Antes que nada, voy a pedir perdón. Perdón porque le venía diciendo "que no" a los maxi-scooters (ver definición), y esta semana que pasé con la nueva Kymco Xciting S 400i fue lo más cercano a un "retiro espiritual", donde fui evangelizado y convertido a la religión del maxi-scooter como rey absoluto de la ciudad y más. Por lo tanto, vamos sin más a la reseña de la nave insignia de Kymco en Argentina, que tiene un precio de lista de 14.450 dólares.


DISEÑO

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Haciendo memoria, no es la primera vez que tenemos a la Kymco Xciting en nuestro mercado, ya que hace algunos años hubo algunas unidades de la Xciting R, que equipaba el motor de 500cc. 

En la actualidad, la S en el nombre Xciting claramente debe ser por "Sport", y se nota a primera vista. Sí, en los papeles y para muchos, puede verse como una evolución del ya conocido Downtown 350i, pero en estilo lo pasa por encima. Pocos scooters hoy en día pueden preciarse de ser más llamativos que este Xciting S y, a mi gusto, es de los más atractivos en este segmento. Muchísimas líneas afiladas, que le dan una buena presencia, junto a la doble óptica LED delantera, un gran parabrisas regulable en altura, y un tamaño más reducido que el Downtown (o al menos así aparenta). Un asiento doble altura con una importante protuberancia para alojar el apoyo lumbar, y una parte trasera con una importante óptica también en LED.

Los neumáticos de 15” adelante (en medida 120/70) y 14” atrás (150/70) de la marca Maxxis, dejan al Xciting S bien relleno y sin huecos de que estuviera faltando algo. Mide menos de dos metros veinte de largo, 2190 mm para ser exactos, y junto a un ancho de 800mm, y 1345 mm de alto, impone su tamaño cuando la estacionamos arriba de la vereda, y si sumamos el peso de 195 kilos en seco, es un vehículo aparatoso para mover, pero todo cambia a la hora de moverse con el mismo. 


POSICIÓN DE MANEJO

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Subirse al Xciting S es más cercano a subirse a una moto que a un scooter, en principio por los 805mm que hay de altura del asiento al piso y luego porque tenemos un gran túnel central, como es normal en los maxi-scooters, pero esto no será tanto problema para subir sino más para bajarse, y el pobre Kymco se ha ligado un par de patadas contra dicho túnel al querer bajar. Una vez ubicado, posiblemente no exista otro scooter en el cual uno pueda ubicarse más cómodo: el asiento es mullido y el apoyo lumbar hacen la vida muchísimo más cómoda. El manubrio se encuentra a una buena distancia y una buena altura, algo más baja visualmente que en el Downtown. Los reposapiés son laterales y poseen una gran superficie, principalmente en la parte baja, además de dos posiciones. Sin embargo, la mayor parte del tiempo me encontraba con las piernas ubicadas en la posición más “estirada”, y lo pongo entre comillas porque las piernas no van tan relajadas como en otros scooters de posición similar, como por ejemplo un Yamaha NMX (o al menos es así con mi altura). Adoptando toda esa posición, y sacándole provecho al parabrisas regulable en altura, uno va extremadamente cómodo y se siente a bordo de una cápsula de transporte cual película de ciencia ficción. Lamentablemente, el parabrisas no regula en altura eléctricamente, y el mecanismo no es muy cómodo como para hacerlo en movimiento, pero con dejarlo en la posición más alta bastará para circular sin molestias eólicas.

Debajo nos vamos a encontrar con el tablero. Quien haya conocido o usado una Downtown 350i notará que es prácticamente el mismo tablero. Una combinación de aguja, LCD y TFT, llena de funciones y más gracias al sistema Noodoe. La parte izquierda corresponde a un tablero de aguja, de difícil lectura rápida ya que las guías son gruesas y están muy apiladas, junto a una aguja gruesa que complica toda lectura. La parte derecha cuenta con un display LCD que incluye temperatura del líquido refrigerante, medidor de combustible y una computadora de abordo que muestra kilometraje, dos odómetros parciales, consumo instantáneo y consumo promedio, pero sólo para el primer odómetro parcial. Lo más importante se encuentra en el centro del cuadro de instrumentos. Allí nos encontramos al display circular TFT, que incluye velocímetro digital con un falso cuadrante de aguja que suma odómetro total y reloj, pero eso no es todo ya que si nos movemos con los botones que tendremos en la piña de comandos derecha, nos podremos encontrar con las ventajas del sistema Noodoe, que merece un párrafo aparte.

