Texto de Adrián Vernazza

Autor de "Falcon, un libro de fierros"

¿QUÉ FUE?: Fue el primer "fuera de serie" de concesionarios de Argentina. Estos fuoriserie eran vehículos de producción masiva que recibían modificaciones estéticas, mecánicas y de equipamiento en concesionarios oficiales. Apuntaban hacia un público selecto, dispuesto a pagar por un auto exclusivo y “picante”. La acción desarrollada por la concesionaria Ford Serra Lima –una de las más importantes de la marca en el país- fue posteriormente copiada por Lutteral y su Torino en 1968, y por Grandío y López, con el Chevy Chevrón en 1971, entre otros.

MECÁNICA: El incremento de potencia sobre el motor seis cilindros y cuatro bancadas 187 ci (3064 cc) se logró mediante la adopción de tres carburadores Holley de una boca: estaban montados sobre un múltiple de aluminio y éste, a su vez, iba colocado sobre el original, previamente perforado en ambos extremos. A bajas revoluciones solo funcionaba el carburador central, para lograr así una mejor economía de combustible: al acelerarlo a fondo se acoplaban los otros dos carburadores restantes. Debido al incremento del régimen de giro del motor se colocaron resortes de válvulas de mayor dureza. Con 120 hp a 4500 rpm aceleraba de 0 a 100 km/h en 13 segundos y desarrollaba unos 165 km/h de velocidad máxima.

LO MÁS: Más allá del incremento de potencia y performance, el equipamiento ofrecía elementos que lo diferenciaban ampliamente de un Falcon convencional: parrilla con dos faros auxiliares de largo alcance; llantas de aleación de magnesio marca Ricana de cinco rayos y trece pulgadas; tablero Dyna Rotor -con acabados de madera de nogal- que incluía velocímetro, tacómetro, temperatura, amperímetro, presión de aceite y nivel de combustible; volante deportivo de aluminio con aro de madera y selectora de tres velocidades ubicada en el piso. Los cinturones de seguridad podían ser de cintura o de bandolera, de acuerdo con el gusto de cada cliente. Se le agregó además un servofreno, se cambió el silenciador por otro deportivo y se le colocaron cuatro amortiguadores Decarbon de mayor dureza, para mejorar la tenida direccional.

LO MENOS: No era una versión económica: un Falcon Futura costaba $1.416.000, mientras que por un SL había que desembolsar $2.053.000. Hoy es un verdadero “Unicornio” para los coleccionistas del Falcon. Se sospecha que fueron menos de cincuenta unidades producidas.

EL DETALLE: Junto con el Torino 380W fueron los únicos autos nacionales equipados con 3 carburadores. Hay que tener en cuenta que, hasta ese entonces, la carburación múltiple era una solución técnica poco desarrollada en nuestro país. El primer vehículo ensamblado en Argentina alimentado por dos carburadores fue el Justicialista Sport de IAME; posteriormente fueron el Hansa 1100 Súper Lujo de 1960, el Siam Di Tella Magnette de 1963 y el Valiant III GT de 1965.

CONTEXTO: Con una importación cerrada y una industria nacional que daba sus primeros pasos, la oferta de vehículos deportivos en Argentina -entre principios de los años cincuenta y mediados de los sesenta- era escasa. Y si bien en 1966 esa tendencia pareció revertirse gracias a la aparición del Fiat 1500 Coupé y del Torino 380 / 380W, en general las automotrices le daban la espalda a un potencial mercado de usuarios que demandaban un plus de potencia y que buscaban emociones fuertes detrás del volante. Curiosamente, tanto Ford como Chevrolet tuvieron versiones del Falcon y del Chevy potenciadas por concesionarios tiempo antes de la aparición del Falcon Sprint y de la coupé Serie 2 (leer historia), ambos deportivos desarrollados por las propias fábricas.

OPINIÓN: El Falcon SL es un claro exponente de la autonomía y de la agudeza comercial que en aquellos años poseían los concesionarios para incursionar en nichos de mercado que generaban muy buenos ingresos, amén del prestigio y de la publicidad que otorgaban los trabajos de rediseño y de potenciación realizados en sus talleres, con mano de obra especializada. Serra Lima, Viel, Lutteral y Grandío y López -entre otras- de algún modo anticiparon una tendencia que vería su apogeo durante la década del setenta, en la que casi todas las fábricas tendrían en catálogo una versión deportiva y potenciada.

* Nota: La historia completa de todos los Falcon fuera de serie está en las páginas de “Falcon, un libro de fierros”, de Adrián Vernazza (@LibroFalcon)

* Fotos: Falcon, un libro de fierros, Test del Ayer y Archivo de Autos

Aviso publicitario del Ford Falcon SL. Hay más imágenes en la galería de fotos, acá abajo.

Galería: Ford Falcon SL (1967)

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