El cruce del Gobierno con las empresas del sector no para. El presidente Alberto Fernández prometió en la planta de Nissan en Córdoba que no faltarán dólares para importar autopartes (leer más), tres días después de que las automotrices (Adefa), las autopartistas (Afac) y los operarios (Smata) se unieran para reclamar al Gobierno por la falta de piezas para fabricar autos (ver informe). Sin olvidarse que por la escasez de neumáticos el Gobierno se la agarró con los fabricantes e importadores (leer informe).

Ahora, en un nuevo capítulo y según informa el periodista Horacio Alonso, el Banco Central le pidió a las automotrices debido a la falta de divisas que le "presten" 150 millones de dólares y de esta manera garantizar las importaciones que necesitan las autopartistas y también para la producción.

Algunas empresas pidieron que, a cambio, se garantice la liberación de permisos para importar unidades 0 kilómetro que están trabados, mientras el Banco Central quiere que automotrices posterguen los pagos de importaciones de autos por 180 días.

Con más de la mitad del año por delante, habrá que ver cómo todo esto sigue afectando al mercado. De acuerdo a los números de abril, las proyecciones indican que los patentamientos totales no llegarán a las 400.000 unidades (ver estadísticas).

La nota completa publicada en en MDZ se reproduce a continuación.

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Nota del diario MDZ

Sin divisas: el Gobierno le pidió prestado u$s150 millones a las automotrices

Por Horacio Alonso

Dura negociación entre el Gobierno nacional y las automotrices por la falta de dólares. El Banco Central quiere que las empresas le financien u$s150 millones para evitar que se frene la producción de 0km. El problema son los autopartistas que no tienen divisas para importar insumos.

El problema radica en que los autopartistas no tienen garantizadas las divisas para aumentar la producción, como se espera este año, y para abastecer a las terminales de autos. Estos proveedores requieren la importación de materias primas y piezas para luego fabricar distintos componentes que venden a los fabricantes de vehículos.

Es por eso que, la semana pasada, el Gobierno nacional le pidió a las automotrices que sean ellas las que financien los dólares que se requiere para esa producción incremental. La idea es que las divisas que las terminales necesitan, para importar sus autopartes y vehículos terminados, se desvíen para los autopartistas y que las fábricas posterguen los pagos al exterior a sus proveedores.

Entre ayer y hoy siguieron las reuniones y todavía no hubo acuerdo. El monto en cuestión es de u$s150 millones que equivale a la demanda de dólares del sector autopartista para aumentar un 25% la producción este año. Estas empresas proveedoras importan anualmente unos u$s600 millones. Un 25% de incremento equivale a esos u$s150 millones. Como el Banco Central no tiene las reservas suficientes para atender esa demanda, quiere que las terminales se hagan cargo de ese monto postergando sus pagos al exterior. Es decir, le traslada al los privados, a los que castiga con impuestos, la responsabilidad de conseguir los dólares.

La discusión está centrada en cuánto sería el tiempo que deberían financiar al Estado por ese monto. Todavía no está definido porque tiene que surgir de un cálculo complejo. Eso dependerá de a cuánto equivalen esos u$s150 millones en importación de 0km.

“Si las fábricas importan, por ejemplo, u$s300 millones por mes, para cubrir ese faltante de u$s150 millones, se necesitaría que las empresas no demanden dólares para pagos al exterior de 15 días de importación de vehículos. Si importan por un monto menor, serán más días, hasta cubrir lo que se necesita”, explicaron desde una automotriz.

Lo que quiere el Gobierno es que esa demanda de dólares de las terminales se “patee” por 180 días, lo que implica que las empresas se tengan que hacer cargo de cómo financiarlo. De esta manera, el Banco Central logra seis meses de margen para liberar los dólares.

El problema es que no es fácil el cálculo ya que se tiene que hacer empresa por empresa y no todas están dispuestas a blanquear, ante sus competidoras, el monto de sus importaciones porque forma parte de su estrategia de negocios. Eso lo tiene que definir el Banco Central con cada una y no todas están con la misma predisposición de hacerlo.

Desde otra empresa pusieron como condición que estén garantizada la aprobación de los permisos mensuales de importación, conocidos como SIMIs, que se requiere para ingresar vehículos. Esta exigencia es porque hay muchas demoras para obtenerlos y eso provoca que el mercado que el desabastecimiento del mercado se agrave.

Se espera que se llegue a un acuerdo en los próximos días ya que, de lo contario, se pararía la producción. Muchos autopartistas, que tienen menos respaldo económico que las fábricas multinacionales, están trabajando con el un stock limitado de piezas.

Fue por esta situación que la asociación que las agrupa (AFAC), en conjunto con los fabricantes de ADEFA y el gremio del SMATA enviaron una carta al Gobierno nacional alertando la gravedad de la situación.

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