Tras la derrota en las elecciones presidenciales, el ministro de Economía y ex candidato, Sergio Massa (foto de arriba, a la izquierda), cerró por completo las importaciones de piezas e insumos para la industria automotriz argentina. Esto generó paradas en las líneas de producción, suspensiones de operarios y adelantos de vacaciones en las principales terminales, ante la falta de componentes para producir los vehículos.

La noticia se publica hoy en los principales diarios de la Argentina (ver notas completas abajo), pero es un fenómeno que se viene agravando desde la segunda mitad del año, cuando la aceleración de la inflación y la falta de divisas forzaron a Massa a restringir por completo la entrega de permisos para la importación. Recordemos que Massa dirige hoy una economía cerrada, donde cada empresa debe pedirle permiso al Ministerio de Economía para importar componentes, por más que cuente con dólares propios para realizar esta operación.

Además del bloqueo a las importaciones, la deuda que las automotrices acumulan con sus casas matrices es cada vez más grande: las empresas confiaron en la promesa del ministro y candidato de regularizar esta situación después de las elecciones, pero la derrota ante el candidato Javier Milei desencadenó una crisis en el sector.

La situación que hoy viven las diferentes terminales automotrices se desarrolla ante el completo silencio del sindicato Smata, que tiene más de 117 mil afiliados que trabajan en fábricas de autos y componentes. Ricardo Pignanelli, secretario general de Smata (foto de arriba, a la derecha), participó de manera activa de la campaña presidencial a favor de Massa y denunció que el plan de Milei de desregular el mercado es "aberrante" (leer carta).

La falta de insumos para la producción se sufre por estos días en toda la cadena del automóvil, llegando al caso inédito de la parálisis en la producción de patentes, que serán reemplazadas de manera provisoria por matrículas de papel (leer nota).

Las notas de los diarios El Cronista y La Nación sobre el bloqueo a la importación de insumos en la cadena automotriz se pueden leer completas acá abajo.

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Nota del diario El Cronista

Automotrices frenan su producción por falta de insumos

Por Lola Loustalot

La industria automotriz volvió a clavar los frenos. Como consecuencia del cepo, muchas terminales no accedieron a los dólares necesarios para pagar a proveedores radicados en el exterior. Por esta razón, Nissan y Renault se sumaron a la lista de las automotrices que debieron frenar su producción por falta de insumos, mientras que Ford decidió adelantar las vacaciones para su personal.

Esta dificultad se da, a su vez, en un periodo en el que las exportaciones del sector sufrieron una fuerte baja causado, principalmente, por las tres semanas que General Motors tuvo paralizada su producción.

De acuerdo con fuentes del sector, las automotrices no acceden a los dólares necesarios para pagar a sus proveedores del exterior desde el lunes 23 de octubre. Esto fue un día después de las elecciones generales. "El nivel de stock es crítico. Nos vemos obligados a frenar y reordenarnos", sostuvieron desde una terminal.

En este sentido, reconocieron que, como desde hace ya 45 días, los giros de dólares al exterior continuarán frenados hasta el próximo 10 de diciembre, día de la asunción del nuevo Gobierno encabezado por Javier Milei.

Tanto Nissan, como Renault -ambas automotrices producen sus vehículos en la misma planta, en Santa Isabel, Córdoba- decidieron frenar sus líneas de producción el pasado jueves por falta de componentes. Allí, la francesa produce cinco modelos. Entre ellos, la pick-up mediana, Alaskan, el Kangoo Express y Kangoo Stepway, el Sandero, el Logan y el Renault Stepway. Por su parte, la firma nipona fabrica allí la Nissan Frontier.

Ford, por su parte, no detuvo su planta de General Pacheco -donde produce la nueva Ranger-, en la provincia de Buenos Aires, sino que adelantó una semana de vacaciones proyectada en julio de 2024, para el próximo lunes 11 de diciembre (un día después de la asunción del nuevo Presidente). La razón de la decisión de la automotriz estadounidense se basa, principalmente, en la necesidad de "reacomodar su stock y el de los proveedores, que están en situación crítica hace más de 45 días".

Durante esta semana de 'vacaciones programadas', la automotriz espera recomponer su stock de autopartes y, de esa manera, poder producir sin interrupciones inesperadas.

