Texto de Paul “Coloflow” Szebesta
Piloto oficial del Ranking Motor1 y creador de Racing Films

En el día de ayer se definió en el Autódromo de Rosario el Campeonato Argentino de Turismo Nacional Clase 3, en una temporada que estuvo condicionada por el sistema de lastres, que implementó la categoría para este año. Como apasionado del deporte motor quiero analizar con ustedes esta situación y a su vez conocer su opinión al respecto. Empecemos.

Es sabido que, desde hace un tiempo, el automovilismo ha perdido los grandes números de audiencia que tenía en otras épocas. Esto se debió a múltiples factores, pero el principal responsable es uno: las carreras se tornaron aburridas para el espectador. Ya sea por la paridad técnica o por las características de los autos, que hace muy difícil que se adelanten en pista. Sobran los ejemplos de carreras poco atractivas, donde los únicos espectáculos que se ofrecen son el ruido y la velocidad, pero sin lucha ni sobrepasos, que es lo más interesante de este deporte.

Este problema no ocurrió solo en el automovilismo local. Basta con ver las últimas temporadas de la Formula 1, donde el equipo Mercedes-AMG ha reinado sin que nadie pudiera darle pelea. En caso de que no ocurriera algo extraordinario, se sabía al inicio de cada fecha quienes serían los vencedores. Recién en la temporada 2021, donde Red Bull pudo disputar el absolutismo alemán en un final de temporada épico, se recuperó el espectáculo y el público acompañó, con niveles de audiencia que hacía años la Formula 1 no tenía.

Tanto en La Máxima como en las categorías locales no es satisfactorio que siempre ganen los mismos. Las competencias se hacen predecibles y el espectáculo se torna aburrido, debiendo recurrir a otras maneras de entretener al público que se acerca al autódromo, como se ha hecho últimamente con recitales o exhibiciones, que nada tienen que ver con lo que convoca a alguien a pagar una entrada: ver una carrera de autos.


Las "Soluciones"

Para intentar recuperar ese espectáculo perdido las categorías optaron por algunas ‘soluciones’ que finalmente trajeron otros problemas. Estas ‘soluciones’ se basan en penalizar, o mejor dicho castigar, al piloto y equipo más rápidos. Algunas en sus reglamentos deportivos penalizaban al piloto con puestos en las grillas de las series, sprint o final. Esto significaba que los pilotos que marcaran los mejores tiempos clasificatorios serían castigados con puestos en la grilla de largada, donde en teoría al ser más rápidos iban a efectuar los adelantamientos sobre los autos más lentos y así brindar el tan buscado "espectáculo". Pocos logros son más satisfactorios para un piloto que marcar la Pole Position en la clasificación: esto implica que fuiste el más rápido de todos y, como piloto, les puedo asegurar que es una sensación increíble.

El problema que empezó a tener este sistema fue que los pilotos comenzaron a especular en la clasificación, ya que convenía hacer un tiempo más lento para largar adelante en la carrera y así evitar roces o accidentes que pudieran dejarlos fuera de competencia (más allá de lo inentendible que se volvía para el público que los más rápidos de la clasificación aparecieran en la mitad de la grilla de largada).


Los lastres

La otra ‘solución’ que adoptaron muchas categorías es el sistema de lastres. Esto significa que, de acuerdo a la posición final de cada carrera, cargarías o descargarías kilos de lastre de tu auto. No hace falta que lo aclare, pero lógicamente un auto más pesado no sólo será más lento para clasificar, sino que en carrera sufrirá mucho más el desgaste de los frenos y neumáticos, haciendo que no sea competitivo, regalando chances a sus rivales.

Este sistema derivó en ver situaciones insólitas en carrera, donde los pilotos que venían liderando levantaron sobre el final para no ganar y así no cargar kilos. Hasta este año, los competidores realizaban estas maniobras con cierto disimulo: no está bien visto por el público (ni por nadie), que un piloto no quiera ganar teniendo todas las posibilidades para hacerlo. Por eso, una vez finalizada la competencia los pilotos aducían algún problema en sus máquinas que los relegaban en el clasificador, cuando en realidad moderaban su performance para no cargar lastre.

Este año, el Turismo Nacional le dio una vuelta de tuerca a este sistema, y a la tabla de carga y descarga de kilos que ya utiliza hace años (ver abajo), le sumó más kilos de hándicap a quienes ganasen su segunda carrera en la temporada.

Ya sea a modo de protesta contra el sistema o porque ya no hace falta disimular, en esta temporada se dieron dos situaciones increíbles y que hicieron enojar muchísimo al público. La primera fue en Termas de Río Hondo, donde si bien Leonel Pernía (Ford Focus) le peleó la punta de la carrera hasta la última vuelta a Facundo Chapur (Ford Focus), los dos levantaron a metros de la bandera a cuadros dejándole servida la victoria a Sebastián Gómez (Chevrolet Cruze).

La otra situación, y más increíble todavía, se dio en la carrera de los 200 Pilotos disputada en el Autódromo de Buenos Aires, con un marco de público como hace mucho no se veía. Allí Pernía levantó sobre el final luego de liderar casi toda la competencia, pero sin percatarse (ni él ni su equipo) de que el tercero era Javier Merlo (Toyota Corolla), otro candidato al campeonato y que todavía debía conseguir al menos victoria en este torneo, requisito deportivo para poder coronarse campeón. Quien también levantó sobre el final fue Jonatan Castellano (Chevrolet Cruze). El piloto de Lobería era puntero del campeonato pero sin victoria, llegando en el segundo puesto a la última curva y levantando para llegar décimo tercero. Necesitaba ganar o descargar los kilos de su auto para llegar con más chances a la definición en Rosario, y ante la situación de que su compañero de equipo (Pernía) ganaría la competencia, decidió ir por la segunda opción. Lo que nadie se esperaba era que también levantase Pernía, permitiendo que ganara Merlo y dejándolo con claras chances de coronarse en la última fecha del certamen.


