Hace poco más de cincuenta años un gigantesco cohete lanzó al espacio una cápsula con tres astronautas en camino a la Luna. El programa Apollo había sido desarrollado para lograr presencia humana en nuestro satélite, y en la misión numerada Apollo 11 consiguió la meta de posar a la tripulación y caminar sobre su superficie. Otras misiones que la precedieron realizaron los tiros de aproximación, y el ensayo de todos y cada uno de los complejos pasos para alcanzarla. Luego de la primera caminata, otros siete viajes realizaron experimentos más complejos y con mayor permanencia. Una misión, Apollo 13 no consiguió llegar a la Luna, pero su fracaso se convirtió en éxito, gracias a un enorme esfuerzo coordinado desde el control terreste junto a los tripulantes en viaje para tratar de salvar el vehículo espacial, y con ello sus vidas, para retornar a salvo a la Tierra. Todo eso y mucho más fueron las misiones de NASA a Luna, y ahora se avecina otro capítulo no menos apasionante.

Con la tecnología actual, con más tripulantes, con objetivos de más largo plazo, el programa espacial de este siglo XXI se basa en el lanzador Space Launch System-SLS y la nave espacial Orion para el retorno humano al sitio más cercano en términos de distancia a nuestro planeta.

El pasado jueves se transmitió en vivo el denominado rollout del cohete SLS construido por un consorcio de empresas y la coordinación de la Agencia Espacial Europea-ESA y la Agencia Espacial de Japón-JAXA.

Muy semejante en tamaño y porte respecto al legendario Saturno V del los años sesenta este animal de tiro llevará a seis tripulantes en viaje espacial abandonando la gravedad terrestre, en trayectoria de inyección lunar a más de 340 mil km de nuestra Tierra. Su sistema modular de bloques con potencias escalables permite lanzar al espacio desde 70 toneladas de carga útil, hasta poco más de 140 toneladas, cuando se enfrenten misiones con rumbo al planeta Marte.

El Crawler 2 (foto de portada), el transporte a orugas es un viejo veterano del programa Apollo y del Shuttle, y ahora llevó al nuevo cohete a la plataforma de lanzamiento 39B. Este particular vehículo  tiene un  peso descomunal: 2700 toneladas. El traslado a la plataforma llevó 12 horas para hacer 6km.

Estaremos muy atentos a los pasos futuros de estos hitos tecnológicos. El próximo es el vuelo de prueba sin tripulantes, que podría darse en mayo o junio, con el Artemis1 en camino a la Luna, para darle la vuelta y verificar que pueda hacer todo lo que se le requiera para llevar humanos y misiones.

mobile_launcher-001
El camino a la plataforma de lanzamiento desde el edificio de ensamblaje del lanzador, distante a seis km
ksc-20210917-ph-fmx01_0068_large-001
El cohete se ensambló en el Centro Espacial Kennedy en Florida, EE. UU. El combustible es hidrógeno y oxígeno en el cohete principal y combustible sólido en los dos boosters que van adosados a cada lado.Otra herencia del transbordador.
KSC-20220110-PH-CSH01_0059large-001
Motores RS-25, heredados del programa de transbordadores.
0B95AC40-BE0A-42D0-8FE5-8CDE85851E01
Nuevos viajes, nuevos horizontes; aunque el destino sea ya conocido, la Luna es una fuente de misterio y desafío tecnológico

Trailer anticipo del rollout del Artemis1 - Video

Primera salida del SLS Artemis1 - Video

Enviá tu noticia a novedades@motor1.com