El freno en el sector y la caída de las exportaciones

Nissan y Renault no son las únicas automotrices que tuvieron que frenar su producción por falta de insumos. Hace menos de un mes, General Motors (GM) tuvo que suspender su operación durante tres semanas por un problema en la cadena de suministros de varios de sus proveedores.

El mes pasado, además, Peugeot se vio obligada a poner un parate en su fábrica de El Palomar porque, en ese entonces, no ingresaban parabrisas al país. Se suma también a la lista la alemana Volkswagen.

Los reincidentes frenos en las distintas fábricas del sector provocaron una caída en las exportaciones. De hecho, de acuerdo con datos de la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa) las exportaciones del sector, 28.563 unidades, cayeron 19,7% contra el mes previo y 23,8% en comparación con octubre de 2022.

En consecuencia, la industria automotriz se desvió el mes pasado del ritmo de crecimiento que había mostrado en lo que va del año. En 10 meses, el sector creció 15,9%, a 517.173 unidades de producción. Aun así, es el volumen más alto para el período desde 2014, cuando se hicieron 504.522 autos y utilitarios. El volumen de octubre, en particular, fue la novena mejor marca para el mes de los últimos 20 años.

En tanto, las exportaciones entre enero y octubre totalizaron 273.687 envíos, un incremento del 2%. Es el volumen más alto en una década y, en cuanto a la marca sólo de octubre, el décimo mejor registro del mes de los últimos 20 años. Pero, sobre el total de la producción, representó el 52,9%, uno de los niveles más bajos en años. Históricamente, el sector envió al exterior cerca del 60% de su volumen fabricado. En 2023, se produjo una aceleración de una tendencia que se había empezado a marcar tres años atrás: la necesidad de abastecer el mercado local con producto nacional.

Esto es un efecto colateral del cepo. Por un lado, las dificultades para abastecerse de insumos limitan a las automotrices en la capacidad de expansión de la producción para exportación. Y, por otro, la imposibilidad de integrar oferta para el mercado local con vehículos importados forzó a las marcas a volcar cada vez más unidades producidas en el país a sus concesionarias.


Nota del diario La Nación

“No contestan el teléfono”: bajaron la persiana en un área clave del Gobierno y se encienden las alertas en las empresas

Por Francisco Olivera y Francisco Jueguen

“¿Tenés el teléfono de Cervantes?”, preguntó el CEO de una empresa extranjera. “Tengo dos plantas al borde de la parada”, agregó, casi en crisis nerviosa. El industrial consiguió finalmente el número de Germán Cervantes, el funcionario encargado de autorizar los permisos de importación para el sector privado. Pero ya no le aparecía como utilizable en el WhatsApp como antes del balotaje: varios en la Secretaría de Comercio no terminaron todavía su gestión y ya cambiaron sus teléfonos.

El tema ganó las conversaciones de los empresarios en los últimos días. “No contestan el teléfono en la Secretaría. ¿Alguien sabe algo?”, preguntó en un chat el director de una compañía. Nadie sabría contestarlo con precisión, aunque todos sospechan lo mismo: que la dependencia del Palacio de Hacienda dispuso un virtual cierre de la administración.

“Desde el día después del balotaje, Cervantes nunca más fue a trabajar y  desapareció”, contaron en el sector importador. “Quedó solo el equipo técnico de Secretaría dando autorización a algunas SIRA y nada más. Los pagos, también desde el día después del balotaje, se pararon todos. Se borraron, absolutamente”, dijo.

Ya desde la primera vuelta electoral la advertencia de “errores” en los sistemas de la AFIP se multiplicaron, las SIRA eran aprobadas, pero no pagadas, y crecía la deuda comercial empresaria. Pero después del balotaje comenzó a verificarse una sensación de abandono, principalmente en el área encargada de administrar el comercio y de la que fluyen cada vez menos permisos oficiales.

La situación empezó a generar alertas en el sector productivo, que ve cómo proveedores y casas matrices niegan embarques de importaciones (insumos o partes) a compañías privadas. Las empresas, muchas de las cuales buscan acceder a un dólar barato en tiempos de expectativas de devaluación por el cambio de gobierno, alertan por faltantes que pueden aparecer en diciembre y enero, y ya advierten por el impacto en los precios ante la imposibilidad de reponer stock.

