Seguimos con las pruebas de la Ford Ranger 4x4 Limited, con el buen criterio de la fábrica de someterla al uso intensivo pero habitual en las tareas rurales. Tuvimos que ir al pueblo después de una lluvia de 20 mm que, a pesar de no ser mucha en términos absolutos, dejó el camino hecho una porquería, con huellones en dos o tres partes (frente a La Vasquita, El Milagro y Don José), que nos permitió probar el despeje de la pick-up al meternos en el huellón del tractor que lleva los termos de leche hasta el asfalto.

En una parte sentías la “panza” chapoteando en el barro, pero pasamos sin problemas ni mayores esfuerzos. Pero creánme que, en esos momentos, te sentás en la puntita de la butaca esperando el zumbido de las ruedas anunciando que estás “en el aire”.

Otro día de lluvia salimos a barrear, pero a propósito. Hicimos 122 kilómetros por caminos rurales después del temporal de Pascua. Y ahí sí, Don Jacinto se fue a la zanja.

Salimos por la 26, por la Cruz de Palo -monumento que recuerda la Batalla de los Blandengues y la indiada, en el malón de 1823- rumbo a El Plateado -cruce con RN 7-. A la altura de Kilómetro 125 (FFCC Belgrano), el camino estaba realmente envenenado y en una distracción –y por ir más rápido de lo aconsejable, contra todo lo que pregonamos siempre-, nos escupió del media huella que veníamos llevando y… ¡zaaassss!

Nos quedamos con dos ruedas bien en la zanja y dos arriba del borde del camino. La primera acelerada para tantear, nos demostró que no salíamos. Y ya se había hecho la cunita, esa hendidura en el piso de la cubierta y de allí la chata no se movía.

Quizás por estar patinando las cuatro ruedas (4x4 en baja) el bloqueo de diferencial no hizo diferencia y tuvimos que hacer la clásica del pastito: cortamos pasto y algunos yuyos (rama negra, nabo, etc.) y los metimos dentro de la cunita para darle algo de agarre. Con eso logramos moverla atrás y adelante (maniobra para la cual la posición de la reversa levantando el aro de la palanca de cambios no ayuda demasiado) y nos alegramos de tener esa bestia de motor bajo el capot. La forma de salir es tomar algo de velocidad y pegar el volantazo para volver al camino, pero para eso hace falta potencia.

En estos casos es recomendable desconectar el control de tracción, que es muy eficaz en el pavimento, pero no sirve en el barro porque se acciona permanentemente y actúa ante el menor deslizamiento. Y, en esas condiciones, el vehículo debe poder desplazarse con cierta libertad, colear.

En esos casos, la corrección se hace con volante y acelerador. Al soltar el pedal y bajar las revoluciones, vas a ver que la chata se endereza sola.

El control de descenso rápido lo probamos en la bajada pronunciada del autódromo de Baradero y nos funcionó perfecto, sosteniendo el descenso a una velocidad menor a la que impone la pendiente: es decir un descenso controlado sin necesidad de tocar el freno ni el acelerador.

También advertimos que tiene el control de arranque en pendiente. Al accionarlo, te da unos segundos de inmovilidad como para pasar el pie del freno al acelerador. Esos momentos fatales para muchos conductores, porque al soltar el pie del freno el vehículo se va hacia atrás. A veces pasa que se te apaga el motor o que hacés patinar el embrague demás. Ni hablar si llevás algo de remolque. Lo que puede parecer superfluo no lo es en estas situaciones.

Antes de terminar la nota, y que me disculpen los ingenieros de la fábrica, en el terreno -y especialmente en el barro- las Scorpion 265/65R17 serán muy vistosas, pero cuando se te hace el pastón de lodo te quedaste patinando. Mal. Yo sugeriría bajar a una medida de 235/65R17 o incluso 215/65R17. Quizás se pierda algo de prestación en el asfalto, pero en tierra -y especialmente en barro- hay diferencia. Ya hablamos de las libras, que para mí lo ideal es 28 o 30, pero 35 me parece también mucho, obviamente recordando subir a 35 o 37 si se le va a cargar por arriba de los 500 o 600 kilos en la caja.

Y hablando de carga, es bueno mencionar que todos los sistemas electrónicos de ayuda al manejo que tiene la Ranger, se recalibran en función del peso que se esté llevando en la caja. Esto altera los valores de funcionamiento del ABS, del control de estabilidad y todos los otros sistemas, para que se adapten a la carga que se lleva. Así uno puede ir tranquilo al corralón San Patricio -de los famosos hermanos Nené y Patricio Armengol- y cargar todos los materiales que se necesiten para el campo. La chata siempre se acomoda.

Bueno amigos, hasta el próximo mate.

Jacinto Campos
Desde la Cuenca del Salado

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Crítica rural: Ford Ranger 4Á—4 Limited (V)
No sólo Jacinto Campos se divierte con la Ranger en el campo.

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Y después de una buena embarrada.

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Siempre es bueno contar con un voluntario para manguerear.

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VIDEO: Jacinto Campos y la Ford Ranger – Ayudas a la conducción