Meses esperando este encuentro y sólo una semana para disfrutarlo. Sólo una semana para explicarme el porqué de todos los comentarios hablando de él. Espero que tengan su café preparado, porque les paso a detallar todo acerca del Voge SR4 Max Pro, el maxi-scooter del momento.


DISEÑO

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Es grande en los papeles y más grande en persona. Y más aún si lo paramos al lado de cualquier scooter de 150cc. Casi 2.20 mts de largo, 1.40 de alto, 0.80 de ancho y 1.56 de entre ejes. ¡Es enorme! Principalmente en medidas de scooter, porque en tamaño se podría comparar con la recientemente lanzada DS525X (leer opinión). Pero pasando exclusivamente al apartado diseño, es un scooter muy frontal, con una doble óptica que cubre buena parte de la trompa junto al parabrisas, que es regulable eléctricamente en esta versión Pro. En el lateral se destaca más todo lo que ocurre en el frente, porque carga con el peso de ese extremo y las enormes pisaderas. En la parte trasera, una enorme óptica cubre la mayor parte del cierre del scooter.

Se pueden elegir tres colores: blanco, negro (ambos con asiento negro) y este tono azul  de la unidad de la nota, que me recordó a los BMW de los ‘90/’00, en combinación con un asiento de un polémico tono marrón (supongo que para darle aires de “clase”).

Las llantas de 15 pulgadas, con cubiertas Pirelli Angel Scooter de medida 120/70 delante, y 14 pulgadas, con 150/70 atrás, parecen pequeñas colocadas en este maxi-scooter. Y ni hablemos de los 213 kilos de peso en orden de marcha (sin querer comparar, pero en números cercanos a motos mucho más grandes).

El SR4 no es lo que se dice un scooter “atractivo”, ni tampoco se destaca mucho por sus líneas, pero atrae quizá por lo que impone con su tamaño. Sin embargo, es en el lateral donde más se nota el parentesco con su familiar alemán, y antes de seguir adelante con la reseña de este maxi-scooter, hay que hablarlo: el Voge SR4 Max Pro es el BMW C400GT, pero con otro disfraz. Voge es la marca premium del Grupo Loncin, que colabora desde 2005 con BMW en la producción de motores de 650cc. Desde 2015 trabajaron en conjunto en el desarrollo del scooter que hoy probamos, después de la colaboración de BMW con la taiwanesa Kymco en los C650 que tuvimos en nuestro mercado hace ya casi una década. Hoy Loncin es quizá un gigante desconocido en esta parte del planeta, pero que tiene establecidas alianzas con marcas como MV Agusta, además de BMW.


POSICIÓN DE MANEJO

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Son 761 los milímetros que tenemos de altura del piso al asiento en el SR4 Max Pro, sin embargo el túnel central es un poco alto y cuesta más bajar que subir del maxi-scooter (claramente requerirá tiempo de adaptación). Al ubicarnos, lo primero que llama la atención son las amplias pisaderas con doble posición y la postura natural que uno toma al colocar las manos sobre el manubrio, el SR4 calza como un guante y en mi caso me ubiqué perfecto, quizá gracias al amplio sillón (sí, es un sillón, no un asiento) que ofrece este Voge.

El apoyo lumbar es alto, tiene grabado el logo de la marca, y hasta llega a "abrazar un poco" la cadera. El acompañante viaja muy cómodo y puede apoyar sus pies en unas amplias pisaderas no rebatibles, pero que no molestan para nada y quedan bien integrados al diseño del scooter. Además, cuenta con enormes agarraderas laterales.

