Luego de años de restricciones, una nueva Ley habilitó la fabricación y circulación de autos artesanales. La norma vigorizó una actividad con mucho valor agregado que se consolida localmente y apuesta a ganar mercados en exterior.

En abril de 2018 fue reglamentada la Ley 26.938 que regula la producción y circulación en la vía pública de automotores fabricados artesanalmente o en bajas series, para uso particular. La sanción de esta normativa fue el punto culminante de un proceso iniciado en 2012, con la creación de la Asociación de Constructores Independientes de Automóviles de la República Argentina (ACIARA), una entidad que se propuso, como primer objetivo, normalizar la actividad luego de años de impedimentos legales.

Autohistoria entrevistó a Eduardo Bosch, director ejecutivo de ACIARA, quien nos brindó un amplio panorama de la realidad del sector y de sus perspectivas: “Actualmente hay 22 fábricas habilitadas y 3 o 4 más en trámite de serlo. El proceso de dar de alta estas fábricas comenzó después de que entrara en vigencia la reglamentación de la ley”, nos cuenta Bosch.

A partir de 2023 comenzaron a patentarse las primeras unidades: “Hasta el momento ya se patentaron más de 20 y hay otras 20 en proceso de fabricación que, seguramente, se patentarán durante este año”, afirma el directivo.

La ley establece un tope de construcción de 100 vehículos por año, “pero aún estamos lejos de estos niveles. La mayoría de las fábricas se armaron recientemente y otras existieron hace 20 o 30 años y ahora están resurgiendo y poniéndose en valor”, señala Eduardo.

Las fábricas están localizadas en distintas provincias: “Actualmente, hay en Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Mendoza y Entre Ríos. Tenemos consultas desde Chaco hasta la Patagonia; es muy gratificante ver las ganas que tienen los artesanos y constructores de participar y mostrar sus capacidades”.

Desde la gestación hasta el montaje final interviene en el proceso una diversidad de profesiones y oficios en función de la complejidad del vehículo a construirse que puede ser una réplica, una recreación, un inédito o una restauración. Al respecto, Bosch nos aclara que “para el caso de los vehículos inéditos, es decir, los que se diseñan desde cero, intervienen en el proceso profesionales en diseño estilístico, ingenieros para el diseño de chasis y suspensiones y modeladores 3D, entre otros especialistas".  

Los vehículos tienen mucha mano de obra calificada, lo cual es muy bueno, pues demanda empleo de calidad. Las áreas de trabajo soy muy diversas. En la fabricación de los chasis intervienen soldadores, chapistas, torneros, fresadores y mecánicos (ver cómo se hace el trámite).

El área de carrocería es muy amplia, la ley permite construirlas con diferentes materiales, desde chapa en todas sus calidades hasta materiales compuestos pasando por la técnica más popular de los laminados en resina poliéster y sus derivados.

"Aquí intervienen expertos en chapa de acero o aluminio, moldeada o plegada, repujada y otras variantes, en moldeo y laminado de plásticos, en impresión 3D, pintores y especialistas en el preparado de la carrocería previo a su pintura”, detalla Bosh.

Si bien no hay un registro preciso, se estima que el sector emplea aproximadamente 500 personas: “Estamos en permanente contacto con las empresas y colaboramos en todas las áreas. Las personas empleadas representan a familias que, a través de esta actividad, pueden vivir y desarrollarse. A esto debe sumarse el sector de fabricantes de autopartes. Este espectro es muy grande pues en la fabricación de un vehículo artesanal intervienen infinidad de rubros y oficios como tornería, mecanizados, laminados de compuestos plásticos, instrumental, tapicería, electricidad, electrónica, etcétera".

Las fábricas artesanales, al igual que las terminales, se nutren de autopartes y piezas de diverso tipo provistas por empresas satélites. Esto es muy bueno pues genera una sinergia muy importante en el sector”, nos comenta el directivo.

El objetivo de exportar

Hasta el momento, con excepción de una unidad exportada, todos los vehículos fabricados fueron patentados en Argentina. La exportación es un objetivo de ACIARA y para ello nos cuenta Bosch que “en el exterior existe una gran demanda de réplicas de todo tipo y nuestras fábricas están produciendo réplicas que, en muchos casos, mejoran el promedio de calidad de las construidas en otros países. Estamos trabajando para tener presencia internacional, inicialmente en el Mercosur y, posteriormente, en otros mercados. Naturalmente, esto lleva tiempo, pero creo que estamos en un buen sendero”.

