Texto de Carlos Cristófalo

El Chevrolet Celta se lanzó a la venta en abril pasado y lo más nuevo que tiene es su nombre: salvo algunos cambios estéticos y mecánicos (leer más), sigue siendo el mismo Suzuki Fun que se vendió en la Argentina desde el 2002.

Pero General Motors no sólo cambió el nombre y otros aspectos. También amplió la gama de versiones para lograr un precio más accesible.

El Celta LS tres puertas hoy es el Chevrolet más barato del país. Cuesta 46.390 pesos. No trae aire acondicionado ni dirección asistida. Aunque sí tiene equipo de audio con Bluetooth.

En este momento, en el garage de Autoblog hay un Celta LT tres puertas que cuesta 49.520 pesos. La crítica completa se publicará la semana que viene.

La aparición del Celta, hace tres meses, marcó el fin de la relación entre Suzuki y GM Argentina (ver nota). Por eso mismo, este es un buen momento para realizar un balance de esa alianza que duró exactamente once años.

Después de haber tenido varios importadores privados, la representación oficial de Suzuki en la Argentina fue asumida por GM en julio de 1999. El fin declarado por las dos compañías fue “ofrecerle a los clientes la más completa gama de modelos”.

El acuerdo no pudo tener un mejor comienzo, porque menos de un año después la Grand Vitara se convertía en el primer modelo de Suzuki en ser producido en el país.

La Grand Vitara venía acompañada de una buena imagen –en los ’90 estuvo tan de moda como Depeche Mode- y a eso se sumó un precio competitivo, que la convirtió en una de las 4x4 más accesibles de nuestro mercado.

Desde la entonces flamante planta de Rosario se la exportó a varios mercados de la región, con nombres alternativos como Geo Tracker, Chevrolet Tracker y Chevrolet Grand Vitara.

La liviandad de las dos marcas aliadas para cambiar el nombre de un mismo modelo -en función de los estudios de mercado de cada país- llevó en 2002 a la aparición del Suzuki Fun.

Básicamente, era (¡es!) un Opel Corsa B surgido en Europa en 1993, pero que desde 1999 también comenzó a ser fabricado en Rosario como Corsa Classic.

En 2000, el Classic recibió algunos cambios cosméticos y empezó a producirse también en Brasil como Chevrolet Celta (hatchback) y Prisma (sedán).

Ese mismo Celta es el que empezó a venderse en la Argentina de 2002 como Suzuki, con insólitas publicidades que resaltaron su supuesta herencia japonesa (ver avisos).

Lo cierto es que los Suzuki que se vendían en nuestro país eran argentinos (Grand Vitara), brasileños (Celta/Fun) y hasta canadienses (Grand Vitara XL7). Cualquier cosa, menos japoneses.

Tuvieron que pasar ocho años del comienzo de la alianza para que GM y Suzuki se animaran a ofrecer verdaderos autos japoneses en nuestro país. Ocurrió en 2007, con la llegada de los Swift y Grand Vitara JIII.

Pero el impulso tardío no alcanzó a tomar vuelo y GM Argentina nunca pudo cumplir la promesa de que Suzuki ofreciera una completa gama de modelos.

Acorralada por la crisis financiera de Estados Unidos, que la puso al borde de la bancarrota, GM vendió en noviembre del 2008 su participación en Suzuki y desde entonces se congeló por completo la estrategia de la marca japonesa en nuestro mercado.

Desde hace dos semanas, GM ya no representa más a Suzuki en la Argentina y la marca quedó en el limbo. Indumotora, importador de Subaru y principal candidato a quedarse con la representación de la marca, aún no acordó un plan con el Gobierno nacional para compensar su balanza comercial (leer más).

Por todo lo narrado, el nuevo Chevrolet Celta es mucho más que el auto más barato de GM Argentina. También es el relato de un náufrago. La historia del sobreviviente de una curiosa alianza que nunca llegó a cumplir lo que se había propuesto.

En el garage de Autoblog: Chevrolet Celta LT
En el garage de Autoblog: Chevrolet Celta LT

  • La crítica completa del Chevrolet Celta LT se publicará la semana que viene.
Enviá tu noticia a novedades@motor1.com