Noodoe es un sistema desarrollado por Kymco, que enlaza el teléfono celular mediante una aplicación nativa y Bluetooth, para darnos notificaciones de llamadas, mensajes e incluso uno puede agregarle notificaciones de aplicaciones como Whatsapp, mails o redes sociales. Por suerte, sólo podemos acceder a esas aplicaciones con el scooter detenido y ver un preview de los mensajes que nos hayan llegado, pero sin chance de responder. Esta es la tecnología que me gusta: evita todo tipo de distracción, de estar sacando el teléfono y uno puede enterarse si llegando a casa hace falta comprar huevos y no tener que estar pidiendo disculpas porque como uno venía en la moto y no podía enterarse de los mensajes. Podría ser un ejemplo, pero es una anécdota.

Como si todo esto no fuera poco, Noodoe incluye la opción de descargar mapas para utilizar la pantalla como navegador giro a giro, opción que pocos scooters incluyen de serie en nuestro mercado, ya que varios que anuncian tenerlo, pero “no cuentan con el software habilitado para la región”. Configurarlo no es sencillo, ya que no es tan intuitivo con la búsqueda de las direcciones, pero en casos puntuales ha sido de gran ayuda y muy práctico. Sin embargo, no se recupera tan rápidamente en caso de “confundirlo” cambiando de trayectoria. Gracias a todo este sistema, también podemos ver otros datos como pronóstico del tiempo (que no funcionó), fotos que podemos seleccionar desde la aplicación y otros “chiches”, como llamarán algunos (entre los que me incluyo).

Quizá el problema más grande de todo este cuadro de instrumentos es que requiere cierto acostumbramiento, ya que se comanda mediante unas teclas en el puño derecho que manejan tanto el display central como el derecho, es poco intuitivo y es probable que termines reiniciando los odómetros cuando sólo querías ver un mensaje.

Además del manejo de los display, en el puño derecho nos encontramos con un interruptor de luces que nos permite cambiar entre diurnas y bajas, y el botón de arranque que también posee el accionamiento de la baliza del lado contrario. Como detalle, podemos activar la misma tirando hacia afuera el botón de arranque con la parte superior del pulgar. Del lado izquierdo, contamos con un gatillo para guiñar (como debería ser norma en todas las motos), el botón para la apertura del baúl, la tecla para pasar de luz baja a luz alta, la bocina, el corta corriente, el accionamiento de los giros, que como es común en Kymco poseen relay con ruido como si fuera un auto -comodísimo para no olvidarlo puesto- y por debajo, la palanca que acciona el freno de mano, función más que útil en un scooter que pesa más de 200 kilos. Sí, muchísimas teclas a mano, quizá el que venga del Downtown va a lograr tomarle la mano rápido a tanta función. Las manetas de freno son de un excelente tacto y ambos lados poseen regulación en cuatro puntos (otro equipamiento que debería venir por default en todos los motovehículos). Los espejos retrovisores son enormes, con excelente visibilidad y sin vibración alguna.

Por debajo vamos a tener dos portaobjetos con superficie engomada y tapa, que traban al apagar el scooter y trabar el manubrio, una de ellas con toma de USB-A para cargar teléfonos. Y entre medio de ellos, el tambor de arranque que también permite la apertura del baúl. Teniendo en cuenta el valor y el posicionamiento del Xciting, podríamos pedirle una llave presencial.

Por último, nos vamos a encontrar con el acceso al tanque de combustible, cuya apertura de la tapa se realiza con la llave, con capacidad para 12,5 litros.

