Texto y fotos de Mauricio Ratti

Desde Le Mans (Francia) - Soy yo, Mauricio otra vez. Quizás me recuerden de las crónicas de viaje de las 24 Horas de Daytona y las 500 Millas de Indianápolis. Pero, como dicen por ahí, el público se renueva así que me presento nuevamente. Tengo 32 años y soy un apasionado por la aviación y los autos. Desde chico tengo recuerdos de levantarme temprano para ver la Fórmula 1 y jugar al Need for Speed 3 o Gran Turismo 2 en la Play 1. Este tipo de cosas, junto con los años, me llevaron a estar junto con cuatro amigos en un terraplén de una noche extraordinariamente fría y algo lluviosa de junio, en el pueblo de Arnage, viendo autos pasar. Lo otro que me lleva a estar ahí con frío y tres kilos colgando del hombro, es la pasión por la fotografía: poder capturar estos autos en circuitos tan icónicos es algo que me arrastra hasta ahí tanto como la actividad en pista en sí.


¿Qué son las 24h de Le Mans?

24 Horas de Le Mans 2024 - Mauricio Ratti
Mauricio Ratti

24 Horas de Le Mans 2024 - Mauricio Ratti

Aunque acá el público sea fierrero, creo que no está de más la aclaración. Las 24 Horas de Le Mans es una carrera de resistencia de, como su nombre lo indica, 24 horas de duración. Su primera edición se celebró en 1923 y se ha corrido de forma ininterrumpida con excepción entre 1939 y 1949, cuando se vio suspendida debido a la Segunda Guerra Mundial y con la particularidad de haberse disputado a puertas cerradas durante el 2020, debido a la pandemia.

A diferencia de las carreras “convencionales”, donde el ganador es el que cubre la distancia determinada en el menor tiempo posible, en Le Mans el ganador es quien cubre la mayor cantidad de distancia durante la duración del evento (quienes vieron "Ford vs. Ferrari" sabrán a lo que me refiero).

Con el transcurso de los años, la carrera ha ganado gran prestigio, donde los fabricantes y pilotos más importantes del mundo se miden uno contra otro para ver quién es el mejor. Es por esto último que, junto con las 500 Millas de Indianápolis y el GP de Mónaco, forma parte de la "Triple Corona" del automovilismo e, informalmente, la triple corona del endurance, junto con las 24 Horas de Daytona y las 12 Horas de Sebring.

Otra particularidad de esta carrera es que se disputa en un circuito semipermanente, donde parte del primer y último sector pertenecen al Circuit Bugatti, y el resto son rutas de uso público. Comparten la pista varias categorías, lo que es un gran atractivo para el público y un desafío para los participantes, ya que lidiar con tráfico más lento y en medio de la noche no es fácil. Hacia el final de la carrera se declara un ganador general y ganadores por cada categoría (este año Hypercar, LMP2 y LMGT3).

Originalmente, la carrera formaba parte de una serie de carreras conocida como la Rudge-Whitworth Triennial Cup, pero esa idea se abandonó y desde 1953 comenzó a formar parte del World Sportscar Championship desde 1953. Desde hace 12 años, la carrera forma parte del Campeonato Mundial de Resistencia de la FIA (FIA WEC), y hasta acá la breve reseña histórica.


¿Cómo es la experiencia?

24 Horas de Le Mans 2024 - Mauricio Ratti
Mauricio Ratti

24 Horas de Le Mans 2024 - Mauricio Ratti

Las 24 Horas de Le Mans es más que la carrera en sí. Durante la semana previa a la competencia hay eventos ocurriendo en la ciudad, que van desde el Hypercar Parade donde los autos -que luego competirán- dan una vuelta por la ciudad, hasta la revisión técnica que se realiza en la plaza principal. Existen otros eventos como caravanas y juntadas en diversos puntos de la ciudad. El ambiente también se vive en lugares como supermercados y restaurantes, que están llenos de turistas que llegan a la ciudad pura y exclusivamente para la carrera. Si alguien se encuentra en la zona en cualquier época del año, es una ciudad que recomiendo visitar: el casco histórico es muy pintoresco y, además, el Museo de Le Mans se encuentra abierto todo el año.

Durante los días previos a la carrera elegimos dejar el auto en el parking gratuito que se encuentra más cerca del circuito, armado convenientemente en el aeropuerto que está literalmente en la vereda de enfrente (salvando las distancias). Ya desde lejos se puede diferenciar el edificio de bóxes, algunas gradas y asomando por el medio, el tótem de Michelin a la salida de los pits. La expectativa va en aumento. Ingresar es bastante directo, y al cruzar por la puerta principal uno se encuentra con la parte trasera de las gradas (nada, muy wow!), pero tan solo caminar unos 200 metros uno ya tiene el primer contacto con la pista. Me quedé un rato apreciando la recta principal, viendo los autos venir hacia mí, mientras mi amigos chusmeaban algo de merchandising.

