Llegar al edificio de Renault Argentina en Buenos Aires supuso un viaje al glorioso pasado del automovilismo argentino, que tanto dio a la competición deportiva como a la industria. Este signo característico es lo que bien refleja el libro “Constructores y Diseñadores de Automovilismo Argentino” escrito por Gustavo Feder (ver nota de lanzamiento), publicado por Motorlibros (ver nota).

Desde la entrada en la calle Oro, pasando por la recepción, hasta llegar al auditorio fue un constante paso a paso en el recuerdo. Estacionados afuera dos coches descapotables: un Eniak Antique, diseñado por Pedro Campo, y una Tulieta, diseñada y construida por Tulio Crespi. Al entrar nomás al hall central del edificio Renault se exhibe un rombo que está cumpliendo 40 años: la coupé Fuego, que en este caso se trata de una especial: la gloriosa Fuego de TC2000 de Juan María Traverso, preparada por Oreste Berta.

Berta y Alan Baudena, dos de los constructores diseñadores que aparecen en el libro, no pudieron asistir al encuentro. Quienes sí estuvieron allí fueron Pedro Campo, Tulio Crespi y Heriberto Pronello, sentados en el proscenio junto al autor del libro; quienes a su turno contaron sobre sus inicios, sobre sus autos más emblemáticos y más de una imperdible anécdota. Hasta casi un anuncio industrial se coló, si no fuera porque hay celo y compromiso de no revelar de qué se trata; lo que demuestra que esta gente todavía está en carrera.

La charla fue moderada por Eduardo Smok, uno de los impulsores del evento, que contó con una buena respuesta de público ocupando todo el fantástico auditorio del tercer piso.

Desde los primeros autos o talleres que fundaron, hasta las soluciones que se pudieron proyectar para emplear en los autos de uso común, estos vitales y para nada aposentados próceres del automovilismo argentino nos dijeron a las generaciones más jóvenes que todavía arde la llama, que todavía son curiosos, que todavía hay mucho para dar. Su momento de mayor exposición y logro abarcó las décadas del sesenta, setenta y ochenta del siglo pasado; pero aún hoy con su palabra y sabiduría, estos octogenarios son la guía que se necesita para continuar batallando por una industria y una tecnología propia argentina. No está todo perdido ni hay que resignarse. Estos señores no viven de recuerdos.

Ellos supieron ser la punta de lanza de una tecnología e impulso nacional en una época donde todo estaba por hacerse. Tanto ayer como hoy.

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Tulio Crespi, Pedro Campo, Heriberto Pronello y el autor Gustavo Feder. Talento argentino reunido en un libro imperdible
Las oficinas centrales de Renault Argentina en una tarde gris de invierno. En su puerta estacionados dos deportivos descapotables.
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Colores del verano: rojo para el Eniak Antique, diseño de Pedro Campo. Auto nacido clásico, reconocido por FIVA
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Biplaza clásico que hace dar vuelta a las cabezas.
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Amarillo para la Tulieta GT, diseño de Tulio Crespi. Protagonista del Salón de París 1975
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Cuenta Tulio Crespi que lo invitaron al Salón de París de apuro, porque ese stand lo iba a ocupar Lotus, y no llegaba con sus autos.
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Crespi consiguió un avión Hércules para enviar la Tulieta, y también la Tulia (basada en un Torino). Mientras un comedido locutor militante de entonces le conseguía pasajes en Aerolíneas Argentinas.
El otro auto era una Tulia como esta, que fue tapa de la revista Autohistoria
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Los autos de Crespi tuvieron buen suceso en París; su stand fue muy visitado. Cerca de allí en un pasillo, Colin Chapman exhibió sus Lotus, los cuales finalmente pudieron llegar al salón.
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Al entrar al hall principal te recibe la Fuego de Traverso. El ingenio de Berta en las pistas, que tuvo su correlato en los autos de producción con la GTA Max
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Luce como es sus mejores días. Lista para ganar.
Son autos con los que soñábamos. Prendías la tele el domingo y ahí estaban.
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A otros no los vimos por tv, pero hacían delirar a los que leían las revistas o escuchaban las transmisiones de radio, una década antes. Las increíbles Liebres de Pronello son un cabal ejemplo de esto.
Pedro Campo también tuvo su momento, cuando habló de sus autos de carrera (Prototipo Ford/Trueno Naranja) y de sus vehículos de producción Eniak (Antique y pick-up Durango)
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El más movedizo y verborrágico fue Tulio Crespi, que nos contó sobre sus inicios en Palermo (al lado mismo del edifico Renault que nos albergó) pasando por sus monopostos, los cuales acreditan, entre todos, más de 200 mil carreras. No se privó de putear por cómo está nuestro país, ni por lo sufrido que le ha resultado su juego creativo de fabricar autos deportivos en forma industrial.
Además, se mordía los labios por dar un anuncio industrial actual, de la mano de una poderosa empresa automotriz. ¿Cuál será? ¿Qué será?. Ampliaremos
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Si querés saber más sobre la historia de estos próceres argentinos tenés que leer el libro de Gustavo Feder editado por Motorlibros. Y si querés conocer qué proyectos están gestando actualmente, seguí Motor1
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Ninguno de ellos ha bajado los brazos.
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