Texto de Damián Araujo

Como primer medida, vale aclarar algo: conducir un Fiat Cronos no nos va a dar los
requisitos necesarios para poder ser el comandante de un Boeing 777. Pero, ¿qué pasa si vemos la perspectiva de manera invertida?

En mi paso por el sector automotor como gestor de flotas de automóviles estuve a cargo -junto a un compañero- de alrededor de 200 automóviles de diversos segmentos , pertenecientes a un laboratorio farmacéutico. Un factor que me llamaba poderosamente la atención, más allá de los siniestros que ocurrían cada tanto, era la gran cantidad de infracciones de tránsito que se cometían prácticamente a diario con la inmensa mayoría de los vehículos.

Hablamos desde infracciones que iban desde mal estacionamiento, hablar por celular y enviar mensajes hasta excesos de velocidad. Sorpresivamente, había casos en los que una misma persona llegaba a tener la misma infracción, y en el mismo lugar, varias veces al mes. Por supuesto, esto supone un dolor de cabeza -financieramente hablando- para la empresa dueña de los automóviles y, dependiendo de la radicación, el descuento de puntos
por scoring en la licencia de conducir de la persona que tenía esa unidad.

Ahora bien, técnicamente hablando, la industria aeronáutica es una de las más avanzadas en cuanto a Tecnología e Ingeniería. No es para menos, ya que si tomamos en cuenta el ejemplo arriba mencionado, un Boeing 777 puede llevar entre 300 y 550 pasajeros, según la versión y configuración de asientos que tenga. Es decir, es una industria en donde la seguridad debe ser un ítem primordial, ya que dependen muchas vidas de ello.

Con el paso del tiempo, los avances en la aviación fueron también llegando a otras  industrias, entre ellas la automotriz. La aplicación del ABS (Anti-lock Braking System), de los parabrisas laminados, del sistema de control crucero e inclusive la reciente aplicación de las mal llamadas ''cajas negras'' (versión adaptada a los automóviles de las denominadas FDR o ''Flight Data Recorder''), entre otras, nos dan una perspectiva de la contribución entre
dichas industrias.

Entonces, mencionando la tecnología, los avances y los autos cada vez más seguros, ¿por qué siguen ocurriendo accidentes? ¿Por qué una persona puede cometer hasta varias veces la misma infracción?

Tomemos como ejemplo la conducción en autopistas. En la Argentina, y en varios países del mundo, la velocidad máxima ronda entre los 120 y 130 km/h. Es decir, que si circulamos a la velocidad máxima permitida en autopistas, por ejemplo, de Argentina (130 km/h),  estamos recorriendo 2,16 kilómetros por minuto. Y todo esto sin mencionar si uno ya circula a exceso de velocidad.

Con estos datos, analicemos una de las imprudencias que comete gran porcentaje de la población al conducir un automóvil en una autopista, que es la de no mantener suficiente espacio con el automóvil que se encuentra adelante. En caso de una frenada brusca, una persona tarda en reaccionar entre 0,5 y 1 segundos en apretar el pedal del freno (siempre hablando de que dicha persona no esté bajo efectos del alcohol, estupefacientes o simplemente, distraído). En 1 segundo, a 130 km/h, nuestro automóvil recorrió alrededor de 36 metros, es decir, casi siete Toyota Hilux en fila. Viendo muy a menudo que muchos conductores imprudentes manejan a menos de dos metros del vehículo que circula adelante, no hace falta ser un gran matemático para dilucidar que el impacto es inevitable.

Obviamente que se encuentra el factor de que el otro vehículo también circula a velocidad y que eso nos daría cierta ventaja, aunque es prácticamente nula. ¿Sabe cuánto recorre en distancia un Ford Fiesta frenando de 100 km/h a 0? 44 metros.

¿Cómo podemos evitar esto? En primer lugar, un conductor tiene que ser consciente de sus actos. Leyendo lo anterior expuesto, es un juego de niños determinar que las cosas pueden salir muy mal si circulamos a 130 km/h y encima vamos escribiendo un mensaje por Whatsapp al grupo de amigos para definir cómo vamos a organizar el equipo de fútbol del partido del sábado. Y también si circulamos a 60 km/h en una avenida y hacemos exactamente lo mismo.

Por otro lado, los accidentes van a seguir ocurriendo, pero lo que podemos hacer es tratar de mitigarlos. Hay una famosa frase en aviación que dice: ''El piloto debe ir 5 minutos delante del avión''. Esto es debido a que la tripulación tiene que estar analizando el vuelo, viendo las posibles variables y así poder tener el tiempo suficiente para reaccionar ante algún imprevisto y poder determinar la mejor acción a tomar.

En la conducción de automóviles pasa lo mismo. Si tan solo aplicáramos dicha frase y la adaptáramos a la conducción diaria, veremos que podemos tener más ''margen de maniobra'' para poder evitarnos un dolor de cabeza. Por ejemplo, si tomamos un punto fijo y tardamos al menos tres segundos entre que el auto que nos precede pasa por dicho punto y nosotros, al menos estaremos teniendo una separación que nos pueda permitir intentar esquivar dicho auto en caso de que pase algo.

Algunos expertos recomiendan al menos tener cinco segundos de separación, ya que esto también permite monitorear el carril de al lado o el contrario. Recordemos que nuestro tiempo de reacción promedio es de 0,5 a 1 segundo. Si utilizamos el teléfono celular,  estamos en condiciones climáticas desfavorables o peor aún, nos encontramos bajo los efectos del alcohol o estupefacientes, más allá de que está prohibido, este tiempo aumenta
exponencialmente.

Otra medida que podemos aplicar, y que tiene también relación con lo comentado, es tener consciencia situacional. Este término es ampliamente aplicado en la aeronáutica, ya que la falta de la misma ha derivado en grandes tragedias. Hoy en día, muchas personas que conducen se concentran básicamente en su vehículo y no saben lo que pasa a su alrededor, ya sea por distracción, mala disposición de los espejos retrovisores (algunas personas
inclusive piensan que únicamente son para peinarse y rebaten los mismos) o simplemente egoísmo.

''A mí no me va a pasar'', ''yo sé manejar'', ''a mí nadie va a decirme como conducir'' son frases diarias similares a las que podemos escuchar de los denominados ''Macho Pilot'' o ''Anti-Autoridad'', personalidades ampliamente estudiadas en aeronáutica en Factores Humanos y CRM.

Un consejo para los espejos retrovisores: los exteriores tienen que estar orientados de tal manera de que casi no se vea el lateral de nuestro auto, para que podamos tener amplia visión hacia los costados, y el espejo central tiene que estar orientado al centro de la luneta trasera. De esta manera, si hay un vehículo que se encuentra en diagonal al nuestro y cambia de posición, disminuiremos el punto ciego que se nos pueda crear.

Por último, un Boeing 777 recorre aproximadamente 250 m/s en vuelo crucero. Un poco más rápido que un Cronos.

D.A. (el autor es piloto aeronáutico)

Foto de portada: Orly Cristófalo

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seguridad / Boeing

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