Los ciclos de sobreprecios y descuentos del mercado automotor argentino se repiten con tanta precisión que hacen que este sector de la economía -caótico y cambiante- a veces resulte tan cantado y previsible como una estafa con planes de ahorro.

Vamos a remontarnos apenas una década en el tiempo: hacia fines del 2013, el mercado automotor argentino experimentó récords de ventas y libre competencia de precios, que llegaron hasta una marca nunca igualada de 955.023 unidades patentadas en un año.


Recuerdos del 2014

Entre 2014 y 2015, por decisión de la entonces presidenta Cristina Kirchner y su ministro de Economía, Axel Kicillof, se cerraron las importaciones y aumentaron los impuestos internos: el mercado quedó desabastecido y las pocas unidades en stock se subastaron al mejor postor. Fueron años de grandes abusos de los concesionarios que cobraban sobreprecios -muchas veces en negro- para eludir los impuestos internos y para aumentar la rentabilidad sobre cada unidad que les enviaban las automotrices.


Recuerdos del 2018

Ese período de sobreprecios duró hasta julio de 2018, ya en plena presidencia de Mauricio Macri. Tras unos primeros años con libre importación, ese Invierno '18 la demanda de autos 0km se desplomó de manera abrupta y las marcas y concesionarios se encontraron con grandes cantidades de unidades que no encontraban comprador. Ya en los primeros meses del 2020, con Alberto Fernández al frente del Gobierno argentino, la caída de ventas fue tan notable que la asociación de concesionarios (Acara) se tomó la costumbre de publicar de manera periódica la cantidad de unidades en stock que tenía cada automotriz en Argentina (ver ejemplos de febrero 2020 y mayo 2020).


Recuerdos del 2020

Sin embargo, para esa fecha comenzaron a sentirse los primeros impactos de la pandemia y la cuarentena extendida varias veces. Con las fábricas sin operar y la economía otra vez cerrada a las importaciones, volvieron a faltar autos una vez más. En agosto de 2020 se inició el más reciente ciclo de sobreprecios. Duró de manera exacta hasta el mes pasado: con la puesta en marcha del plan de "estanflación" que el presidente Javier Milei anuncio incluso en su campaña electoral (ver nota). A eso se sumaron errores no forzados, como "el tiro en el pie" de Adefa, que anticipó rebajas impositivas que no se concretaron (ver nota). Otra vez estamos ante un panorama que no se veía desde hacía tres años: una vez más sobran autos y faltan compradores.

Eso se vio reflejado en las cifras de patentamientos del primer mes del 2024, que se desplomaron de manera abrupta (ver estadísticas). Para evitar ser arrastrados por el repentino freno en las ventas, muchos concesionarios implementaron descuentos no-oficiales para lograr vender algunas unidades del stock que tienen acumulado.

Es importante destacar ese detalle: son descuentos no-oficiales. Hasta ahora, ninguna automotriz publicó promociones o bonificaciones para apoyar de manera institucional las "guerras de precios" que pusieron en marcha varios concesionarios.


Febrero del 2024

Y acá es donde se generó la tensión que señala el título de la nota: mientras los concesionarios ofrecen descuentos no-oficiales, las listas de precios de febrero comenzaron a llegar a los dealers con importantes aumentos oficiales, que acompañan al índice de inflación.

Acá cabe una pregunta lógica: ¿por qué las marcas aumentan sus listas si los concesionarios no logran vender en febrero ni a los precios oficiales de enero? En primer lugar, porque la inflación en Argentina sigue siendo altísima (ver evolución del Índice Pick-up). Y, no menos importante, porque los precios de lista son los que fijan los valores de las cuotas de los planes de ahorro, que hoy es la principal fuente de ingreso de muchas marcas.

Este sistema engañoso de venta de cuotas -con la promesa de entregar alguna vez un auto 0km- se mueve siempre en el segmento de los vehículos de entrada a gama. Sin embargo, si aumentan los precios de los modelos más populares para justificar el incremento de las cuotas, las marcas están obligadas a mantener una coherencia de valores en toda la gama. Por este motivo, en las listas se puede apreciar que aumentan los precios de todo el portafolio de productos.

"Las listas de precios de febrero están muy alejadas de la realidad", se quejó este lunes el dealer de una marca japonesa ubicado en la Zona Norte del Gran Buenos Aires. "Si la gente ya tenía miedo de acercarse a un concesionario, cuando ven las tablas con aumentos que se están publicando no piensan en acercarse ni siquiera a pedir un folleto", agregó.

"Las listas oficiales tienen sobreprecios escandalosos", replicó el concesionario de una marca alemana, en el barrio porteño de San Telmo. "Las mismas marcas que antes nos cuestionaban cuando cobrábamos sobreprecios son las que ahora están delirando con aumentos que no se condicen con la realidad", añadió.

Por supuesto, desde las automotrices se defienden: "No somos partidarios de iniciar guerras de precios, porque eso es pan para hoy y hambre para mañana", le contó a Motor1 el ejecutivo de una terminal de Pacheco. "En una guerra de precios la primera víctima siempre es la rentabilidad del negocio", graficó el ejecutivo de una automotriz radicada en Córdoba. "Que los concesionarios llamen sobreprecios a los aumentos por inflación en las listas es un verdadero insulto: deberían ser más humildes después de toda la plata que ganaron cobrando sobreprecios escandalosos en estos últimos tres años", se indignó el importador de una automotriz asiática.

El invento parece estar reventando al inventor. En este contexto de precios confusos, estanflación, recesión y cruces de acusaciones a lo largo de toda la cadena automotriz, muchos consumidores que sufrieron en los últimos años abusos, destratos y hasta estafas hoy parecen haber tomado la decisión más saludable: desensillar hasta que aclare.

C.C.


ADEMÁS

En el Twitter de @Motor1Argentina

 
 
Enviá tu noticia a novedades@motor1.com