un auto elegido principalmente por familias con un ingreso económico medio, o relativamente bajo, que puede aspirar a un auto amplio y con buena mecánica, y si puede “estirarse” un poco, acceder a equipamiento de confort que no está presente en productos similares de la competencia. Pero en Renault saben que una gran demanda de este auto también está en el sector de taxistas, que valoran mucho las mismas cualidades. Para este último sector parecen estar dirigidas las dos primeras variantes, con el motor de 8 válvulas, mientras que el Privilege de 16v, logra abarcar a los que pueden aspirar a prestaciones algo superiores.

Thierry Koskas, presidente de Renault Argentina, no sólo confía en que el Nuevo Logan se convertirá en el líder de su segmento, sino también asegura tener un plan preciso para devolver a la marca francesa la primera posición en ventas en el total del mercado. No será en 2014, cuando esperan un crecimiento similar al 14% de este año, pero sí en los años subsiguientes, según aseguró.

Para cumplir ese plan, será fundamental el nuevo modelo que entrará en producción en la planta cordobesa de Santa Isabel, cuyo anuncio formal se hará dentro del primer trimestre del año que viene. Y claro, también lo será el desempeño que tenga este Nuevo Logan en el segmento de mayor volumen de ventas del mercado, el llamado segmento B.

Crítica: Renault Logan II

El perfil del Nuevo Logan, un fuerte diferencial del anterior

Crítica: Renault Logan II

El tablero con pantalla táctil de 7" y controles del climatizador más refinados

Crítica: Renault Logan II

 

Las dimensiones tuvieron pocos cambios respecto al anterior Logan

Crítica: Renault Logan II

El tablero ganó en refinamiento y detalles cromados

Crítica: Renault Logan II

Los burletes de todas las puertas fueron mejorados

Crítica: Renault Logan II

Sujeción del capot con resorte neumático y no con varilla: un lujo.

Crítica: Renault Logan II

La capacidad del baúl sigue siendo su fuerte

Crítica: Renault Logan II

 

El Nuevo Logan versión Privilège Plus, con deflectores adelante y pequeño alerón atrás.

Crítica: Renault Logan II