Por Renata Viana de Carvalho
Enviada especial a Barcelona

Por su belleza y clima agradable, Barcelona fue elegida para el test drive inaugural del nuevo Volkswagen Passat 2011. Y qué buena elección. La capital de Cataluña invita a la contemplación. Bañada por el mar Mediterráneo, exhibe por todos lados las influencias de los pueblos que allí vivieron y dejaron marcas en la arquitectura local: desde el Barrio Gótico, hasta el Arco del Triunfo, que en este caso no simboliza conquistas militares.

La ciudad española agudiza la vista de quien la visita. Aquí las pruebas: a pesar de seguir siendo elegante, el nuevo sedán de Volkswagen perdió personalidad con la nueva identidad visual de la marca. El diseño de la parte delantera vistió a todos los modelos de la marca con el mismo uniforme, dejándolos demasiado parecidos.

En el Passat existe una tentativa de diferenciación. La parrilla delantera es un poco más angulosa y queda prácticamente a la misma altura de los dos faros, ahora con luces diurnas de leds.

Además de eso, los frisos cromados contornan la parte inferior del auto. Sin embargo, hay una innegable sensación de déjà-vu en todo su diseño –reforzada por los espejos retrovisores del Passat CC y los faros y ópticas que evocan al Phaeton. La parte trasera parece más baja que en la generación anterior y cuenta con ópticas que pueden recibir leds opcionales.

Volkswagen llama a este nuevo Passat “generación VII”, pero en realidad no es otra cosa que un restyling de la generación VI. Es decir, aplicó la misma estrategia de conservar la plataforma, como hizo hace poco entre el Golf V y el Golf VI.

En el Passat 2011 cambiaron todos los paneles de la carrocería (excepto el techo), pero no cambiaron las dimensiones exteriores. El parabrisas mantiene el mismo formato, aunque ahora tiene una mejor protección acústica, que deja a la cabina mucho más silenciosa. Nuevos materiales aislantes en los paneles y en las puertas ayudan en esta tarea.

Las butacas fueron renovadas para ofrecer un mejor apoyo del cuerpo y ahora hasta el apoycabezas tiene regulación horizontal. Eso sin hablar de los sistemas que masajean el cuerpo y de la climatización.

Apliques de madera y acero brindan un aire sobrio al interior, con un reloj de diseño vanguardista sobre la pantalla multimedia. Algunos detalles cromados también llaman la atención, pero lo que más se destaca es la nueva distribución de los comandos alrededor de la palanca de cambios. Ahí están los botones del freno de mano eléctrico y de arranque del motor.

Con la llave en el bolsillo, hago que el Passat se despierte. Bajo el capot se encuentra una de las diez opciones de motores disponibles para el mercado europeo. Desgraciadamente es el 1.8 de 160 caballos y no el 2.0 turbo prometido para el Mercosur, con 211 caballos de potencia e inyección directa.

Siguiendo las instrucciones del GPS (algo más lentas de lo ideal), pasamos por el idílico paisaje rural de Masquefa, a 35 kilómetros de Barcelona. Entre los viñedos, el propulsor muestra su poder y no dio motivos para dudar de que es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en los 8,5 segundos anunciados por VW.

La unidad probada contaba con el suave cambio DSG de siete marchas. Es una transmisión que trabaja muy bien sola, pero que resulta incluso más águl cuando accionamos las palanquitas detrás del volante.

Nuestra ruta incluyó un largo y sinuoso trecho, donde el Passat demostró que el confort puede, sin dudas, estar asociado a la agilidad. Con bloqueo electrónico transversal del diferencial XDS (prestado por el Golf GTi) el control no se escapa ni en las curvas más cerradas, donde el sistema interviene sobre la tracción.

La suspensión independiente, ajustada en el modo Sport, deja al sedán aún más a mano para dominarlo. La dirección eléctrica es liviana, pero va ganando peso a medida que aumenta la velocidad. El control de estabilidad realiza correcciones precisas, justo en los casos necesarios. Los buenos frenos transmiten confianza en todas las condiciones.

Para completar, la gente de VW equipó al modelo con casi 20 sistemas de ayuda al conductor. El paquete incluye detector de fatiga, que al identificar señales de cansancio emite una alerta sonora y recomienda hacer una parada. Si el conductor no se detiene, la alarma comienza a sonar después de 15 minutos.

El nuevo Passat llegará al Mercosur a mediados del 2011. Llegará casi junto con el arribo del restyling del Ford Mondeo y en coincidencia con el lanzamiento del Peugeot 508 y el Renault Latitude.

Como conclusión, se puede decir que la identidad visual de VW comienza a dar señales de cansancio con esta nueva generación del Passat. El consuelo es que el auto resulta cada vez mejor de manejar.

Crítica: Volkswagen Passat 2011
Crítica: Volkswagen Passat 2011
Crítica: Volkswagen Passat 2011

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