El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció el viernes pasado una rebaja impositiva y arancelaria para la industria automotriz argentina. La medida fue celebrada por las terminales que tienen fábricas radicas en nuestro país y también por las empresas autopartistas (los comunicados de Adefa y AFAC se publicaron en esta nota). 

Sin embargo, en el sector automotor no todos celebraron esta medida. En primer lugar, todavía está por verse si los beneficios impositivos se trasladarán a los precios de los autos que pagan los consumidores en la Argentina. La rebaja directa para los fabricantes de autos y piezas fue pensada para "mejorar la competitividad" en los productos que exportan, no en los que venden en el mercado interno.

El otro sector que tampoco celebró esa medida fueron los importadores de autos sin fábricas en el país. Uno de ellos, Federico Pieruzzini, fue el primero en difundir su descontento con la noticia.

El titular de Eximar (representante oficial en la Argentina de las marcas Land Rover, Jaguar, Volvo, Geely y MG) publicó en su cuenta oficial de LinkedIn.

"Las medidas enunciadas por Luis Caputo apuntan sólo a beneficiar a las multinacionales que arman autos en el pais, muy poquito para bajar el precio exorbitante por impuestos y aranceles que el consumidor paga por los autos en Argentina. Las unidades que producen son en general en un 70% armadas con piezas importadas, que la cantidad del personal que difunden y comentan a través de la prensa no es cierta, y por último punto como lo más importante, que se trata de una industria deficitaria para la Argentina. En el sector automotor también hay una casta. ¿No la ven?"

Pieruzzini es integrante de Cidoa, la cámara de importadores de autos. Hace unos meses, algunos de estos importadores presentaron ante funcionarios del nuevo Gobierno una hoja de ruta para liberar las importaciones de vehículos y favorecer la competencia dentro del mercado automotor argentino (ver nota).

En diciembre del año pasado, Pieruzzini ya había pedido una mayor libertad de competencia en el mercado: "Los impuestos a los autos que los argentinos compramos son los más altos del mundo, tanto para los producidos localmente como para los importados. Cada vez menos personas pueden acceder a un auto, los jóvenes solo puede soñar de lejos con un 0km. Esto afecta a la industria local y a los autos importados. La burocracia que enfrentan las marcas de autos para traer autos nuevos, más modernos, más seguros, más ecológicos, es completamente desmoralizante. Las mismas marcas que en Uruguay o Chile ofrecen 10 o 15 modelos distintos, en Argentina no ofrecen más de cuatro. Menos opciones para los consumidores y precios aún más caros" (leer entrevista completa).

El caso de Pieruzzini no es el único. Ernesto Cavicchioli, representante de Hyundai en Argentina, reclamó el mes pasado en el mismo sentido: "Con menos impuestos se venderían más autos y el Estado recaudaría mucho más dinero" (ver nota).


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