Hoy se cumplen 40 años del paso a la inmortalidad de Gilles Villeneuve, el "diablo más loco" que enamoró a todos los fanáticos de la Fórmula 1 y que, a pesar de no haber logrado ser campeón del mundo, se ganó un lugar irrefutable en el olimpo de los grandes pilotos de la máxima

Los manuales del periodismo indican que, de ser posible, se debe evitar escribir en primera persona o hacer autorreferencias. El periodista nunca es más importante que la nota que escribe, pero en este caso me resulta muy difícil. Si bien por un tema de edad no llegué a ver a Gilles en directo, crecí escuchando sobre su carisma, sus hazañas y sus proezas en la pista. 

Los responsables de esto son mi papá y mi tío, que lo adoraban, y que cuando me hice fanático de Jacques me cargaban diciendo que su padre había sido mejor. Yo les preguntaba ¿Por qué? Si no había sido campeón del mundo. Con el tiempo fui entendiendo los motivos

Hace poco llamé a mi viejo para contarle que estaba trabajando en una nota sobre Gilles y le pregunté cuán dura había sido su muerte para él; de repente su voz se rasgó y me contestó lacónico: "Fue casi tan duro como Senna". 

De esta manera confirmé que, 40 años después, la muerte del "Príncipe de la Destrucción" le seguía doliendo como el primer día y creo que los fanáticos del deporte motor y de la Fórmula 1 lo sienten de la misma manera. 

Por eso me molesta que, cuando me pongo a buscar en YouTube, la primera frase que sale es "Gilles Villeneuve fatal crash", con tantas cosas lindas que hay para ver sobre él. Pero bueno, el morbo y el mundo de la comunicación 2.0 es así.

Me permito esta licencia -la de hablar en primera persona- porque hoy se publicarán ríos de tinta sobre Gilles, miles de nota en formato "gacetilla" o cables de agencia que dirán "Gilles Villenueve nació en... llegó a la F1 en el año... fue subcampeón del mundo...", etc. Todos tenemos Internet y podemos acceder a esos datos fácilmente entrando a Wikipedia. 

Por eso, me parecía una mejor idea recordar a Gilles: quién fue, porqué su huella sigue presente hoy, porqué fue el piloto favorito de Don Enzo Ferrari, porqué todos fanáticos de la F1 lo amaban y porqué los corredores hablaban tan bien de él.

Hace poco, la escudería de Maranello desempolvó la vieja Ferrari 312 T4 con la que Villeneuve corrió en la temporada 1979 de la Fórmula 1 y fue pilotada por Charles Leclerc en Fiorano, como parte de los homenajes que se vienen por el 40° aniversario del fallecimiento del piloto canadiense (más info, acá).

Gilles, en primera persona 

"El Diablo Más Loco" y "El Principe de la Destrucción", algunos de los apodos de Gilles.

"La carrera perfecta para mí es: logro la pole en el último momento, tengo un problema en la salida, remonto desde la última posición y me pongo primero en la última curva".

"Yo no corro por dinero, lo hago para divertirme y si no voy rápido, no me divierto”.

“No tengo ningún miedo a los accidentes. Por supuesto, no quiero estrellarme, no estoy loco. Pero si estás cerca del final de los entrenamientos y estás luchando por la pole, creo que tal vez puedas aplastar el miedo”.

"El deporte es más importante que nada. Más importante que cualquiera de las personas involucradas, aunque moleste a gente como Ecclestone y Balestre. Yo gano mucho dinero con ello, pero si el dinero desapareciera de la noche a la mañana, todavía estaría en las carreras, porque me encanta, mientras que los empresarios se habrán ido".

Su amistad con Il Commendatore

Gilles Villeneuve tuvo un gran relación con enzo Ferrari.
Gilles Villeneuve tuvo una gran relación con Enzo Ferrari.