¿Quieren más? Esta versión Pro incluye asientos calefaccionados en tres puntos. En el manubrio, calienta puños también con tres temperaturas. Todos de un nivel altísimo de calefacción, ya que con guantes y en la posición más alta del calienta puños uno llega a quemarse después de un largo rato. Más allá de eso, y aprovechando las bajas temperaturas durante la semana de pruebas, el calentador de asiento es muy localizado y no llega a hacer la diferencia en la calefacción. Estos dos detalles de categoría se suman al parabrisas con regulación eléctrica en esta nueva versión. Es algo práctico que esté disponible dicho equipamiento, pero una vez que uno se acostumbra al parabrisas alto, deja de estar moviéndolo, aunque como “gimmick” cada vez que se prende o apaga el scooter, el parabrisas baja o sube a la posición que uno dejó configurada.

Los calentadores y el parabrisas anteriormente mencionados se comandan desde el centro del manubrio, junto con el botón de contacto del SR4, que también funciona para bloquear el manubrio si lo mantenemos presionado, todo esto gracias al beneficio de la llave presencial, muy similar a la que podemos encontrar en un auto, incluye un botón para buscar el scooter que acciona luces y bocina e incluso cuenta con una llave tradicional dentro, para salvarnos en caso de batería baja. Como siempre, un gran plus la llave “keyless” y más que nada en los scooters.

Yendo a los extremos del manubrio, contaremos con manetas (lamentablemente sin regulación), pero con accionamiento de un bloqueo del freno trasero, haciendo las veces de “freno de mano”, además de completísimos puños con aires bávaros que pasaré a detallar a continuación. Arranque, cortacorriente y baliza del lado derecho; del lado izquierdo, botón para abrir el baúl (deja accionarlo en movimiento, raro porque un toque involuntario destraba el baúl en plena circulación), control de luces, indicadores, controles del tablero y pulsador tipo gatillo para los guiños, como me gusta. Y aprovechemos para hablar de la iluminación del Voge SR4 Max Pro: tremenda potencia de iluminación gracias a un sistema full LED, giros secuenciales cual producto VAG, la enorme luz de freno trasera titila si estamos frenando más fuerte de lo normal, y algo que es la primera vez que veo en un motovehículo, "cornering lights". Sí, este maxi-scooter equipa un proyector extra en cada lado de la óptica delantera que apunta hacia el lado que uno acciona la luz de giro para darnos mayor iluminación al momento de girar. Como comenté en una storie en Instagram durante la semana: “Cosas que uno no sabía que necesitaba, hasta que aparecen y se replantea si las necesitaba”.

¿Más razones por las cuales Voge puso de slogan al SR4 Max “la ciudad, en primera clase”? Pasemos al tablero, una enorme pantalla TFT que permite mediante una aplicación nativa, navegación giro a giro, que lamentablemente no pude hacer andar de ninguna manera, pero a su vez dicha pantalla incluye medición de presión y temperatura de las cubiertas Pirelli gracias a sensores TPMS, conexión bluetooth que notifica ante llamados y que en caso de tener conectado un comunicador en el casco, podríamos atender pulsando el botón que controla la pantalla. ¿Puntos negativos? Pese a ser un sistema de tres botones, el funcionamiento es complejo. Para reiniciar el único odómetro parcial que posee el scooter, hay que tomarse un minuto para ingresar a una serie de menús y desde uno de esos menús uno puede ver una vista hiper detallada de casi todo lo que sucede en el scooter, pero lamentablemente hay que ir a buscar esa vista cada vez que lo ponemos en marcha. ¿Un detalle de todo este sistema? La interfaz es muy similar a la que utiliza la marca de Munich en sus vehículos.

Dejemos la pantalla y sigamos: debajo del manubrio nos encontramos con dos gavetas portaobjetos, una con toma del tipo USB-A y conexión de 12V para accesorios. Ambas gavetas se traban al apagar el scooter, permitiendo dejar cosas como el control remoto de la cochera o llaves. La tapa del tanque de nafta tiene accionamiento eléctrico y sólo actúa con el scooter apagado y la llave cerca, para cargar los casi 13 litros de capacidad del mismo.

