El Grupo Stellantis anunció ayer la inversión más grande en la historia de la industria automotriz de América Latina: desembolsará 6.000 millones de dólares en Brasil para producir y lanzar 40 nuevos modelos en la región hasta el año 2030. Sin embargo, el anuncio récord de Stellantis es apenas uno de más de los multimillonarios desembolsos que, en las últimas semanas, prometieron once automotrices diferentes para los próximos años en Brasil.

En total, las inversiones presentadas por el sector entre enero pasado y ayer suman un 19 mil millones de dólares (95 mil millones de reales). Pero, ¿por qué llueven inversiones para la industria automotriz brasileña? ¿Y por qué esto no ocurre con su principal socio comercial en el Mercosur, Argentina?

La clave está en el programa MoVer ("Mobilidade Verde"), que el presidente brasileño Lula da Silva anunció en enero de 2023 y que entró en vigencia el pasado 1° de enero de 2024 (ver normativa). Este programa impone nuevas reglas para la industria automotriz brasileña, porque obliga a las empresas invertir en nuevas tecnologías para reducir el consumo de combustible y las emisiones de gases contaminantes. MoVer reemplazó al conocido programa Rota 2030 y promete importantes beneficios impositivos para las empresas que inviertan en la fabricación en Brasil de vehículos eléctricos, híbridos convencionales, híbridos flex (aptos para etanol) y hasta mild-hybrid. Por el contrario, las marcas que no renueven su gama de productos y mantengan motorizaciones anticuadas serán penalizadas por la nueva normativa.

Es decir, si las automotrices quieren evitar esos castigos y desean acceder a esos beneficios fiscales, primero tienen que invertir en sus desarrollos y fábricas locales. Es el principal motivo que impulsa estos multimillonarios desembolsos que anunció la industria automotriz brasileña en estas semanas.

"También es una demostración de poder de las diferentes empresas", explicó a Motor1 Argentina el periodista Fabio Trindade, director de Motor1 Brasil. Volkswagen fue una de las primeras en anunciar inversiones y durante varias semanas se jactó de haber protagonizado el mayor desembolso de la historia en la industria automotriz brasileña. Sin embargo, sus 3.200 millones de dólares quedaron opcados ayer ante los 6.000 millones de Stellantis.

Son cuestiones de marketing: el secreto de Stellantis es que su desembolso se repartirá entre las cinco marcas que el grupo opera en Brasil (Citroën, Fiat, Jeep, Peugeot y Ram), mientras que el Grupo VW lo concentrará en la marca Volkswagen, con algunos aportes menores para Audi.

El ranking de las principales inversiones anunciadas por la industria automotriz brasileña en las últimas semanas es el siguiente:

* Stellantis: 6.000 millones de dólares (leer más).

* Volkswagen: 3.200 millones de dólares (leer más). 

* Toyota: 2.200 millones de dólares (leer más).

* Great Wall Motors: 2.000 millones de dólares (leer más).

* General Motors: 1.400 millones de dólares (leer más).

* Hyundai: 1.100 millones de dólares (leer más).

* Renault: 1.000 millones de dólares (leer más).

* Caoa: 908 millones de dólares (leer más).

* BYD: 605 millones de dólares (leer más).

* Nissan: 565 millones de dólares (leer más).

* BMW: 100 millones de dólares (leer más).

TOTAL: 19.078 millones de dólares


¿Y Argentina?

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En términos de industria automotriz, Argentina siempre fue el socio minoritario de Brasil dentro del Mercosur. La capacidad instalada del sector en nuestro país es apenas un 10% de la que tiene el país vecino y esa participación resultará aún más atomizada con los anuncios de las últimas semanas en Brasil.

A diferencia de Brasil, en Argentina no existe un programa de incentivos para la industria como MoVer. La varias veces anunciada Ley de Electromovilidad quedó apenas en un proyecto del ex presidente Alberto Fernández, que nunca llegó a presentarlo de manera formal en el Congreso.

A eso hay que sumarle la crisis económica local. Al día de hoy existen fábricas de autos que no volvieron a producir desde fines de diciembre de 2023. General Motors reabrió esta semana su planta de Santa Fe después de tres meses sin actividad. Otras aún no levantaron la persiana. El caso más notable es el de Volkswagen: la planta de Pacheco lleva tres meses de cierre por falta de piezas.

En todos los casos, el motivo es el mismo: la deuda en dólares que acumularon con el exterior. El año pasado, las terminales automotrices y proveedores autopartistas se endeudaron en dólares con los fabricantes de insumos en el exterior. Tomaron esa deuda por consejo del entonces ministro de Economía y candidato a presidente, Sergio Massa, quien les prometió reintegrarles los dólares al tipo de cambio oficial del Banco Central. Sin embargo, esa promesa nunca se cumplió y los proveedores externos cortaron los envíos de materiales hasta que la deuda sea cancelada.

El nuevo presidente Javier Milei asumió en diciembre y en su primera semana de Gobierno implementó el Bopreal, un bono del Banco Central al que pueden acceder las empresas que tienen deudas en dólares con el exterior. Es un instrumento que, de a poco, fueron adoptando varias empresas, pero necesitaron contar con la aprobación de sus casas matrices en el exterior.

En el programa de Gobierno de Javier Milei no se mencionaron hasta ahora intentos por reflotar el proyecto de Ley de Electromovilidad ni hay planes similares al MoVer de Brasil, para promover inversiones de la industria a cambio de incentivos fiscales para las empresas.

Las fábricas automotrices radicadas en la Argentina hoy apenas sueñan con que una pequeña porción de las multimillonarias inversiones que se están anunciando para Brasil se "derramen" en las filiales de nuestro país, en la forma de algún proyecto complementario de producción de nuevos modelos o radicación de nuevas tecnologías.

En los más de 30 años de historia del Mercosur, la Argentina nunca se sintió tan chiquita siendo el "socio menor" de Brasil.

C.C.

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