Las empresas automotrices y autopartistas radicadas en la Argentina acumularon hasta fines del 2023 una deuda de 8.000 millones de dólares con sus proveedores radicados en el exterior. Fue porque creyeron en una promesa del entonces ministro de Economía y candidato a presidente, Sergio Massa.

Massa las alentó a endeudarse en dólares con la promesa de reintegrales el dinero al tipo del cambio oficial del Banco Central. Sin embargo, el compromiso no se cumplió. Sobre la última mitad del año, el ministro bloqueó por completo el acceso a las divisas y las terminales ya no pudieron pagar a sus proveedores.

El nuevo gobierno de Javier Milei implementó un bono del Banco Central para que las empresas pudieran pagar sus deudas con el exterior. Sin embargo, el llamado Bopreal sólo está siendo suscripto por las terminales que están recibiendo el apoyo económico de sus casas matrices en el exterior: es el caso de Toyota Argentina (leer más).

En cambio, otras empresas no están logrando ese respaldo con la misma rapidez y muchas de ellas no pudieron retomar la producción desde fines de diciembre de 2023: las plantas están paradas y sus operarios están suspendidos, ante el sorpresivo silencio del sindicato Smata.

No todos los casos son iguales. El diario Ámbito Financiero publicó hoy un informe que repasa las situaciones que atraviesan General Motors Argentina, Stellantis Argentina, Renault-Nissan Argentina y Volkswagen Argentina.

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Adefa / Sergio Massa

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Nota del diario Ámbito Financiero

Semana clave: automotrices definen si retoman la producción

Por Horacio Alonso

* Ante la falta de pago al exterior, los proveedores internacionales comenzaron a cortar los envíos de mercadería y las plantas comenzaron a realizar paradas constantes por falta de insumos.

* General Motors, Volkswagen, Nissan y Renault anunciaron que no retronarían a la producción porque tenían problemas por el abastecimiento de piezas, tanto las terminales como sus proveedores locales que fabrican autopartes. 

Durante la presentación del nuevo utilitario Toyota Hiace, que se comenzó a ensamblar en el país, el presidente de la compañía, Gustavo Salinas, detalló las dificultades con las que cerraron el año en materia productiva como consecuencia de la imposibilidad de poder pagar a los proveedores del exterior
“En diciembre, cuando la planta paró por vacaciones, no sabíamos si íbamos a poder volver a producir al regreso de las licencias por el problema con el pago de los proveedores del exterior”, explicó.

El directivo aludió al “cepo” total para acceder a dólares que dispuso el exministro de Economía, Sergio Massa, durante la mayor parte del 2023. El exfuncionario planteó a las automotrices que, ante la falta de divisas, las empresas debían financiar sus propias importaciones de piezas y 0km con la promesa de que, en un plazo determinado, el Banco Central iba a liberar los dólares al cambio oficial. Eso provocó que las terminales y autopartistas locales se endeudaran con casas matrices y proveedores por un monto superior a los u$s8.000 millones.

El gobierno anterior no cumplió con los plazos de pago y la derrota electoral de Unión por la Patria dejó un escenario crítico. Ante la falta de pago al exterior, los proveedores internacionales comenzaron a cortar los envíos de mercadería y las plantas comenzaron a realizar paradas constantes por falta de insumos.

Así se llegó a fin de año, con el alivio que generó el inicio de las vacaciones. Pero para la vuelta del receso estival se agravaron los problemas. General Motors, Volkswagen, Nissan y Renault anunciaron que no retronarían a la producción porque tenían problemas por el abastecimiento de piezas, tanto las terminales como sus proveedores locales que fabrican autopartes.

Al asumir, el gobierno de Javier Milei implementó un bono (Bopreal) para ir cancelando la deuda con el exterior en plazo de cuatro años. Paralelamente, estableció un nuevo sistema importador, que liberó las restricciones, más un esquema de pago para las nuevas importaciones que se está cumpliendo. “Por suerte, ahora la situación se normalizó y estamos pudiendo importar”, agregó Salinas.

Toyota – el principal fabricante argentino del sector - fue una de las automotrices que se sumó el Bopreal por un monto importante de la deuda que tiene en el exterior. La situación es más complicada en las otras terminales y estos días son clave para su actividad productiva.

La planta de Córdoba de Renault –donde también se produce la pickup Nissan – retornó a producir en los últimos días muy condicionada por el problema de la deuda de los proveedores. Está trabajando de forma irregular por dificultades de proveedores locales por los pagos al exterior y faltantes de algunas materias primas.

General Motors volverá a la actividad a partir de marzo, después de dos meses de parada, después de un esquema de suspensión de personal. No está definido el ritmo de fabricación que mantendrá a partir de entonces.

Volkswagen definirá esta semana la modalidad de regreso a la actividad, también a partir de marzo, tras la parada desde diciembre. La alternativa que se analiza es la de retornar en un solo turno de producción, en lugar de los dos con los que terminaron el año, y de forma rotativa para el personal. Mientras un turno trabaja, el otra quedaría suspendido y, supuestamente a los 15 días, se invertiría la situación.

Estos casos siguen afectados por el problema de la deuda en el exterior ya que los proveedores internacionales, en muchos casos, se niegan a reiniciar los envíos por la falta de pago.

También mañana, el grupo Stellantis va a dar a conocer el esquema de producción para los próximos meses en lo que habría recortes de actividad. A esto se suma el problema de la caída de la demanda, especialmente del exterior, que obliga a reducir el ritmo de fabricación en el mercado local.

Por ejemplo, Toyota reducirá de 180.000 unidades la fabricación de Hilux y SW4 que alcanzó en 2023 a menos de 165.000 este año por la baja de mercados como el de Chile y Colombia.

El resto de las terminales, en general, están definiendo recortes de producción. “El problema más serio sigue siendo la deuda con el exterior que quedó del gobierno anterior. Se fueron solucionando algunos problemas, por intervención directa de las terminales con sus autopartistas, pero quedan casos delicados que hacen que la actividad no esté normalizada”, explicó a Ámbito un directivo de una automotriz.

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