El Chevrolet Sonic es el nuevo auto chico global de General Motors. El ejemplar que está en este momento en el garage de Autoblog es un Sonic LTZ Hatchback, con un motor 1.6 16v y 115 caballos de potencia (ver nota de lanzamiento y descargar ficha técnica).

Que una marca identifique a un auto como “global” significa que fue diseñado, desarrollado y fabricado para ser vendido –con muy pocos cambios- en la mayor cantidad de países posibles.

El Sonic que se vende en la Argentina se fabrica en Corea del Sur, pero también se produce en Estados Unidos, China y México.

Nuestro mercado podría cambiar de planta proveedora en el mediano plazo, aunque sólo si la producción de México puede satisfacer la demanda y la exención al impuesto aduanero del 35% logra un precio más competitivo.

“Competitividad” es la palabra más escuchada por estos días en boca de los directivos de las terminales automotrices argentinas. Sin ir más lejos, la propia presidenta de General Motors Argentina, Isela Costantini, dijo esta semana que nuestro país ya no es competitivo para fabricar autos (leer nota).

Para Autoblog esta no es una buena noticia. Desde esta página no sólo vamos a apoyar, también vamos a celebrar cada vez que se anuncie la fabricación de un nuevo auto en la Argentina.

Porque genera empleo, porque es bueno para la economía del país y también por una cuestión de orgullo nacionalista: un sentimiento tan intangible, inocente y subjetivo como la pasión por los autos.

Sin embargo, la misión de Autoblog es ayudar también a los lectores a contar con la mejor información al momento de comprar un auto. Y esta falta de competitividad de la industria nacional es una de los motivos por los que hoy, el lugar de origen de un vehículo, se convirtió en un factor fundamental para tomar una decisión correcta.

En su propia gama, GM Argentina hoy tiene autos de fabricación nacional (Agile y Classic), brasileños (Celta, Prisma, Meriva, Montana, S10), mexicanos (Aveo G3) y coreanos (Spark, Sonic, Cruze y Captiva).

Son modelos que se pisan y se superponen en los diferentes nichos del mercado cuando se trata de organizarlos dentro de una segmentación clásica (citycars, chicos, compactos, medianos…).

Pero que se ordenan con la claridad de una revelación divina cuando se los organiza por su país de procedencia.

Así, no es difícil descubrir que los Chevrolet argentinos no salen bien parados en calidad, precio y equipamiento.

Esa es la manera en la que se materializa en los garages de los clientes la falta de competitividad que tanto inquieta a la señora Costantini y a sus colegas de otras marcas.

Por más que juegue en contra de nuestra querida industria nacional, el consejo más honesto que hoy se le puede brindar a un comprador es que elija un auto global.

Y, si es posible, procedente de una planta que abastezca también con el mismo producto a países con mercados automotores más exigentes que el nuestro.

Eso, claro, siempre y cuando no cambien las reglas.

Ante la crisis de competitividad, las terminales –por medio de sus inversiones- y el Gobierno –por medio de las reglas que aplica- tienen dos caminos alternativos: abrirse para convertir a la Argentina en un productor de autos globales de calidad, o cerrarse para defender una producción de vehículos que, en muchos casos, ya son obsoletos.

Por la industria nacional, por el bien del país y por el cariño que sentimos por los buenos autos, ojalá que elijan el primero de ellos.

C.C.

En el garage de Autoblog: Chevrolet Sonic
En el garage de Autoblog: Chevrolet Sonic

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