Vamos a sincerarnos, la vida del crítico de motos no es tan glamorosa como los de autos. Eso se siente de manera especial en estas semanas. La lluvia es, quizás, el gran enemigo de estas pruebas: uno puede zafar del frío utilizando más abrigo, pero por más impermeable que sea la indumentaria que uses, los días de lluvia resultan “molestos” para circular en moto. Claramente tendremos que tener una mayor prevención a la hora de salir a la calle, siendo más gentiles con el acelerador y tomando mayores distancias a la hora de circular y frenar. Así como se sugiere en el auto, es como debería ser en la moto. Y no hablemos del “motociclista” que insiste que uno puede denominarse de tal manera “si anda aunque llueva o truene”, la lluvia molesta y uno quiere usar menos la moto en el día a día.

Sin embargo, con la Honda Navi que tuve durante toda esta semana, salir a la ruta o irse de viaje no estaba en los planes. El planteo urbano de la Navi la hace ideal para adentrarse en la ciudad y -cuanto más complicado fuera el tráfico- mejor. Así que vamos a la crítica de la pequeña Honda, que tiene un precio de lista de 2.197.000 pesos.


DISEÑO

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Cuando se presentó la Navi, el primer comentario siempre fue “es la nueva Dax” y como dije en la presentación de la semana pasada, a mí me recuerda más bien a la CUB EX90 (ver nota). Incluso destriparía una para pintar de blanco cuadro, horquilla y llantas, pero en otra oportunidad. 

¿Qué es la Navi? Cuesta catalogarla, y Honda lo ha dicho bien en su presentación: “La Navi es una Navi”. Pero vamos a tratar de traducirlo. Agarremos una Honda CB-1, y reduzcamos su tamaño a la mitad. Quizá por ahí vamos teniendo algo similar a esta Navi: un vehículo con posición de manejo y ciclística digna de una moto, pero con la facilidad del manejo de un scooter, en un envase pequeño con menos de dos metros de largo y poco más de un metro de alto, junto a llantas de 12” adelante y 10” atrás.

Lo que más llama la atención en la Navi es la carta de colores. Honda se ha encargado de elegir cuatro colores bien vistosos para este modelo entre los que se destacan el fucsia y el verde, por fuera de los clásicos blanco y rojo. Le sumamos el negro, que deja muy apagada la moto, nada más lejano de lo que quiere mostrar Honda, como lo hizo con nuestra unidad intervenida de pruebas: fue intervenida por el artista Juan Jiant y bautizada “Navi Chicharra”. Podrá ser polémica para algunos, pero también busca mostrar la capacidad de personalización que tiene, y sin contar los packs de accesorios que podemos agregar y que lamentablemente no han sido equipados en la unidad de prueba para lucirlos. Entre estos kits podemos encontrar stickers, parabrisas, protectores y soportes, algunos muy interesantes para equipar a la pequeña moto.

Toda la moto está envuelta en plásticos, que según el color, su calidad difiere al menos en lo visual, y hasta podría ponerlo un escalón debajo de la Wave, pero sería esperable para la entrada de gama al mundo Honda.

Un frente con un gran farol halógeno (como toda la iluminación de la Navi), tablero simple de dos agujas, un manubrio que recuerda a los viejos ciclomotores y un asiento enterizo para dos, pedalines para conductor y pasajero, y una pequeña agarradera trasera. Depende del día, y el color, podemos verla como una descendiente de la Honda Grom (lo es), o de la Familia XR de la marca. Grandes guardabarros, cubren ambas ruedas de la moto y esconden las pequeñas cubiertas que envuelven a una agradable llanta de chapa.

Si bajamos la mirada, nos vamos a encontrar con uno de los argumentos de venta de este vehículo: la baulera ubicada donde en una moto iría el motor. Una gaveta plástica que posee una tapa con llave, en la cual podemos llevar las compras del súper, una campera o una mochila, pero que no tiene suficiente capacidad para alojar un casco.


POSICIÓN DE MANEJO

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Subirse no es para nada difícil: 762 mm de altura al asiento hacen la tarea sencilla. Al sentarse, uno toma una posición similar a la que adoptaría en una bicicleta de tipo BMX, quizá por la similitud del manubrio, o por qué no también la de un ciclomotor (pero no es posición de scooter).

Viendo el manubrio, nos encontramos con una forma similar a un ciclomotor, que aloja comandos heredados de las XR. Del lado izquierdo, un botón para accionar las luces, una perilla para los giros, bocina y el mando del cebador (sí, en 2024). Del lado derecho, el botón para el arranque eléctrico (también posee patada, pero parece ser más para usar en casos de emergencia). No hay tomas USB, ni ningún detalle moderno. El tablero es de dos agujas, se aloja sobre la óptica delantera y nos brinda información sobre la velocidad máxima, la cantidad de combustible en el pequeño tanque y testigo de luz alta y giro.