Excepto por la clasificación y la carrera, el circuito se encuentra completamente abierto durante la semana, es decir que sin importar qué entrada tengas, podés acceder a cualquier grada y a parte del Paddock. Para empezar, decidimos ubicarnos en la platea Goodyear, con vista directa a la Curva Uno, la Recta Principal y el famoso Puente Dunlop. Luego de muchos años de ver el circuito por fotos, videos, transmisiones y juegos, estaba ahí. Se pueden apreciar los cambios de elevación, el ancho de circuito y el peralte de las curvas. Por ejemplo, la recta principal parece que viene en bajada para luego subir desde la salida de bóxes hasta el Puente de Dunlop, con dos cambios de peralte muy marcados entre las dos partes que conforman la Curva 1. Y ahí nos quedamos durante varias horas, viendo los autos pasar, tomando mates y yo, sacando fotos.

El circuito se encuentra preparado para recibir una gran cantidad de gente, excepto por los baños, en los que todos coincidimos que eran pocos (y que curiosamente tenían duchas en varios puntos del circuito). Las gradas, que van desde la última curva hasta el puente de Dunlop, tienen capacidad para unas 100 mil personas sentadas. Las 229 mil personas restantes (fueron 329 mil este año) estaban desparramadas por las zonas de acampe, los terraplenes en todos los sectores del circuito y la parte delantera de las gradas que son de libre acceso (a nivel del suelo y pegadas al alambrado). En cuanto a opciones de gastronomía estaba bien variado y no nos encontramos haciendo fila en ningún momento. Entretenimiento tampoco faltaba, estando el "Manufacturers Village" donde, por ejemplo, Ford y Alpine aprovecharon para presentar el Mustang GTD y el A290, respectivamente. Otros fabricantes, como BMW, mostraban su oferta de productos y modelos históricos. Durante la semana se ofrecen una serie de recitales en el escenario montado para el evento. El “plato principal” de este año era Simple Minds, que tocó durante la carrera, habiendo otros artistas locales durante la semana. El ambiente es el de un festival, y creo que realmente lo es: un festival donde se mezcla música y autos.

Los días miércoles y jueves se disputó la clasificación, la cantidad de gente fue en aumento entre un día y otro. La misma se encuentra dividida en dos partes, el miércoles otorga la oportunidad a los seis mejores autos de cada categoría de acceder a la Hyperpole en la que se define quien larga en la posición de privilegio. Este año vivimos una definición en la última vuelta, parecía que era para el Cadillac #3, pilotado por Bourdais, quien parecía verse beneficiado luego de una bandera roja y condiciones que parecían empeorar. La bandera verde volvió a ondear a falta de 7 minutos para el final, suficiente para una vuelta lanzada. El Cadillac #2 cierra su vuelta arrebatando la pole a su compañero de equipo, pero atrás venía Estré, pilotando el Porsche #6 haciendo una vuelta impecable, llevándose la pole en el último segundo. El público estalló en las tribunas y no era para menos, pueden verla acá.

Antes y después de las clasificaciones en ambos días hay prácticas, teniendo solamente dos sesiones que se disputan completamente de noche, en la que los pilotos (especialmente los rookies) tienen que juntar sus “horas nocturnas” de cara a la carrera. Nuestro primer contacto con la pista a la noche fue una sensación muy linda, completamente distinto a lo que había vivido en Daytona. Para las mismas tomamos posición en Mulsanne un día y en la última chicana el otro. En un caso uno puede escuchar a los autos acercándose a fondo, viendo como los árboles se iluminan y, luego de tirar el ancla, pasar por la curva, y meterse en las profundidades del bosque, desapareciendo rápidamente. Mientras que en el otro, se puede ver todo el circuito iluminado con los autos alejándose rápidamente para abrir otra vuelta. Es un proceso que dura unos pocos segundos pero engloba la esencia de la carrera.

Terminado el jueves quedaba un día de descanso, en el cual se abre la pista para que la gente la recorra en su totalidad a pie o en bici. En el centro de la ciudad es el momento del Driver’s Parade, en el cual los pilotos pasean en autos descapotables por la ciudad saludando a la gente. Nosotros elegimos ir al trackwalk, sabíamos que después de la carrera no íbamos a tener energía para recorrerla. Y es que ocurren tantas cosas que uno tiene que elegir que hacer y qué no hacer, en este caso nosotros no fuimos al Hypercar Parade, al Driver’s Parade ni al museo. Al igual que los pilotos en la carrera, ir a este evento es una cuestión de administrar energía en pista. Simplemente no hay tiempo para hacer todo y cada actividad es igual de atractiva, por lo que uno tiene que priorizar en base a sus gustos.

