Javier Milei es un caso extraño en la política argentina: prometió en campaña que, si ganaba las elecciones, aplicaría "un ajuste más duro que el exigido por el Fondo Monetario Internacional" y tomaría duras medidas que someterían al país a un largo proceso de "estanflación". A pesar de las crudas promesas, Milei ganó con el 55% de los votos y, desde el 10 de diciembre, está aplicando la receta que anunció: la economía argentina se encuentra estancada y con inflación, en medio de medidas de ajustes y recortes del gasto, ante la expectativa de que esto pueda solucionar la crisis que afecta al país desde hace varios años.

Tras la devaluación del peso y la liberación de los precios que había congelado el ex candidato a presidente y ex ministro de Economía, Sergio Massa, los valores de los productos y servicios se dispararon al cielo. En pocas semanas, Argentina pasó de ser un país muy barato a resultar uno de los más caros del mundo en dólares.

Para combatir ese efecto, el Gobierno de Milei anunció ayer la apertura de las importaciones de "productos de primera necesidad": en la lista de artículos que podrán importarse sin impuestos (no pagarán ni IVA ni Ganancias) hay alimentos (banana, papas, cerdo, café, atún y cacao), productos de higiene (shampú y pañales) y otros artículos de consumo masivo (insecticidas y artículos de limpieza para el hogar).

El Gobierno espera que esta competencia de productos importados ayude a contener los precios de los artículos nacionales, que se encuentran entre los principales impulsores del índice de inflación.

¿Y qué ocurre con los autos? Tal como reveló Motor1 en enero pasado, los 0km aumentaron de manera abrupta en dólares (ver informe). El auto más vendido de la Argentina, el Fiat Cronos, hoy tiene un precio de lista que arranca en 19 mil dólares, cuando en el pasado llegó a costar entre 10 mil y 12 mil dólares.

Esto produce una paradoja: por efecto de la inflación y la alta carga impositiva, hoy los autos fabricados en Argentina son más caros en nuestro mercado que en los países donde se destinan para la exportación. La Ford Ranger V6 Limited fabricada en Pacheco hoy cuesta 68 mil dólares en la Argentina, mientras que en Chile la misma pick-up nacional se vende por 50 mil dólares.

¿Qué pasaría si, para combatir la inflación en dólares, el Gobierno decidiera liberar la importación de autos como lo hizo con los alimentos y otros artículos? Para sorpresa nuestra, cuando comenzamos a consultar a diferentes fuentes del sector nos encontramos con una novedad: hay un grupo de importadores de autos que ya le presentaron un plan al Gobierno de Milei para liberar el ingreso de vehículos extranjeros a la Argentina con menor carga impositiva.


La opinión de los importadores

Terminal Zárate a las automotrices: “No traigan más autos, por el bloqueo a las importaciones ya no tenemos lugar”

Los argumentos que estos importadores vienen planteando a este y otros Gobiernos son los siguientes.

* Puestos de trabajo: "Sólo el 5% de los puestos de trabajo que genera el mercado automotor argentino está trabajando en las fábricas de autos y piezas. El resto corresponde a personas que desempeñan tareas en concesionarios, distribución, mantenimiento, administración y otras áreas de servicios, cuyos puestos de trabajo no correrían riesgo en caso de que se abran las importaciones. De hecho, podrían llegar más marcas al país que multiplicarían esos empleos".

* Impuestos: "El 85% de los autos importados que se vendieron en 2023 en la Argentina no pagaron aranceles aduaneros, porque llegaron procedentes de Brasil con un tributo del 0%. Con un acuerdo automotor como el ACE14 que rige en la actualidad, el Gobierno argentino está subsidiando a la industria automotriz brasileña, permitiendo el ingreso de vehículos importados que no pagan aranceles. Si Argentina evolucionara a un acuerdo como el ACE18, se podría unificar un arancel del 20% para todos los autos importados, eliminando la desigualdad que hoy existe entre autos intrazona (0%) y extrazona (35%). Bajarían los precios de los autos importados y habría más competencia".

* Seguridad: "Argentina tiene hoy los autos más caros del mundo, pero también los más inseguros. El auto más vendido de la Argentina tiene cero estrellas en seguridad (se refieren al Fiat Cronos, evaluado por LatinNCAP). Volvimos a la época del Renault 12, sin darnos cuenta".

* Políticas de las terminales: "Los ejecutivos de las automotrices radicadas en la Argentina responden, en su mayoría, a los jefes de sus sedes regionales que están en Brasil: su trabajo es proteger la industria brasileña, no la Argentina. Con estos precios y este proteccionismo, la industria automotriz argentina no tiene futuro: es un esquema inviable, que no puede durar más de década a este ritmo, fabricando 500 mil autos al año entre 13 terminales. Hay países que venden un millón de autos al año, tienen un mercado con autos más baratos y más seguros, sin necesidad de contar con ninguna fábrica".

*Formato IKD: "El Formato IKD que se autorizó para las automotrices el año pasado implica trasladar a la industria automotriz la lógica de las llamadas 'Fábricas de Tierra del Fuego': la Toyota Hiace ensamblada en Zárate sale hoy lo mismo que el modelo importado de Japón, pero paga menos impuestos así que el Estado recauda menos que antes a cambio de una promesa de 'industrialización'"

* Política industrial: "Si fuera por las fábricas de autos de Argentina, el arancel aduanero subiría por encima del 35%, pero no pueden hacerlo porque lo prohíbe la Organización Mundial de Comercio. Sería exponer a sanciones a otros sectores de la economía argentina que sí son competitivos, sí exportan con calidad, sí generan puestos de trabajo legítimos y sí generan divisas sustentables en el tiempo, como el agro, la minería, la energía y la vitivinicultura, por mencionar solo a algunos de los más emblemáticos".

* El défict en la balanza comercial: "La Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC) reconoció en su informe de 2023 que la industria automotriz argentina tuvo un récord de déficit, con 8.375 millones de dólares. Con este esquema industrial, cuanto más autos se fabrican en la Argentina, mayor es el déficit del sector y más son los dólares que se pierden en la importación de piezas que no se fabrican en el país. ¿Tiene sentido destinar los dólares que tanto cuesta generar para una industria que es deficitaria y cada vez genera menos puestos nuevos de trabajo?"


La opinión de Motor1

Fiat_Montaje_Cronos

El reclamo de mayor competencia y apertura que reclaman los importadores se basa en argumentos válidos: hoy las Argentina tiene autos muy caros en dólares, con poca variedad de productos y calificaciones muy bajas en seguridad para los modelos más accesibles.

Sin embargo, antes de ensayar una apertura indiscriminada como se realizó con los alimentos, la industria automotriz argentina merecería una última oportunidad: competir sin la tremenda carga impositiva que tienen hoy las fábricas en Argentina, con impuestos internos que consideran "vehículos de lujo" a modelos nacionales de gama media y retenciones a las exportaciones que castigan a las fábricas que intentan generar sus propias divisas, vendiendo a otros mercados.

¿La industria automotriz argentina podría sobrevivir a la competencia extranjera si tuviera una menor carga impositiva? Es una respuesta que no pueden brindar ni siquiera los ejecutivos de las filiales locales, porque las decisiones estratégicas de ese tipo se toman en las casas matrices de cada empresa.

Lo que sí es cierto es que hoy el consumidor argentino está atrapado en una encrucijada: ante una oferta de autos caros, poco diversos y con escasa seguridad, la decisión que están tomando es no comprar. Así lo refleja el derrumbe en las cifras de patentamientos de los últimos meses en la Argentina (ver estadísticas).

C.C.

javier milei / Mercado automotor

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