Como detalle, la maneta de freno izquierda posee traba para accionar de esta manera una especie de freno de mano, lo cual me pareció interesante y que los scooters deberían equipar de serie para evitar accidentes con el vehículo estacionado sobre su pata lateral. Hablando de la pata, posee corte de corriente al accionarla y tampoco permite poner en marcha la Navi si se encuentra apoyada en el suelo. Es una solución para evitar posibles accidentes despistados. También tiene caballete central de muy fácil accionamiento.

No hay piso plano, ni los enormes posapies de la PCX 160 testeada hace unos meses (leer crítica). Lo que vamos a tener es una excelente posición para moverse de una manera muy ágil por la ciudad, gracias a la ciclística que la acerca a una moto convencional, y a un gran radio de giro que nos permite trazar curvas muy cerradas.

El asiento podrá parecer reducido, pero es cómodo y permite que dos adultos se ubiquen correctamente. Eso no significa que podamos encarar un viaje y lo disfrutemos, pero sí sirve para un pequeño aventón. El material del asiento es de una cuerina que simula microperforaciones, nada muy fuera de lo común. Ambos ocupantes cuentan con pedalines de goma, pero los del conductor son un poco más amplios que los retráctiles del pasajero.

Pese al reducido tamaño que declara, yo con mi metro setenta me ubiqué de manera cómoda y sus dimensiones no me molestaron en el uso diario en la ciudad, pero es claro que no es una moto que usaríamos para hacer kilómetros. Sin embargo, se la siente cómoda y muy maniobrable.


SEGURIDAD

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Desde enero de 2024, todas las motos nuevas por debajo de los 250 cc deben equipar un sistema de frenos de tipo combinado (CBS, ver normativa). La Navi los tiene. Es un sistema bastante rudimentario, pero rendidor, en especial en una moto de este tamaño y cilindrada. La Navi está equipada con frenos de tambor en ambas ruedas (130mm de diametro), y dos manetas de freno como cualquier scooter. La diferencia radica en que la maneta derecha controla el freno delantero, como en cualquier moto, y la izquierda acciona ambos frenos (delantero + trasero) en simultáneo. ¿Esto significa que con accionar sólo la maneta izquierda puedo frenar? Sí, pero no es lo apropiado. Es un sistema complementario y ayuda a brindarle más fuerza de frenado al freno delantero.

Lamentablemente, no funciona como un sistema ABS, que impide que las ruedas bloqueen, por ende la solución no es igual de segura y más en una semana pasada por agua como la que tuve con la Navi. Hay que ser cuidadoso, manejarse siempre primero con el delantero y utilizar las ventajas del “Combi Brake” (como lo llama Honda), para mejorar nuestra frenada. Siempre con precaución.

Más allá de esto, la Navi no equipa ningún otro dispositivo de seguridad. Sólo podríamos marcar en este apartado una traba de manubrio alojada al costado de la horquilla, que se acciona mediante una cerradura con la llave.


MOTOR Y TRANSMISIÓN

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Junto con la Wave, la Navi es la moto de entrada de gama al mundo Honda, por lo que no debería sorprendernos la mecánica que equipa. Se trata de un motor monocilíndrico OHC de cuatro tiempos, 109 cc, carburado y refrigerado por aire. Eroga una potencia de 8.03 CV a 7.000 rpm y un torque de 8.63 Nm a 5.500 rpm. Esto se transmite a la rueda trasera, mediante una transmisión Honda V-Matic (del tipo CVT, con una correa).

No es una moto rápida, pero sí una moto ágil gracias a los 104 kg de peso. La transmisión funciona de manera correcta y hace que la Navi sea un vehículo muy sencillo de usar, siempre y cuando seamos gentiles con el acelerador, ya que está seteado para tener una excelente salida. Pese a todavía no estar en plena temporada invernal, la puesta en marcha debió realizarse siempre con el cebador activado y -como en todo scooter-, con un freno accionado. Como dije antes, la Navi no enciende si la pata lateral se encuentra puesta, por lo que habría que apoyarla sobre el caballete para ponerla en marcha con los fríos que se vienen. Teniendo el motor ya a temperatura de funcionamiento, el ralentí se lo notó muy bajo, hasta causando apagadas de la moto, al ser alimentada por un carburador quizá será cuestión de meterle un poco de mano.

El sonido del 110 es más cercano a un scooter que a la Wave, ya que el sonido que más se escucha al acelerar es el variador, sonando similar a una pequeña turbina, haciendo un poco más divertido su manejo.