Finalmente llega el gran día, el sábado. Nosotros llegamos al circuito alrededor de las 10 de la mañana y nos ubicamos a eso de las 11 en nuestra posición, justo sobre la línea de meta. La carrera empezaba a las 16 y apenas había espacio para los cuatro.

Junto con un amigo, teníamos acceso al gridwalk, es decir estar en la grilla de partida previo a la carrera. Es durante este momento donde terminé de comprender lo que es la carrera y el evento en sí. Personalidades del mundo del motorsport como Fred Vasseur, Marc Gené o Chip Ganassi estaban presentes en este momento, los autos perfectamente limpios, el circo rodeando a la grilla y los mecánicos vigilando sus autos te hacen sentir el “peso” del evento.

El mismo está rodeado de una especie de mística e historia que, hasta ahora, no lo sentí en ningún evento del mismo tipo y me parece que es difícil de explicar. Para las tres de la tarde, hora en que finalizó el gridwalk, estábamos encarando de nuevo nuestro lugar. A diferencia de hace un rato, esta vez estaba colmado de gente que, mientras nos abríamos paso entre sus sillas de camping y los pocos huecos disponibles, nos ponían cara de pocos amigos.

Sobrevuelo  de aeronaves y Marsellesa por medio, Zinedine Zidane ondeó la bandera francesa (por supuesto, entregada por militares que la bajaron desde un helicóptero) para dar inicio a la prueba, los 62 autos comenzaban a moverse para la vuelta previa. Unos minutos mas tarde, el semáforo se ponía en verde y el reloj comenzaba la cuenta regresiva por las próximas 24 horas.

La carrera tuvo un buen inicio y por las siguientes horas se mantuvo bastante movida, mientras nosotros nos desplazamos por el circuito para ver la acción desde distintos lugares. A medida que fue avanzando la tarde el clima se iba poniendo un poco mas fresco, algo ventoso y por momentos algunas gotas nos mojaban la cabeza. Pero no fue sino hasta bien entrada la noche, a eso de la 1am, que comenzó a llover fuerte. Pocas horas después, llegamos al consenso de que no había necesidad de seguir chupando frío y nos fuimos al auto donde teníamos provisiones: vino y papitas. Dormimos hasta que salió el sol nuevamente.

Durante todo ese tiempo hubo banderas amarillas debido al mal clima. Históricamente la carrera no se detiene por este motivo, es por ello que el Safety Car se extendió tantas horas que incluso se quedó sin combustible. Para las 10 de la mañana la carrera se encontraba nuevamente con bandera verde y el sol empezaba a asomar nuevamente entre las nubes, haciendo que el frío matutino disminuyera un poco. Comenzaba una nueva carrera, un sprint final de 6 horas hasta la bandera a cuadros. Hacia el final de la carrera ya nos encontrábamos sobre la recta principal para ver el desenlace de la carrera. Sobre el final parecía que Pechito López tenía posibilidades reales de ganar carrera, pero un trompo medio desafortunado hizo que pierda tiempo, cruzando la línea de meta a unos 14 segundos del auto ganador, la Ferrari #50 al mando de Nicklas Nielsen.

Y así, un viaje que había comenzado como una idea medio vaga y se había materializado una mañana de noviembre cuando compramos las entradas, llegaba a su fin. Nosotros cansadísimos, con los pies completamente destruidos de caminar (según Google) 95 kilómetros en una semana, pero contentos de haber vivido una experiencia así.


Conclusión

24 Horas de Le Mans 2024 - Mauricio Ratti
Mauricio Ratti

24 Horas de Le Mans 2024 - Mauricio Ratti

¿Estuvieron las 24 horas en el circuito? Es lo que preguntan todos… La respuesta es: ¡sí! Es un evento en el cual es imposible no estar todo el día, salvando algunas horas para descansar. Pasa de todo, todo el tiempo. Es algo que para quienes son fanáticos de las carreras tienen que hacer al menos una vez. Los olores, los sonidos, los autos, la gente y el circuito, que es la estrella del show, forman un conjunto que es dificil de explicar y que sólo un verdadero fanático puede disfrutar. ¿Por qué digo esto? Porque a cualquier persona fuera del ámbito de las carreras o que las mira de forma casual, le parece rara la idea de estar 24 horas viendo autos ir en círculo por las rutas cercanas a una pequeña ciudad de Francia.

Si llegaron hasta acá, primero les agradezco por tomarse el tiempo de leer y segundo, espero que hayan disfrutado leyendo tanto como yo viendo la carrera. También espero haberles transmitido un poco de lo que vivimos en esa semana. Para todo lo que no pude transmitirles, dejaré que las fotos de acá abajo hablen por mí.

M.C.R.

Galería: 24 Horas de Le Mans 2024 - Mauricio Ratti


VIDEO: 24 Horas de Le Mans 2024 - Resumen del WEC

mauricio ratti, jose maria lopez

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