CMP, MQB, STLA, CMF, TNGA… Cada vez que hablamos de un auto comentamos que se basa en alguna plataforma cuyo nombre suele ser un conjunto de siglas como las que encabezan esta nota. ¿Por qué distintos modelos, con marcas diferentes y precios tan distantes comparten la misma base y cómo es que funciona? Vamos a analizarlo en esta nota.

Lo primero que hay que saber es que para crear un nuevo modelo automotriz se invierten miles de horas y millones de billetes en diseño (estético y estructura), ensayos, producción de piezas y ensamblado. Si por cada vehículo hay que hacer todo ese trabajo de cero, el costo sería inconmensurable, se tardarían muchísimos años en tener lista una novedad y habría mucha menos variedad.

Las plataformas no son otra cosa que una serie de elementos comunes que se comparten entre varios modelos, por ejemplo, el piso, la estructura general, motor, caja, suspensiones, arquitectura eléctrica y electrónica, y mucho más. Para hacerse una idea, el mismísimo cableado pasa por el mismo lugar en modelos tan disímiles como un pequeño hatchback y un gran SUV.

Originalmente las plataformas permitían cambiar pocas cosas, como voladizo trasero (en general lo que determina el baúl) o distancia entre ejes (que suele determinar el espacio interior). El resto era más o menos fijo e inclusive toda la parte de arriba seguía siendo la misma, algo que se notaba en, por ejemplo, el pilar trasero. A no confundir esto con dos modelos de distintas marcas que únicamente cambian algunos paneles, especialmente los de frente y retaguardia; el alcance de la plataforma es más profundo.

Plataformas modulares

Plataformas

La última revolución llegó con las denominadas plataformas modulares que trabajan por bloques (módulos, de ahí su definición) dando más libertad. Hoy se pueden cambiar largo, ancho y alto, inclusive la forma de la estructura de la cintura para arriba. El resultado es que se pueden crear formatos muy diferentes, no solo hatch, sedán, SUV, coupé, etc., sino siluetas que no son reconocibles unas con otras pese a compartir muchos elementos, por ejemplo Polo, Nivus y T-Cross.

Al usarse una misma base para vehículos de tamaños muy diferentes, las plataformas modulares trajeron consigo el uso de terminaciones para dar cuenta del segmento al que han sido “escaladas”. Por citar unos ejemplos tenemos CMF- A (Kwid) CMF-B (Clio, nuevo Sandero) CMF- C/D (Sentra, Koleos…) o MQB A0 (Polo Virtus, Nivus, T-Cross), MQB B (Golf, A3, Taos, Tiguan, etc.). Estas bases son usadas en distintas marcas de los respectivos Grupos automotrices e inclusive compartidas entre ellos. También esas letras finales y otras más pueden dar a entender el nivel de costo o si se usa para modelos eléctricos, entre otros.

¿Cómo se ahorra compartiendo plataformas?

Plataformas
Casi todo puede variar en una plataforma modular

Inicialmente se bajan los costos por economía de escala al compartir la mayor cantidad posible de piezas, incluyendo motores y transmisiones, pero también elementos como cableados y hasta baterías. Lo anterior también permite usar una base tecnológica que sirve para distintos elementos, desde el ESP, ADAS y hasta la pantalla de info-entretenimiento.

Otro ahorro está en la reducción de costos de desarrollo, ya que una vez que algo funciona y se aprueba, se puede aplicar, con cambios mínimos, en varios modelos, por ejemplo, estructuras de deformación y seguridad. Finalmente se bajan los costos industriales ya que en una misma línea de montaje se pueden hacer hacen distintos modelos con las mismas herramientas.

La contracara está en que al unificar componentes y encargar gran cantidad a proveedores, un elemento defectuoso puede generar problemas pandémicos en varias marcas de distintos grupos. El mejor ejemplo es el caso Takata con los airbags que afectaron a millones de modelos alrededor del mundo.

¿Qué pasa con los autos eléctricos?

Acá todo gira en torno de la batería, si podés estirar la distancia entre ejes y el ancho, entonces podés colocar una batería más grande para un modelo de mayor tamaño. Para potenciar esto, ya hay acumuladores que funcionan como bloques, es decir que se pueden sumar a lo largo, ancho y alto, para no limitar el desarrollo de nuevos vehículos compartiendo componentes ya desarrollados y validados.

Los vehículos eléctricos tienen también la ventaja de tener menos componentes, por ejemplo, la caja de cambios desaparece. También se puede colocar distinta cantidad de motores y en ambos ejes lo que permite aumentar potencia y tener tracción AWD sin agregar diferenciales, ni tener que acomodar piezas como el cardan.

¿Si comparten tanto, por qué tiene precios tan distintos?

Plataformas
Tamaños, motores, tecnología, marcas, las plataformas son base para todo.

Primero, y ante todo, está la calidad que percibís y puede ir desde la pintura hasta materiales, tapizados del interior, y la que no ves, como la que determina durabilidad. También está la tecnología que, nuevamente, va desde los faros, hasta los componentes de confort y seguridad. Igualmente, hay muchos casos donde dos modelos con misma base, equipamiento y motor similares tienen precios distintos, ¿qué estás pagando en ese caso?

Pueden haber muchas diferencias que no ves, procesadores más rápidos, calibrados más finos, amortiguadores y resortes diferentes, más piezas en materiales ligeros (brazos de suspensión o chapistería de aluminio), más o mejor material fonoabsorbente, etc. etc. Finalmente, pagás el escudo, porque para muchos (no todos) no es lo mismo llegar a un lugar en un VW que un Audi. También pueden haber factores tangibles como la calidad del servicio de postventa o beneficios para sus usuarios, por algo las marcas no hablan más de producto, sino de experiencia de uso.

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