COMPORTAMIENTO

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Al ver la Navi uno espera algo lento y aburrido, pero al ponerla en marcha y salir, nos damos cuenta de que estábamos equivocados. Moverse es muy divertido, y es un gran ejemplo de que a veces no necesitamos mucha cilindrada o "mucha moto" para pasarla bien en la calle. La Navi entra en cualquier lado, y permite ir fluyendo en el tránsito como ningún otro vehículo, de manera muy ágil, gracias a una gran respuesta del acelerador para compensar la poca potencia del motor. Tal cual dijo Honda en su presentación, “no es una moto, ni un scooter, es una Navi”, porque une lo mejor de los dos mundos al agregarle toda la ciclística de una moto, a la agilidad de un scooter. La posición de manejo es cómoda, siempre y cuando no se nos ocurra unir el microcentro con Tigre, además de que estaremos limitados por la velocidad máxima, que no supera los 90 km/h. El tanque de combustible es de 3.5 litros, e incluye grifo para prender la reserva del tanque, con lo que pudimos recorrer 100 kilómetros consumiendo 2.8 litros. Es una moto ideal para trasladarse de un lado a otro en la ciudad. La baulera plástica nos salva en caso de necesitar pasar por el supermercado o sacarnos de encima un pequeño bolso o mochila, dándonos aún más comodidad para movernos. Las pequeñas ruedas (de 90/90-R12 adelante y 90/100-R10 atrás, proporcionadas por la marca MRF) alivianan el andar de la Navi, pero no son la mejor opción en días lluviosos como los que me tocó pasar. Hay que circular con mucha precaución, con estas ruedas y los frenos a tambor, para evitar accidentes.

En el apartado suspensión, no me gustó el funcionamiento de la horquilla delantera, que consta de una telescópica de 89mm de recorrido. Con mi peso de 90kg sentí que topeaba tan sólo con subirme y su recorrido en el andar era mínimo, sintiéndose que amortiguaba más por la cubierta que por el amortiguador en sí. El tren trasero, con un monoamortiguador ubicado en el lateral izquierdo, con 70 mm de recorrido, se sintió más correcto (incluso con dos pasajeros).

La iluminación está bien: completamente halógena, sin gran potencia lumínica, pero sufre del mismo problema de la XR190L, donde en ralentí baja la tensión del sistema y las luces delanteras tienden a apagarse. 

En el uso diario, hay que acordarse siempre de destrabar la horquilla antes de moverse, ya que no destraba con el tambor de arranque (como en la gran mayoría de las motos). Debido al reducido tamaño y al peso de 104 kg en orden de marcha, pensaría siempre en llevar algún tipo de dispositivo para asegurar la Navi al no tenerla a la vista.


CONCLUSIÓN

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Cómo comenté al principio, la vida del tester de motos no es tan glamorosa como en los autos. Esta semana fue una prueba de ello. La sobredosis de mal tiempo, y la cantidad de lluvias caídas durante estos días, hicieron bastante limitada la prueba de la Navi. También complicó los tiempos para fotografiarla en movimiento, por lo que no podrán ver cómo me calzaba la Navi con mi altura (ni con la de C.C.), por lo que le he fallado a mi público. Sin embargo, los kilómetros que pude llegar a realizar me sirvieron para comprobar lo que tiene Honda entre sus manos.

Si la pensamos como una primera movilidad para un consumidor joven -la marca piensa especialmente en el público femenino-, la Navi es una gran opción. En esta época de aumentos y altos costos de circulación en un auto, se vuelve una alternativa para el que quiera andar en algo más “cool” que la famosa Wave 110, el vehículo más vendido de nuestro mercado (ver estadísticas). Sin embargo, ese factor “cool” o "fun" se ve opacado por el “hype” del cual hice referencie en la primera nota (ver acá). La Navi es un vehículo caro, porque más allá del precio de lista de 2.197.000, terminó atrapada en una ola de sobreprecios por faltantes de stock. Si vemos los valores que piden las concesionarias, quizá puedan hasta surgir mejores opciones, tanto de scooters como de motos.

Entonces, ¿la nueva Navi es mejor vehículo que la Wave, a quién acompaña en la entrada de gama de Honda? Son dos recetas distintas del mismo plato, ambas son 110, primera movilidad, muy económicas y donde en la recién llegada podría destacarse entre la multitud, además de ganar la comodidad de no pasar cambios gracias a la transmisión CVT. La Wave es una receta clásica y probada, que no tiene que demostrar nada a nadie. La Navi vendría a ser su versión reducida y sencilla.

No sé cuánto durará este “hype” por la Navi. Gracias a la producción nacional del modelo, en algún momento debería acomodarse el stock. Pero, en mi parecer, no creo que la Navi adquiera ese status que tienen las icónicas DAX o CUB. Sin embargo, quien la compre se estará llevando uno de los vehículos más divertidos para circular en la ciudad. No es poco.

P.B.


ARCHIVO PARA DESCARGAR: Ficha técnica Honda Navi

Galería: Crítica: Honda Navi "Chicharra"

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