Gilles Villeneuve llegó a Ferrari a finales de 1977 y corrió las dos últimas carreras de la temporada. Previamente, había viajado a Italia para encontrarse con Don Enzo que, cuando lo vio, se acordó de Tazio Nuvolari. "Cuando me presentaron este 'piccolo canadese', este minúsculo manojo de nervios, enseguida reconocí en él el físico de Nuvolari y me dije a mí mismo, démosle una oportunidad", reconocería tiempo después Il Commendatore. 

El arranque de Gilles en Ferrari no fue el esperado y la prensa italiana incluso deslizó que deberían cortarle su contrato, pero Enzo lo apoyó y luego se vio recompensando con el campeonato de constructores que ganó la escudería en 1979, siendo el sudafricano Jody Scheckter campeón y Villeneuve, subcampeón. 

Se dice que Don Enzo adoptó a Gilles como un hijo y que en su despacho de Fiorano tenía una foto suya en un portarretratos. El piloto canadiense, por su parte, siempre apreció al mandamás de Ferrari y fue sincero con él. 

De hecho, hay una declaración suya muy recordada que le dijo a Enzo cuando el monoplaza del Cavallino Rampante no funcionaba: “El auto es una mierda, estoy perdiendo el tiempo, pero lo pilotearé todo el día, haré trompos, lo estamparé contra las vallas, haré lo que usted quiera porque es mi trabajo. Simplemente le digo que no somos competitivos”, las reseñas indican que Il Commendatore, lejos de enojarse, lo escuchó.

Recordemos que Don Enzo Anselmo Ferrari es el Santo Patrono de Motor1.com Argentina y que todos los 14 de agosto en la redacción "non si lavora" y se festeja el día de San Ferrari, en homenaje a uno de los personajes más grandes de la historia del deporte motor mundial.   

La batalla épica con Arnoux

El recordado duelo de Gilles Villeneuve con René Arnoux en 1979.
El recordado duelo de Gilles Villeneuve con René Arnoux en 1979.

El domingo 1° de julio de 1979 se corrió en Dijon-Prenois la octava fecha del campeonato mundial de la F1 y si bien los pilotos franceses de Renault, Jean-Pierre Jabouille y René Arnoux, llegaban como los favoritos para ganar el "diablo metió la cola" y terminó dando un gran espectáculo.

Gilles Villeneuve, que había largado tercero, sostuvo una importante lucha con los Renault durante la competencia y faltando poco para el final tuvo un duelo épico por el segundo puesto con Arnoux, el cuál terminó ganando. 

"Aquel duelo con Villeneuve es algo que nunca olvidaré. Ese fue el mejor souvenir que me llevé de la Fórmula 1. Es verdad que me ganó y que lo hizo en mi casa, pero no me importó porque en aquel momento me di cuenta de que me había ganado el mejor piloto del mundo”, reconoció tiempo después René Arnoux. 

La conducción "a ciegas" en Canadá '81

La recordada carrera en la que Villeneuve corrió casi sin visión en Canadá '81.
La recordada carrera en la que Villeneuve corrió casi sin visión en Canadá '81.

Si bien Jacques Laffite fue el ganador del GP Montreal 1981, bajo una lluvia torrencial, todos recuerdan la heróica actuación de Gilles Villeneuve quien tuvo que pilotar "a ciegas" a causa del daño que sufrió su alerón delantero, que se corrió hacia arriba y le terminó obstruyendo la visión. 

Gilles tuvo que sacar la cabeza del copckit para seguir manejando e incluso llegó a reconocer luego que tuvo que guiarse por los marcadores del circuito para saber cuando debía frenar en cada curva.   

A falta de ocho vueltas, y a causa de los fuertes vientos, el alerón de su Ferrari terminó por desprenderse y por ende la carga aerdónimca del monoplaza se vio más afectada, aunque el piloto canadiense continúo dando lucha y finalizó tercero para subirse a un podio memorable. 


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