Con una normativa más compleja a la vuelta de la esquina, en la Unión Europea, y el despegue de la electrificación de la industria, se espera que las automotrices tomen decisiones muy duras en los próximos años: tienen que decidir si mantienen sus modelos actuales o eliminar algunos en pos de desarrollar y vender modelos eléctricos.

Esta es probablemente la situación de Ford Europa respecto del futuro del Fiesta, su best seller durante años. En el Viejo Continente el modelo del Segmento B (chico) lleva más de 40 años y se ha convertido en uno de los referentes con más de 16 millones de unidades vendidas.

En Argentina, el modelo no estrenó su séptima generación, pero se mantuvo a la venta con un rediseño del conocido acá como KD o Kinetic, presentado en 2017. Finalmente el Fiesta Mercosur fue cancelado en 2021 cuándo Ford cerró sus plantas de Brasil donde producía el modelo para nuestros mercados. En Europa, el Fiesta recibió un rediseño durante 2022.

Ford Fiesta, adaptado a los tiempos

A medida que el Fiesta evolucionó fue capaz de sobrevivir a grandes crisis e incluso de superar en ventas a fuertes competidores como el Volkswagen Polo, el Renault Clio o el desaparecido Fiat Punto. En nuestro país llegó importado de España y luego siguió actualizando sus generaciones con procedencia desde Brasil. El debut del KD vino desde México, para luego completar la oferta con la producción del país vecino.

Cuando el mercado automotriz europeo cayó entre 2011 y 2013, muchos de los hatchbacks del Segmento B fueron descatalogados, como el ya mencionado Fiat Punto. ¿Por qué ahora el Fiesta podría correr la misma suerte que el difunto modelo italiano?

Las perspectivas para el segmento B en Europa son bastante malas. En los últimos ocho años, este nicho de mercado ha perdido más de 5 puntos de cuota y no parece que vaya a parar. La razón principal es la llegada y popularidad de los SUV pequeños. La tendencia es global, y en Argentina no termina de explotar porque la mayoría de los SUV del segmento B no se producen en el país, lo que limita su entrada por las restricciones de divisas.

Volviendo a Europa, en 2014 la marca del óvalo introdujo el EcoSport. Aunque inicialmente no cumplió con los objetivos de ventas, Ford consiguió reposicionarlo y ganar una parte decente de este segmento. Siempre en el Viejo Continente, en 2017 matriculó 63.000 unidades contra las 255.000 del Fiesta. Un año después, Ford registró 113.000 unidades del SUV y 271.000 del hatchback. En 2019, había 229.000 Fiesta y 123.000 EcoSport, y la marca había introducido un modelo pensado específicamente para ese mercado, el Puma.

También discontinuado con el cierre de las plantas en Brasil, el EcoSport sigue en lenta producción en India desde donde la marca sigue abasteciendo a los ahorristas en Argentina (ver nota). En Europa, durante 2020 la pandemia y el exitoso Puma golpearon al máximo la popularidad del Fiesta cuyo volumen descendió un 32%, hasta alcanzar  156.000 unidades. El año pasado se matricularon 82.000 unidades del hatch y 134.000 del Puma. Está claro que el Puma se ha convertido en la mayor amenaza para el Fiesta.

¿Una pelea familiar?

Hoy en día, el Fiesta juega un papel menor dentro del segmento B en Europa. Según JATO, durante el primer semestre de este año, sus patentamientos siguieron cayendo en picada (-49%), incluso más que el total del segmento (-19%). En junio, el Fiesta, un auto que estuvo en el top 10 europeo durante muchos años, fue superado por otros nueve competidores y ocupó el puesto 58 en el ranking general.

El actual Fiesta se presentó en el Viejo Continente principios de 2017 y a sus cinco años de ciclo de vida, se espera que sobreviva dos o tres años más. Sin embargo, no está claro si Ford mantendrá este icónico modelo como el tradicional hatchback. La noticia del día es que la marca dejó de tomar pedidos por Fiesta y Focus, aunque se trata de ordenes “personalizadas” mientras que las preconfiguradas de fábrica siguen en marcha.

Los del óvalo azul apuntan a problemas con la cadena de suministro de autopartes, aspecto en el que influyen la falta de semiconductores, pero también los costos de producción, fletes y combustibles motivados por el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania. Probablemente podrían dar prioridad a una versión “aventurizada” y electrificada para reposicionar el modelo aprovechando el auge de los SUV.

En Argentina los SUV del segmento B ya prácticamente sacaron del juego a los hatchbacks y sedanes del segmento C, pero aún en retirada, los autos chicos siguen vendiendo en buenas cantidades. Al segmento B europeo le esperan tiempos aún más difíciles en los próximos años. La normativa está encareciendo su producción en un momento en el que los consumidores solo quieren SUV y en el que los fabricantes chinos se preparan para introducir sus modelos más competitivos. ¿Serás SUV eléctrico o se terminará la Fiesta?

Galería: Motor1.com Numbers Ford Fiesta

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