Pasando al compartimiento bajo asiento, se acciona eléctricamente mediante el botón en el puño izquierdo o apretando un botón en la llave, y al levantar el enorme asiento con asistencia de un amortiguador, nos encontramos con un baúl igual de enorme, con iluminación y capacidad real para dos cascos, pudiendo llegar a guardar mis LS2 570 Verso y 327 Challenger, junto a los guantes o una campera liviana debajo del asiento. Esta es una enorme diferencia con su familiar bávaro, ya que sólo permite un casco y mediante sistema Flexicase que sólo funciona con el scooter detenido ya que consiste de una baulera flexible en formato acordeón.


SEGURIDAD

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Ya hablé de la excelente iluminación del SR4 Max Pro y del TPMS que evitaría un mal momento por una cubierta pinchada, pero esos no son todos los dispositivos de seguridad que equipa este maxi-scooter, ya que además cuenta con sistema ABS de doble canal firmado por Continental, con discos de 265 mm (dos para la parte delantera con pinzas de cuatro pistones flotantes de anclaje radial, y uno para la parte trasera con pinza flotante de simple pistón). Además, cuenta con control de tracción, desconectable desde el complicado menú de configuración, y en la parte de suspensión, consta de una horquilla delantera de 110 mm de recorrido adelante y doble amortiguador de 112 mm atrás, con regulación de precarga, todo firmado por Kayaba. Con todo esto enlistado, habría que decir que Voge no escatimó en gastos a la hora de equipar a este scooter.


MOTOR y TRANSMISIÓN

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El "4" del nombre lamentablemente no habla de un motor de 400cc, como podríamos haber pensado. Muchos que han consultado sobre el scooter lo suponían. El motor de este Voge consta de un monocilíndrico de cuatro tiempos, con doble árbol, cuatro válvulas y refrigeración líquida e inyección electrónica. Con 349,8 cc de cilindrada, otorga 34 cv de potencia a 7.500 rpm y un torque de 35 Nm a 5.750 rpm. Tiene una transmisión automática del tipo CVT, como es normal en el segmento. El motor tiene una entrega de potencia progresiva, no se notan vibraciones y permite moverse tranquilamente en avenidas. Si es necesario, entrega todo su potencial al subirse a autopistas, pero sin descollar te saca rápidamente de situaciones complicadas, tal como espero de un maxi-scooter de este porte. He notado a la transmisión con una cierta trepidación al desacelerar, pero tras consultarle al personal posventa de Voge dicen que es el funcionamiento normal y quienes vengan de BMW no notarán problemas, ya que es la manera en la que se comporta esa transmisión. En mi caso particular, sin haber manejado scooters a combustión de BMW (sí pude probar el CE04 eléctrico, pero eso será para otro capítulo) no puedo precisar ese funcionamiento, pero sí funciona distinto al resto de los scooters que he probado. Si la marca dice que este es el funcionamiento “normal”, será cuestión de acostumbrarse ya que no afecta al manejo. Lo que sí pude notar a favor de esta CVT es que no noté ningún tipo de tironeo o patinamiento luego de varias salidas fuertes.


COMPORTAMIENTO

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Lo vuelvo a recordar en este apartado: 213 kilos en orden de marcha y 2,20 metros de largo. No se si podría catalogarlo como una “beluga”, pero está cerca y sin embargo a la hora que lo ponemos en marcha y salimos a la calle, nos olvidamos de todas esas cifras y empezamos a notar todo lo que se habla de este vehículo. No será el más deportivo de todos, pero es claramente el más cómodo para el día a día, los tamaños del SR4 refieren a una moto de otro segmento, pero con toda la practicidad del scooter. Tiene una excelente reacción en los semáforos, literalmente despega y sin sentir patinamiento de la CVT, gran capacidad de frenado con un ABS trasero muy sensible, y un buen ancho nos permiten movernos como pez en el agua, sin incomodarnos si tenemos en cuenta el porte. Sin embargo, si lo comparamos con un scooter como el PCX 160 probado hace unos meses, el tránsito pesado de avenidas no es su mejor amigo porque toda la practicidad del scooter se pierde con el tamaño de este SR4. “Filtrarse” en el tráfico se siente incómodo y son maniobras que tendremos que hacer con muchísimo cuidado y a muy baja velocidad. Los empedrados no son problema en lo más mínimo, no se sienten ruidos plásticos y la suspensión KYB absorbe cada irregularidad, y el control de tracción siempre está atento a cualquier inconveniente que pueda llegar a complicarnos.