La mayoría de los vehículos fabricados y actualmente en producción responden al tipo recreacional deportivo: “Yo diría que el 70 % de los fabricantes realizan réplicas y un 30 % está desarrollando vehículos inéditos. Los autos inéditos son minoría, ya que intervienen en su proceso muchas áreas profesionales lo que los hace complejos y costosos. Dicho esto, es fácil deducir porqué una gran parte de los fabricantes comienzan con réplicas o recreaciones”, afirma Eduardo.

Todos los vehículos deben someterse a una serie de ensayos para poder circular por la vía pública: “Primeramente, deben cumplir con un ensayo de resistencia de estructura, que se realiza para medir la célula de supervivencia. Esto se realiza en una bancada, con equipos calibrados y certificados, y en presencia de profesionales veedores enviados por el Estado y por ACIARA y con la asistencia de un ingeniero representante de la fábrica. Si el vehículo no aprueba este ensayo no podrá circular por la vía pública".

Respecto de la técnica, el constructor debe construir el vehículo cumplimentando lo establecido en los anexos técnicos reglamentados.

Aprobado el ensayo de estructura, la unidad debe cumplir con otros en pista a fin de evaluar su comportamiento dinámico. Para ello debe realizar pruebas de frenado y slalom, bajo las condiciones exigidas en los anexos técnicos. Si es desaprobado no se permitirá el patentamiento hasta que se subsanen los problemas técnicos que motivaron su rechazo.

Una vez aprobados estos ensayos, el vehículo debe concurrir a una planta de RTO (Revisión Técnica Obligatoria), para realizar la RTI (Revisión Técnica Inicial). Allí, ingenieros de planta revisan en su totalidad el vehículo y si es aprobado queda apto para ser patentado.

Es importante mencionar que estos procedimientos y ensayos se deben realizar en todos y cada uno de los vehículos construidos por el fabricante”, detalla Bosch.

La ley es exclusivamente para vehículos fabricados en la Argentina. En su reglamentación se estableció que tanto los chasis como la carrocería y sus componentes deben ser construidos en su totalidad en el país. Esto se reglamentó especialmente para que no se puedan importar conjuntos CKD (vehículos desarmados fabricados en el extranjero).

Sin embargo, “hay libertad para importar algunos componentes que no se producen en el país, o que, por su volumen de consumo, no tiene sentido producirlos aquí, como motores, cajas de velocidad o conjuntos mecánicos. Lo mismo aplica con algunas medidas de neumáticos o amortiguadores especiales que no se fabrican localmente”, explica el directivo.

La reciente apertura de importaciones es percibida favorablemente por el sector. Eduardo Bosch nos comenta que “es un tema que estamos monitoreando; en general es beneficioso pues permite al constructor importar insumos o partes que en el país no se fabrican. Naturalmente que apostamos por el desarrollo de la industria nacional, pero también hay que ser inteligentes y realizar acuerdos con otros países para importar algunos componentes y piezas necesarias. De esta manera, podremos exportar vehículos completos, que es una de las formas de ingresos de dólares genuinos, algo que tanto necesita nuestro país”.

La actividad de las fábricas no recibe ningún aporte financiero por parte del Estado nacional o de las provincias, tampoco existe un régimen especial que le genere reducciones o beneficios impositivos. “El sector se autofinancia y todo el crecimiento está sustentado en la inversión privada de los constructores. Con el gobierno actual estamos trabajando en todas las áreas específicas relacionadas con la producción y hay mucha colaboración y ganas de que esto crezca, como también sucedió en los 3 gobiernos anteriores. Para ser franco, sin la ayuda de todo el arco político, esta ley hoy no sería una realidad. Y esto se dio gracias al entendimiento de todos quienes priorizaron el bien común para que se desarrolle el sector y, a través de él, podamos mostrar al mundo lo que hacemos en nuestro país”, reconoce Eduardo.

Un balance positivo

Pasaron 12 años desde la creación de ACIARA y seis desde la reglamentación de la ley. El balance que hace Bosch es muy positivo. “No es menor el hecho de que ya existan 22 fábricas, más las que se están inscribiendo, sumado esto a los autos que fueron patentados. Imagino y vislumbro un futuro muy interesante, en donde las exportaciones de productos con un altísimo valor agregado estén en el centro de la escena".

El hecho de volver a dar mano de obra a personas que estaban relegadas de sus especialidades y oficios, sumado al hecho de que este sector le pueda dar techo y estudio a los hijos de estos especialistas, es importantísimo.

"Históricamente, Argentina fue muy potente respecto a la producción de automotores, con empresarios muy visionarios que invirtieron mucho. Creo que debemos retomar esa senda, pues el beneficio para el país y para todos será enorme. En ello estamos. Invitamos a los constructores a seguir sumándose”, concluye Bosch.

G.F.

* Nota publicada originalmente Autohistoria.

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