Volviendo al asiento: está realizado en dos partes, y al querer acceder al baúl no abre por completo, sino que sólo abre la parte del conductor hasta el “respaldo”, quedando con una boca de acceso algo pequeña a un baúl que termina siendo justo y con capacidad para un casco integral (mi LS2 327 Challenger no entró muy holgado) o para una mochila pequeña. A favor del baúl, posee una potente luz interior. Para concluir con el asiento, debido al tamaño del apoyo lumbar, que llega a invadir el asiento posterior, el espacio para el acompañante queda reducido y, por opinión de la acompañante, algo incómodo. Quizá esto se deba al hueco que queda entre conductor y acompañante. Para el apoyo de los pies, el acompañante cuenta con unos posapiés metálicos, que se encuentran en una posición algo alta (si están descubiertos, hay riesgo de llevárselos puestos), que complica un poco subirse al scooter. Son rebatibles, pero no cuentan con ningún mecanismo para poder descubrirlos sin utilizar las manos, algo poco higiénico y podría tener algún botón como otros modelos de Kymco. Para concluir, posee grandes agarraderas a los costados, pero sin chance de poder sumarle algún "top case" sin tener que realizar una modificación, en caso de necesitarlo.


SEGURIDAD

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Además de la excelente iluminación que tiene el Xciting S, gracias a los faros full LED, este maxi-scooter cuenta con ABS de doble canal junto a un doble disco de 280mm adelante y un disco de 240mm atrás, logrando que frene los más de 200 kilos en orden de marcha en muy cortas distancias. Teniendo en cuenta que el Xciting se encuentra por encima del Downtown 350i en el lineup de Kymco, es difícil comprender que este modelo no posea sistema TCS de control de tracción, como su hermano menor. Como medida de seguridad, tiene corte de corriente al accionar la pata lateral, y posee caballete central de fácil accionamiento.


MOTOR y TRANSMISIÓN

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Acá es donde la cosa se pone muy seria, el Xciting S 400i es movilizado por un motor monocilíndrico DOHC, refrigerado por líquido de 400 cc de cilindrada. Otorga una potencia de 35 CV a 7.500 RPM y un torque de 36 Nm a 6.000 RPM, que son transmitidos a la rueda trasera mediante una transmisión de tipo CVT, que funciona muy bien y no le he notado tirones.

Es un motor muy elástico, poco vibrador, que permite moverse a baja velocidad, como también podría catapultarte por encima de las máximas permitidas, gracias a una excelente aceleración. Aquí es donde empieza a verse el beneficio del maxi-scooter en el interurbano: puede circular a velocidades de autopista, bastante sobrado y cómodamente ubicado, lo más cercano a trasladarse rápidamente en un sillón cama.

El sonido del escape es grato, y para nada molesto a altas revoluciones, como es normal en un scooter de este tipo.


COMPORTAMIENTO

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Aquí es donde voy a continuar con mi “mea culpa”. Señor, he pecado y le he faltado el respeto a la autoridad máxima del maxi-scooter, bastardeándolos por su tamaño excedido para nuestro tránsito. Mis más sinceras disculpas.

A primera vista, el Xciting se ve grande y pesado, pero a su vez más compacto que su hermano menor. Cuesta un poco moverlo, pero apenas nos subimos, todo ese peso queda atrás. Pensamos que el tamaño nos iba a afectar, pero al retirarlo de las oficinas de Grupo Corven en La Reja, y al incorporarnos al Acceso Oeste rumbo a la Capital Federal, todo prejuicio se borró. Quizá por el hecho de estar viajando a 110/120 km/h, con las piernas casi estiradas, en un sillón con apoyo lumbar, pero también porque empezamos a notar lo bien configurado que está el chasis de este scooter. Bajo despeje, buena distancia entre ejes y el gran accionar de la suspensión y de los frenos, hacen una delicia el traslado por la autopista, destacándose la excelente capacidad del scooter para doblar. Se lo siente muy bien en todos los aspectos dinámicos (y estamos arriba de un scooter).

Al ingresar en la Av. General Paz, clásica por estar embotellada durante buena parte del día, se viene el primer obstáculo del maxi-scooter. El ancho de 805 mm permite moverse bien entre el famoso tráfico de la arteria. Siempre circulando de manera correcta, sin hacer movimientos innecesarios que nos pongan en riesgo a nosotros o a algún vehículo que esté circulando.

El parabrisas cubre bien y uno empieza a pensar en todos los beneficios del maxi. Voy cómodo, seguro, la mochila guardada debajo del asiento, con buena iluminación. Yo sabía que no necesitaba más el auto para el día a día, ¿pero si en realidad lo que estaba necesitando era un maxi-scooter?

