El 13 de diciembre de 2023, apenas horas después de que Luis Caputo presentara su plan económico, varias fábricas de autos en la Argentina entraron en alerta: “Matará a la industria”, fue el primer análisis de algunas terminales automotrices sobre las medidas que tomó el ministro de Hacienda del presidente Javier Milei (ver nota del 13 de diciembre).

Transcurridos seis meses del nuevo Gobierno, la situación no cambió. Más aún: empeoró.

La carga impositiva que padecen las fábricas que producen y exportan autos en la Argentina se encuentra en un récord histórico. Y, de mantenerse esta situación, existe el riesgo de que algunas comiencen a cerrar.

La crisis que atraviesa la industria se aprecia de manera especial por la torpeza y el nerviosismo con los que se movió en los últimos meses la entidad que los agrupa: Adefa. La asociación de fabricantes provocó en enero una parálisis en las ventas de autos durante tres semanas, por haber interpretado de manera equivocada una señal del Gobierno sobre un posible cambio en los impuestos internos (ver nota).

En su desesperación por revertir esta situación de ahogamiento impositivo, Adefa confeccionó el mes pasado un documento que filtró Motor1. Es un paper con un mensaje inédito: por primera vez en su historia, la asociación de fabricantes le pidió al Congreso y al Poder Ejecutivo que tomen medidas para que ya no se radiquen más fábricas de autos en la Argentina. El temor de Adefa se centra en los “fabricantes asiáticos”, que podrían colarse por la “ventana” que les abriría la aprobación del RIGI en el Congreso (ver nota).

Adefa es una entidad cerrada y críptica a la hora de difundir sus mensajes: sólo comunica una vez al mes su conocido informe mensual (con estadísticas censuradas desde que decidió retacearlas en una polémica medida del año 2015, ver nota), o bien a través de exabruptos (ver nota).

Sin embargo, más allá de los manejos políticos de la entidad, la crisis de la industria es real: los impuestos que pagan los fabricantes en Argentina alcanzaron un pico histórico y la pérdida de competitividad empuja al borde del abismo a varias fábricas que vienen aguantando años de bloqueos para el acceso de divisas. A eso hay que sumarles las trabas para las importaciones de componentes, las deudas acumuladas en el exterior y los impuestos que castigan a las exportaciones de vehículos (sobre los impuestos que pagan los consumidores por los autos vendidos en el mercado interno ya hablamos en esta otra nota).

Esta semana, Motor1 accedió a un nuevo documento que los fabricantes de autos compartieron con funcionarios y otras empresas del sector, donde se grafica de manera completa cómo aumentaron en el último año los gravámenes que pagan los autos nacionales destinados a la exportación.

Estos son algunos ejemplos de esa “montaña de impuestos”.


1. Carga fiscal sobre los autos nacionales

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Este primer gráfico muestra todos los impuestos que paga un auto producido en la Argentina, a lo largo de su proceso de fabricación y comercialización en el mercado interno. Se contabilizan todos los impuestos nacionales, provinciales y municipales que pagan los vehículos de fabricación nacional, a través de la cadena de producción integrada por proveedores de insumos, empresas autopartistas, terminales automotrices y concesionarios. En promedio, el precio final de un vehículo comercial (como puede ser una pick-up o un furgón) tiene un 47.59% de impuestos. En los autos de pasajeros, en cambio, esta carga trepa al 58.09% por la incidencia del IVA (y empeora aún más en el caso de los vehículos que pagan impuestos internos).


2. Pérdida de capacidad exportadora por carga fiscal

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A comienzos de 2023, la situación de las fábricas argentinas de autos ya era crítica: los impuestos que pagaban les hacían perder competitividad a la hora de exportar. Recordemos que las fábricas que exportan no sólo compiten contra otras marcas: sus principales rivales son otras plantas de la misma empresa, que compiten por conquistar los diferentes mercados internacionales. Por ejemplo, si a Chile o México le resulta más barato importar una pick-up desde Tailandia, ¿por qué pagarían más para comprarla en Argentina? Esa situación empeoró con el nuevo gobierno de Javier Milei: la carga impositiva sobre las exportaciones se agravó entre 9 y 12 puntos porcentuales (ver gráfico de acá arriba).


3. Evolución de la pérdida de capacidad exportadora

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Sin embargo, la crisis del sector no empezó con el gobierno de Milei y el plan de su ministro Caputo. Ya en el último tramo de la gestión de Alberto Fernández y Sergio Massa, la carga fiscal sobre los autos de fabricación nacional destinados a la exportación alcanzaba el 12.5%. La situación no hizo más que agravarse durante la crisis política y económica que se desató en plena campaña electoral: la pérdida de competitividad creció hasta el 18.5% en marzo de 2023, saltó al 20.5% en julio de 2023 y subió hasta el 23.5% en diciembre de 2023 (cuando se anunció el Plan Caputo). La escalada no se detuvo ahí. En enero, cuando se produjo el último aumento a las retenciones a las exportaciones, alcanzó su actual pico histórico de 24.7%. “Ese 24.7% representa casi el doble del margen de ganancia que obtiene una automotriz cuando vende en su mercado un vehículo importado desde Argentina. ¿Esa empresa, ubicada en un país remoto, resignará su ganancia para apoyar a la industria argentina o se lanzará a la búsqueda de otro proveedor con un precio más competitivo?”, se preguntan en la industria local. Todos sabemos la respuesta.


“Wait and see”

ADEFA

Si la situación en la industria automotriz argentina es tan grave, ¿entonces por qué no cierran las fábricas? Es una pregunta que genera escalofríos en muchos referentes del sector, pero que tiene lógica desde el punto de vista del consumidor. “Estamos en una situación de ‘wait and see’”, le dijo a Motor1 el vocero de una marca que lleva más de un año con paradas frecuentes en la producción, por deudas con el exterior y falta de insumos. “La orden de la casa matriz es ‘esperar y ver’ qué ocurre con el nuevo Gobierno”, traduce la misma fuente.

Tras la reunión mantenida con el ministro Caputo hace dos meses (foto de arriba), las automotrices comprendieron que el nuevo Gobierno tiene otras prioridades más urgentes, antes que las fábricas de autos: “Quieren solucionar la crisis macroeconómica y la inflación antes que nada. Y es comprensible”, analizan en la industria automotriz.

¿Pero cuánto pueden esperar las empresas hasta que lleguen las soluciones y las famosas rebajas de impuestos, que Javier Milei prometió en su campaña electoral? La situación cambia mucho de una fábrica a otra: las que exportan pick-ups siempre tuvieron una situación más cómoda, pero la crisis de competitividad afecta a todas por igual.

“El problema es que las casas matrices ya no confían Argentina. El sistemático rechazo del Congreso a todos los proyectos de Ley que presenta Milei son una pésima señal. No alcanza con las buenas intenciones del Poder Ejecutivo”, analizan.

Los ejecutivos de las automotrices admiten que dedican cada vez más horas y jornadas completas a explicarles a sus jefes en el exterior que el objetivo del nuevo Gobierno es eliminar impuestos y mejorar la competitiividad el país. “Pero a veces ya no alcanza con esas explicaciones”, aseguran. Y sentencian, resignados: “Ya no es un tema de quién está en el Gobierno. Están hartos: algunos de nuestros jefes ya no quieren oír hablar más de la Argentina”.

C.C.

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