“Tenemos un doble problema. Clientes al borde del default con sus proveedores y quiebre de los stocks sin poder producir. Entre mediados de diciembre y enero, va a haber dificultades para producir”, dijo a LA NACION Martín Rapallini, presidente de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (Uipba) y dueño de Cerámica Alberdi.

“Desde el 15 de octubre, solamente nos aprobaron 100 euros. El resto lo estamos incumpliendo o teniendo que conseguir dólares propios. Hay una reserva de divisas que obtenemos con la emisión de un bono, pero lo lógico sería que eso fuera a inversión, no para comprar insumos”, afirmó a LA NACION Javier Madanes Quintanilla, dueño de Aluar-Fate.

“Digamos que todo el comercio exterior fue decayendo desde agosto hasta hoy. Después del balotaje murió todo, especialmente los pagos, que están 99,5% parados”, contó un importador. En ese sector enumeraron las “trabas informales”: el reperfilamiento de algunas fechas de pago un día antes del pago o fechas que “desaparecían”, una Cuenta Corriente Única de Comercio Exterior que no valida operaciones “por errores” o las inconsistencias informáticas 46, 47 y 49 para operaciones que ya estaban en fecha de pago y deberían haberse cursado.

En el último año, la gestión en el Ministerio de Economía de Sergio Massa logró no frenar la actividad económica –con reservas negativas por US$11.000 millones en el Banco Central– gracias al crédito comercial que tomaron las empresas con bancos, proveedores o casas matrices (creció en US$25.000 millones este año), y con el swap (deuda) con China. El destino de ese pasivo (stock) es una gran preocupación de las empresas, que temen una “dolarización asimétrica” de sus deudas (que en vez de acceder en el MULC al valor actual del dólar lo hagan a uno más alto en un posible desdoblamiento cambiario con un nuevo gobierno). Hace dos semanas, la futura canciller Diana Mondino advirtió en la Unión Industrial Argentina (UIA) que el próximo gobierno pondría el foco en solucionar el flujo y que el problema del stock de deuda quedaría para más adelante.

“Va a ser importante resolver la deuda comercial por importaciones, que estaría ascendiendo a US$25.000 millones y que el Gobierno saliente otorgó, irresponsablemente, a pesar de no poder pagarse con cada pedido de SIRA que hicieron los empresarios”, dijo Fernando Furci, director ejecutivo de la Cámara de Importaciones.

La respuesta del Gobierno

En la Secretaría de Comercio afirmaron que “se ha venido trabajando en las aprobaciones”, pero reconocen que están en “un proceso de ordenamiento y esperando que venga la nueva gestión”. Agregaron que puede haber algunos “temas puntuales” hoy. No obstante, aclararon: “El nivel de autorizaciones continúa en línea con los meses precedentes en busca de garantizar el suministro de las cadenas de valor de los diferentes sectores de la economía”. Pese a esto, ya a comienzos de noviembre reconocían en el equipo económico que se priorizaban a los sectores de insumos médicos y laboratorios, combustibles y agroquímicos/fertilizantes.

El panorama es casi desolador para la mayoría de los empresarios. En una importadora de rulemanes de la zona sur del conurbano recibieron el lunes una mala noticia: desde Panamá, la fabricante japonesa NTN les comunicó que no estaba en condiciones de enviarle el segundo embarque por falta de divisas.

“Los canales habituales para destrabar los asuntos no están funcionando”, dijo un industrial, que, sin embargo, afirmó que algunas “viejas” SIRA están saliendo entre las grandes empresas. “Con respecto a los pagos, no sale un mango, van a ser ocho semanas ya, y el quilombo cada vez se agranda más porque ya saben que la Argentina no paga. Entonces ahora te dicen ‘no te embarco; tenés que pagarme lo que me debés y de lo que vos me debés te puedo embarcar la mitad nada más hasta que esto se normalice. O sea, me pagás 100, te mando 50′”, ejemplificó.

“No aprueban hace dos semanas. Estamos hablando con una funcionaria técnica, no política. Ni el banquito nos dejaron, como diría Ringo”, cerró con ironía un directivo.

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