En la producción en serie, cuando hay un problema este se multiplica por miles de unidades hasta que se detecta y corrige. Los Recall sirven para solucionar cuestiones que pasaron inadvertidas en su debido momento, desde problemas con proveedores (neumáticos, airbags, etc.) hasta algunos de fabricación. Ahora tenemos un caso curioso para la industria porque afecta a una sola unidad.

El Bugatti Chiron es un hypercar que se destaca en muchos aspectos, desde su W16 con cuatro turbos, hasta su precio y -obviamente- su exclusividad, ya que la producción está limitada a solo 500 unidades. Construido artesanalmente, pero con las más finas herramientas, igualmente siempre hay espacio para el error, y esta no es la primera vez que sucede, lo que llama la atención es el nivel de detalle. En este caso hablamos de un solo tornillo, aunque de uno muy importante.

El caso puntual (porque es uno solo) le sucedió a un propietario que fue contactado por Bugatti para una revisión (no es el argentino que tiene una Divo). Según la marca francesa el problema es que: "Uno de los dos tornillos que fijan un soporte al chasis tiene un par de apriete un 50% inferior al necesario (9 Nm en lugar de 19 Nm)". Puede parecer simple, pero los de Molsheim aclaran que ese defecto puede: "comprometer la protección estructural y aumentar el riesgo de lesiones en caso de choque".

Bugatti ya tuvo otros Recall en su historia moderna, la marca debió llamar a sus talleres a varios Chiron y Divo por correcciones en el ESP, e inclusive revisó algunos Chron Pur Sport por problemas de neumáticos. Nadie es perfecto, pero en corregir los errores está la grandeza, ya sea a nivel masivo en la mayoría de la industria, o en una sola unidad en una marca tan exclusiva y onerosa como Bugatti.

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