Cuando subimos a la autopista, uno pasa a replantearse por completo su movilidad, crucerear a 110km/h sin dramas, el parabrisas corta bastante el viento y doblando en curvas pareciera que estamos arriba de una moto y no de un scooter. Viajar con un pasajero no es un problema, ambos iremos cómodos “como en primera clase”, pero quizá intentaría sumarle el calienta asientos también para el pasajero, como un mimo nomás. Es un poco impensado, pero es un scooter con el que se podría salir a hacer una escapada rutera durante un fin de semana, teniendo en cuenta que por su porte podemos circular por la ruta a velocidades legales. El problema quizá sean los consumos, ya que exprimí el tanque de 13 litros hasta una autonomía cercana a los 220 kilómetros, dando cifras de consumo en interurbano cercanas a los 17 km/l. El comportamiento mencionado anteriormente de la transmisión CVT al desacelerar es algo que nos podemos acostumbrar, o habrá que buscar opciones aftermarket para disminuir dicha trepidación.

Como en todo maxi-scooter, hay que considerar el tamaño a la hora de estacionarlo arriba de una vereda y más si es de esas veredas bien angostas de las calles céntricas: el Voge ocupa mucho espacio y puede generar complicaciones a los transeúntes, por lo que recomiendo ser gentil y evitar esas cosas. Para sumarle a este apartado, la pata lateral tiene corte de corriente e impide el arranque del scooter si está activada, y cuenta con un caballete central de fácil accionamiento más allá del peso, pero que encontré algo inestable.


CONCLUSIÓN

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Como bien saben, he sido expuesto a varias sesiones evangélicas de “La Secta del Maxi-Scooter”, y he sido inducido a su órden. Mi semana con este Voge SR4 Max Pro no hizo más que replantearme mi completa movilidad y economía.

Al principio, el tamaño me asustaba: incluso lo había visto a la par de otro interesante jugador en el segmento, como lo es el Zontes M310, y hacía quedar a este último como un scooter convencional. El Voge ingresó a mi garage y quedó inmenso al lado del Kymco Like 200i, que me acompaña en el día a día hace ya unos cuantos años. Sin embargo, aquí es donde uno debe ponerse a pensar qué tan cómodo quiere moverse y cuál va a ser la finalidad del vehículo, ya que dejando de lado la billetera, uno quiere viajar lo más cómodo posible, de manera ágil y haciendo valer cada peso de su inversión. Sentí que este Voge cumple con cada casillero.

El diseño quizá cueste digerirlo al principio, pero con el pasar de los días uno le encuentra el encanto y pasa a ser llamativo, distinto. Al verlo, uno sabe que es otra clase de vehículo. Es probablemente lo más cómodo que usé, tanto para conductor como para pasajero. Los agregados de confort como los calentadores son ejemplares y le dan ese toque al que siempre busca un poco más. Lo más sobresaliente creo que es la iluminación: vas a ver muchísimo y te van a ver muchísimo, porque gracias al tamaño del SR4 toda la iluminación queda unos centímetros más arriba que en otros scooters. Quizá me hubiera gustado que la enorme pantalla TFT fuera más intuitiva, más completa y aprovechar todo ese tamaño para brindar más información de manera sencilla.

