“Chatas eran las de antes”, escuchamos decir a muchos nostálgicos de los fierros, generalmente coetáneos míos ya entrados en años y poco dispuestos a dejarse convencer de que la evolución es una cosa buena, siempre que no se exagere.

En el campo, es muy común que la gente piense que “las chatas de antes eran las mejores…”

No había cataforesis y así se oxidaban, pero aguantaban.

Dicen que los paragolpes eran buenísimos y que “podías empujar a los vecinos”, o que los ganchos eran tan fuertes que podías tirar al tractor en invierno (un Pampa de un solo cilindro, basado en el Lanz Bulldog fabricado en Alemania, Italia –Landini- y Polonia –Ursus-, que se precalentaba con kerosene, con una lámpara, con un calentador branmetal o simplemente con una latita de durazno, entre 1952 y 1963 se vendieron 3.700 unidades).

Y ojo que no es chiste lo de la arrancada. Si se fijan, muchas veces en las rutas se pone un tractor medio viejardo para la venta y lo ponen medio “para abajo”, en la lomada de la banquina. Bueno, eso es para ayudar a arrancarlo, si anda pobre de batería.

Hay que rendirle homenaje a los Rastrojeros y las chatitas Mercedes-Benz, que venían con bujías de precalentamiento, con una palanca o un botón que había que tener apretados hasta que se encendía un bulbo que avisaba que ya podías arrancar –si no te habías dormido antes, muerto de ofri en la cabina helada-.

Obviamente las “cuartas de remolque” no eran soguitas de nylon de vistosos colores ni con ganchos de chapita doblada. Eran cadenas o cables de acero (de los de la luz de alta o media tensión), con ganchos de un kilo por lo menos. Pero bueno, se cargaban siempre atrás, en la caja, con el “muerto” y las dos pantaneras.

También parte de la conversación pasa por recordar que antes, cuando se cortaba una correa, siempre algún vecino tenía una de repuesto. O, si era la del ventilador, se usaba una media de nylon de la Vieja y andaba al pelo.

¿Quién se anima a decirles que ahora las correas ya no son más las en “V”, que se metían dentro de las poleas, y si estas tenían una rebarba o algún “toquecito” adiós a las correas? ¿O que ahora las poleas ya no son las de antes, sino superficies planas? ¿Que las correas son multicanal, de mayor superficie de apoyo y compuestos antideslizantes, que ahora duran más de 70.000 kilómetros?

¿Qué hacemos con el nostálgico que mira los motores de ahora y solo ve una tapa de plástico negra, a veces la cabecita de alguna bujía, la batería chiquita? ¿O que mira el radiador sin tapa y te pregunta cómo se hace para limpiar la bujía (con la vieja cajita de fósforo o la lima de uñas de la Vieja, una vez más) o para sacarle el termostato en verano?

“Viste, así no recalienta el Falcon…”, dicen. Claro, ponéselo de nuevo, porque si te olvidás el termostato, en invierno lo arranca Magoya.

¿Como le decimos que el termostato ha sido reemplazado por varios sensores que toman y mantienen permanentemente la temperatura y la presión, que el aire se refrigera no solo en el intercooler o el radiador especial, y que ello mejora la combustión al ingresar aire exterior fresco y no el caliente interno?

Tampoco es fácil apreciar que la combustión ha mejorado muchísimo al dirigirse el combustible directamente a la cabeza del pistón, a milímetros del encendido, en vez que entrar en la cámara del pistón y allí a pura chispa hasta que tosa y arranque, acelerador –o cebador- mediante y salís con el humo blanquito entre la escarcha.

Pero como todo tiempo pasado fue mejor, antes te lo arreglaba cualquiera, incluso los Hermanos Persini, de Franklin. Te sacaban del apuro. Ahora tus mejores amigos son el celu y la batea del auxilio, ya que vos mismo no querés que nadie toque tu chata. Antes, los mecánicos hasta te torneaban piezas si no había repuestos. Ahora podés esperar dos meses para conseguir un radiador.

Pero no hay mal que por bien no venga, y las chatas nuevas son hermosas.

¡Déjense de joder, viejitos aburridos! A ver si se le animan ahora a una chata moderna con la F-100 1960 o la Chevrolet Apache o la Dodge, con un volante de tres vueltas enteras para doblar la esquina del almacén y sin dirección hidráulica, con asiento entero, sin cinturón de seguridad que te tenga y sin aire acondicionado.

Un fuerte abrazo de quien será antiguo... pero no viejo.

Jacinto Campos
Desde la Cuenca del Salado

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Crítica rural: Ford Ranger 4x4 Limited (VI)
La Ranger, junto a una vieja F-100, en la fiesta tradicional de Franklin.

Crítica rural: Ford Ranger 4x4 Limited (VI)

-Oiga, Guzmán: ¿ya vio la chata nueva de Don Campos?
-Farolero...

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VIDEO: Jacinto Campos y la Ford Ranger – Bluetooth