La final de Rosario

Llegó la gran batalla final en Rosario, con Castellano como puntero del campeonato y sin victoria (231 pts), Merlo segundo y con victoria (230 pts) y Pernía tercero y con victoria (208 pts). El panorama era simple: Castellano debía ganar o ganar. Caso contrario, se definiría entre Merlo o Pernía, dependiendo de cómo llegara cada uno. También tenían chances matemáticas Jerónimo Teti (Chevrolet Cruze) y Facundo Chapur, aunque más alejados en puntos.

El día sábado, con un cronograma apretado en la mañana para no pisar la actividad con el partido de la Selección Argentina en el Mundial de Qatar se disputó la clasificación. Allí el mejor resultado lo obtuvo Castellano, clasificando tercero a 0.334 de la Pole, mientras que Merlo seria 31ro a 1.428 y Pernía fue excluido parcialmente por no respetar el régimen de parque cerrado, debiendo largar último en su serie.

En las series todo se inclinaba para Castellano, llegando segundo, mientras que Merlo llegaría noveno y Pernía abandonaría por un accidente en la primera parte del circuito.

Se largaba la final con un calor sofocante, Castellano desde el quinto cajón de la grilla, mientras que los otros aspirantes a la corona lo harían desde muy atrás. Y Jonatan fue por "la heroica". Con una largada no muy buena, hizo todo el Curvón por afuera, pasando tres autos y llegando cuarto a la Curva 2. A los pocos metros, pasó al tercero (Gastón Iansa, Ford Focus), mientras que en la tercera vuelta abandonaría el líder Julián Santero (Toyota Corolla), posicionándolo segundo en la carrera. Con una maniobra extraordinaria que duró casi medio circuito, en la sexta vuelta Castellano capturó el primer lugar sobre Alfonso Domenech (Ford Focus).

Estuve casi toda la carrera en el box del MG-C Pergamino, equipo que alista los autos de Leonel Pernia y Jonatan Castellano. La tensión que había en ese lugar es imposible ponerla en palabras. La algarabía frente a cada sobrepaso y la tensión frente a los autos de seguridad eran un vaivén de sensaciones no apto para cardíacos.

Se bajó la bandera a cuadros y Jonatan lo logró. Las especulaciones hechas durante el año le dieron la razón, y alcanzó la victoria en el momento preciso. Con un auto descargado, tuvo la herramienta necesaria para ganar la última y coronarse Campeón Argentino de Turismo Nacional Clase 3. El resto fueron festejos y desahogo para un equipo que estuvo en boca de todos en la carrera más importante del año, por un error propio, pero que supo reponerse y hacer lo necesario para llevarse el título.


¿Sí o no?

La gran pregunta ahora es: ¿lastres si, o lastres no? Lo que se vivió ayer fue realmente increíble, este épico final me recuerda al primer Campeonato de TC obtenido por Agustín Canapino en el año 2010, donde El Titán trazó la misma estrategia, llegando a la definición de campeonato con la obligación de ganar y haciéndolo, obteniendo su primer título de TC con tan solo 20 años de edad.

Se sabe que la Comisión Directiva del Turismo Nacional, con Emanuel Moriatis como presidente, está evaluando este asunto. Es entendible que al público no le gusten las especulaciones de los pilotos y equipos con las victorias, pero tampoco le gusta cuando todas las victorias del año se las lleva el mismo conjunto.

A su vez, eliminar el sistema de lastres nos privarían de ver carreras como las de ayer, donde un piloto tiene que ir a todo o nada para poder salir campeón, pero dejaríamos de ver durante el año la insólita situación donde un piloto prefiere no ganar con tal de no cargar kilos.

Veremos si el año que viene la escala de puntos es más importante que la escala de kilos. Por lo pronto, les digo que lo que se vivió ayer en el Autódromo de Rosario fue increíble, cosa que no hubiera sido posible si un piloto se destacara en todas las carreras y se coronara campeón una o dos fechas antes de finalizar el campeonato.

Todavía me cuesta tomar postura, así que los leo a ustedes en los comentarios de acá abajo.

Coloflow (@PaulSzebesta_)
Fotos: Prensa APAT

CLASE 3

1-PUESTO CARGA  50 Kg

2-PUESTO CARGA  25 Kg

3-PUESTO CARGA  20 Kg

4-PUESTO CARGA  15 Kg

5-PUESTO CARGA 20 Kg

6º, 7° y 8° puesto no carga ni descarga para ambas clases.

9-PUESTO DESCARGA 10 Kg

10-PUESTO DESCARGA 15 Kg

11-PUESTO DESCARGA 20 Kg

12-PUESTO DESCARGA 25 Kg

13er puesto si subsiguientes descargan en la clase 3: - 50 kg.

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A Leonel Pernía le costo caro el error cometido en Buenos Aires.

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Mientras que a Javier Merlo lo complicaron los kilos de la victoria.

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En una épica final, Jonatan Castellano logró la victoria que necesitaba.

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Y así se coronó Campeón Argentino de Turismo Nacional Clase 3.

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VIDEO: Turismo Nacional - Los 200 Pilotos de BsAs


VIDEO: Castellano, campeón de Turismo Nacional

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