El enorme baúl es un plus: uno puede viajar con un casco de emergencia por un eventual aventón de la clase “ya que andás cerca”, y además llevar su mochila o pequeño bolso. Gracias al sistema keyless todo es práctico, ya que con sólo llevar la llave presencial junto a las llaves de tu casa hace que se se le facilite mucho la vida.

Sí, quizá no sea el mejor amigo del cada vez más complicado tránsito urbano, en especial en sitios porteños como la insufrible Avenida Córdoba, que es complicada con cualquier vehículo (incluso bicicletas, esa bicisenda enorme es intransitable, pero queda para otra historia). Sin embargo, si uno es cuidadoso, respetuoso y no está buscando meterse entre cuanto espejo busque, el SR4 pasa a ser tu mejor amigo para moverte por la ciudad. Uno tiene que ser consciente de lo que maneja y entender que no vale la pena jugársela para entrar en cualquier lado.

En autopistas, el SR4 reina. No me sorprende para nada haber visto varias unidades circulando por rutas en plan “escapada en pareja”, el comportamiento dinámico lo permite y uno puede viajar a velocidades legales de la misma manera que lo haría en una moto de igual cilindrada, más allá de la diferencia de rodado que puedan tener.

Sí, el motociclista duro ve con malos ojos al scooter. Pero hay gente que disfruta del scooter y hay gente que también quiere moverse en la practicidad de las dos ruedas, pero con la comodidad de no andar pasando cambios y no tener que andar con todas sus cosas encima: hay que respetarlo. Por otro lado, el precio actual de 11.816.000 pesos quizá ponga a este vehículo de concepción urbana en un aprieto, pero acá es donde hay que replantearse toda su movilidad. Si uno se mueve el 90% de la semana de manera solitaria, para ir y volver de la oficina, pasar por el gimnasio o juntarse a jugar a la pelota una vez por semana, ¿es realmente necesario poner en movimiento el auto o salir a la búsqueda del cada vez menos típico “segundo auto”? Especialmente en zonas céntricas, pocos espacios para estacionar, estacionamientos carísimos, riesgo de incidentes en cada metro circulado, el riesgo está siempre. Las avenidas y autopistas colapsadas, zonas de no circulación, y ahí es donde vehículos como el SR4 Max Pro sacan chapa de campeón. Correctamente equipados, complementando al equipamiento de este maxi-scooter, hacen que ese slogan que Voge le puso al modelo sean más que correctos. En mi caso, hace años que el lugar de ese “segundo auto” lo tomó un scooter, y estoy gratamente satisfecho, ya que ha resuelto mi problemática en la movilidad urbana, de manera económica y alivianando mi ansiedad ante los colapsos de tránsito. Sin embargo, con el pasar de los kilómetros, y teniendo en cuenta mis trayectos diarios, el maxi-scooter se está ganando mi corazón, y productos como este Voge son probablemente lo que más necesito.

El prejuicio por el producto chino que todos teníamos hace unos años va quedando atrás: China y su industria avanzan a pasos agigantados y no sabemos dónde está el techo. Este Voge se lo nota bien hecho, bien armado, con una buena calidad, quizá la necesaria para plantearse como “la marca premium de” o la requerida por BMW, ya que en Munich no deben dejar que cualquiera arme un vehículo para ellos. Los chinos no comen vidrio, todo suma para su desarrollo propio. No podremos tener en el mercado a la criatura bávara, pero sí tenemos a su familiar oriental y tiene un precio que estamos más cercanos de pagar. BMW es una marca premium en nuestro país y Voge es relativamente una marca nueva, de origen chino, con un tremendo as bajo su manga, que nos lo está brindando a posiblemente la mitad o más de la mitad de lo que valdría su familiar cercano. Quizás, parafraseando a nuestro especialista en “pilitas” Leo V: "Mi próximo vehículo quizá sí sea chino. Y tranquilamente podría ser este SR4 Max Pro".

P.B.

Fotos: Orly Cristófalo

Agradecimientos: Burmotos y LS2


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