A medida que la industria automotriz adopta poco a poco la electrificación como su solución de transporte más probable en los próximos años, también se enfrenta a un importante problema estrechamente relacionado con el auge de los vehículos eléctricos. Los autos de todo el mundo no solo son cada vez más grandes, cómodos, seguros y avanzados, sino que también son más pesados.

Los fabricantes de equipos originales se centran más que nunca en el rendimiento y la aerodinámica. Gran parte de la eficiencia de una batería en un vehículo eléctrico depende de la resistencia al viento del modelo. Por tanto, si ésta afecta menos, debería necesitarse menos energía para avanzar. El problema es el peso de las baterías.

Los últimos datos recogidos por Jato Dynamics muestran un aumento del 21% en el peso medio en vacío de los autos vendidos en Europa entre 2001 y 2022: la media en 2001 fue de 1.328 kilos. Ese total ha aumentado casi todos los años hasta los 1.600 kilos actuales. En Estados Unidos, donde los vehículos son más grandes, su peso pasó de 1.713 en 2001 a 1.908 kilos en la actualidad.

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Las baterías 

Los aumentos de dos dígitos tienen también otras razones. Aunque el problema de la obesidad no se debe solo a las baterías, el auge de los vehículos eléctricos ha aumentado considerablemente su peso medio.

Por ejemplo, el de un automóvil eléctrico/híbrido enchufable vendido en Alemania entre enero y septiembre de 2022 fue un 32% mayor que el de uno a combustión. La versión eléctrica del Peugeot 208 (saber más) registra un peso medio de 1.530 kilos frente a los 1.153 de la versión equivalente con motor naftero. Es el caso del Volkswagen ID.3 y del Golf, con 1.830 y 1.388 kilos, respectivamente.

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Esta diferencia se reduce al 10% en EE.UU., ya que los autos a combustión suelen ser más grandes y pesados que en Europa. Aun así, también hay grandes diferencias. La Ford F-150 Lightning (saber más) es 28% más pesada que su hermana naftera.

Las otras causas

Sin embargo, el problema del peso no es algo reciente. La llegada de los vehículos eléctricos aceleró el aumento de kilos, pero las normas de seguridad, el tamaño y la popularidad de los SUV también están detrás de este problema.

La producción hoy en día implica tener en cuenta varias normas de seguridad más que no existían hace 20 años. Más prestaciones y elementos preventivos significan más peso. Por ejemplo, el Volvo EX90, recientemente presentado (saber más), es uno de los más avanzados en términos de seguridad y declara 2.818 kilos. Su antecesor, el XC90 de primera generación, registraba un peso medio de 2.018 kilos en 2002.

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Los autos también son cada vez más grandes. El Volkswagen Golf MK3, disponible entre 1991 y 1998, medía 4.074 mm de longitud. La generación actual llega a los 4.248 mm. La longitud de un Ford Explorer de 1995 era de 4.844 mm y la versión de 2022 mide 5.050 mm. En muchos casos, los vehículos que antes se situaban en un segmento específico hace 20 años se considerarían dentro de otro inferior según las normas actuales.

Por último, las SUV también han contribuido a este fenómeno. Mientras que los consumidores, especialmente en Europa, solían conducir pequeños utilitarios y compactos, ahora están optando por las SUV urbanas y compactas. Los todoterreno disponibles actualmente en Europa son un 27% más pesados que los utilitarios y un 54% más pesados que los urbanos. En EE.UU., los consumidores siguen pasando de las berlinas a las SUV, y estos últimos son un 22% más pesados que los primeros.

El autor de este artículo, Felipe Munoz, es especialista en la industria del automóvil en JATO Dynamics.

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