En su tiempo de gloria Carlos Ghosn fue uno de los jinetes de la industria automotriz. Salvó a Nissan de la quiebra (con miles de despidos en el camino) forjó la Alianza con Renault y Mitsubishi, y marcó el pulso de la industria hasta que un día todo se derrumbó. Acusado de fraude, encarcelado en Japón, despedido y con una fuga pintoresca, hoy el ex CEO habla del presente de la compañía que supo comandar.

Desde su refugio en Líbano, y con pedido de extradición de Japón, las palabras de Ghosn nunca iban a ser placenteras, bondadosas ni positivas sobre sus ex empleadores. A sus 67 años, el ex CEO disparó munición gruesa durante una entrevista con Le Parisien donde dijo: "La verdad es que el fabricante número 1 del mundo se ha convertido en un fabricante pequeño y frágil… Me entristece que Renault sea solo una sombra de lo que era".

Las palabras de Ghosn llegan después de que la Alianza presentara su balance 2021 destacando que el rombo volvió a ser rentable y anunciara una nueva ola de productos entre los que se destacan los nuevos R4 y R5 eléctricos. Parte de la furia de Ghosn se canaliza hacia el nuevo director general de la compañía, Luca de Meo, quién cambió de estrategia apuntando a al valor y comentó que los problemas de la empresa se derivaban de la anterior carrera por volúmenes. -Podría haber ideado algo más sutil- comentó Ghosn.

Hoy Renault posee una participación del 43% de su propia empresa, mientras que Nissan es dueña del 15% de la marca francesa, pero Ghosn siempre quiso una relación más estrecha entre ambas. Nacido en Brasil, educado en Francia y descendiente de libaneses, en noviembre de 2018 Ghosn fue arrestado en japón donde estuvo detenido un año hasta que protagonizó una fuga de su prisión domiciliaria tan increíble que Netflix prometió llevarla a la pantalla. Hoy tiene una alerta roja por parte de interpol y vive en Líbano donde desarrolló negocios vitivinícolas.

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