Hay que tener en cuenta todo su porte a la hora de estacionarlo, porque ocupa bastante espacio, pero más allá de eso no incomoda y voy dejando atrás el prejuicio del tamaño. Llevar a un acompañante no afecta en lo más mínimo la agilidad, y se sigue sintiendo igual de cómodo tanto en el asfalto como en el empedrado.

La potencia del Xciting se nota en cada salida de un semáforo, y así también lo siente el consumo, llevándose los 12.5 litros de combustible en cerca de 280 kilómetros. Un promedio de 4.4 l/100km para un uso bastante interurbano.


CONCLUSIÓN

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Soy fanático de las campañas publicitarias en gráfica de Porsche, esas que resurgieron gracias a internet y Pinterest en los últimos años (y que últimamente se pueden ver en pósters o remeras). Incluso yo tuve mi propia colección de remeras inspiradas por dichas obras como un “side project” durante la pandemia. En una de esas tantas publicidades de los ‘70 hay una que se puede ver el lateral de un 930 Turbo, con la frase: “How to beat the traffic home”, que se traduce en algo así como “Cómo ganarle al tráfico rumbo a casa”.  Durante estos días con el Kymco Xciting S 400i, no pude dejar de pensar en esa frase, y en cómo el maxi-scooter es posiblemente la verdadera solución a los problemas de movilidad (o principalmente los míos).

La semana con el Kymco coincidió con los preparativos de la edición 2024 de The Distinguished Gentleman’s Ride Buenos Aires, el evento multitudinario que se llevó a cabo hace unas semanas y tengo el orgullo de colaborar con la organización. Muchas reuniones, muchas corridas de aquí para allá y mucho traslado. Encontré en el maxi-scooter el aliado perfecto para mi día a día. Mi mochila con la notebook entraba en el baúl o un bolso con la ropa de gimnasio, y con un poco de cancha mi casco LS2 cuando bajaba en algún lado. No había problema si había que moverse desde el Sur de la Capital Federal a un extremo de la Zona Norte del conurbano, me subía al Xciting y estaba en menos tiempo de lo previsto. Y siempre cómodo, porque si hay algo donde el scooter le gana a la moto es en el hecho de trasladarse con la espalda liviana, al no tener que cargar con una mochila sobre los hombros. Eso al moverse todo el día de acá para allá, se agradece y mucho.

El Xciting S no es un vehículo que se suela ver en la calle, por lo que muchos que me crucé durante esta semana me preguntaron al respecto, confundiendolo con un rediseño del Downtown, un scooter más que conocido en nuestra urbe. Quizá sea el valor de 14.450 dólares el que lo aleje de la vista general, que puede preferir guardarse algo de plata e ir por el Downtown 350i, que ofrece tamaño y prestaciones similares a un valor inferior, pero sin todo el estilo que tiene este Xciting. O quizás tenga que ver con que la avanzada china esté ofreciendo maxi-scooters de prestaciones similares a valores algo inferiores, dejando en jaque a este Kymco. Sin embargo, no hay que dejar de destacar que gracias a una vasta presencia en las diversas agencias de motocicletas, ofreciendo productos más que conocidos y más que probados en todo el país, Kymco hoy en día es referente de maxi-scooters en nuestro mercado, y más que nada porque las japonesas están “durmiendo en los laureles”, no poniendo a la venta en nuestro mercado scooters de media cilindrada para competirle tanto a Kymco como a las chinas (y ni hablar de los altos valores de los productos 150 de las japonesas, que distorsionan un poco el mercado de los scooters). 

En esta teoría que sostengo, acerca de que el mejor vehículo para trasladarse por la ciudad es el scooter, vengo a decir que el maxi-scooter eleva dicha teoría, y que este Kymco Xciting S 400i llegó para borrarme el prejuicio y decirme: “Es por acá”, respecto a mi movilidad diaria. El andar me impresionó, las capacidades de este vehículo me sorprendieron y si no fuera por el elevado precio, consideraría uno en mi garage permanente. Sí, al parecer se dio vuelta todo y he sido evangelizado por la secta del maxi-scooter. Ahora, les pertenezco.

P.B.

Fotos: Orly Cristófalo


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