La idea de la caja de cambios es simple. La explicación más fácil es con la bici y tus propias piernas: necesitás un cambio desmultiplicado para arrancar sin desgarrarte y a medida que tomás envión querés relaciones más altas para no pedalear a las rpm de un Kohinoor. Con el auto pasa algo similar, el motor de combustión necesita ganar giros para empujar y después necesita bajarlos para consumir menos.

La cantidad de velocidades fue creciendo con la performance de los vehículos y sus necesidades de consumir menos. La idea es tener siempre un cambio donde el motor trabaje mejor, ya sea para empujar, acelerar o para ahorrar. Si manejaste una vieja caja automática de tres o cuatro marchas recordarás que, si acelerabas en ruta, cuando la caja rebajaba el motor levantaba tantas vueltas que del asiento de acompañante te miraban con cara de “qué pistero eh”. La clave esta en la distancia entre cambio y cambio, algo así como subir una escalera con pocos peldaños altos o muchos bajos.

La idea de sumar marchas, ya sean manuales o automáticas, tiene que ver entonces con tener mejores aceleraciones y recuperaciones, además de velocidades crucero con el motor más relajado para reducir su sed y la cantidad de ruido. Más velocidades, más puntos intermedios u óptimos de funcionamiento según la necesidad.. La pregunta es: ¿Sirve sumar cambios indiscriminadamente?

En su Crítica de la Ford F-150 Raptor CC nos contó que la velocidad máxima la alcanza en octava marcha, y a la camioneta le quedaban aún dos velocidades, ¿para qué? Para ahorrar combustible a velocidades constantes. Otro uso de las transmisiones rebosantes de relaciones es usar las primeras marchas muy desmultiplicadas para que trabajen como una baja, pero sin el peso y complejidad de una reductora. La Amarok con caja de ocho velocidades y los Jeep con nueve marchas son dos ejemplos que tenemos en Argentina. Sin embargo, a velocidades legales de ruta, el Compass 2.4 AT9 se niega a colocar novena por su propia voluntad.

El motor también es muy importante en relación a la cantidad de velocidades, cuánto más torque y más parejo, menos va a necesitar cambiar de marcha. La F-150 Raptor podría tener dos marchas menos y no te darías cuenta; la Ranger Raptor, por otro lado, se la pasa dudando todo el tiempo de cuál de sus 10 velocidades usar y ya llegaba a molestar; el Compass 2.4 no sabe cuándo usar la novena a velocidades legales, y el dueño de ese 911 con 7 cambios, o saltea algunos, o ya debe de tener tendinitis. Si la solución fuera más marchas, entonces todos adorarían a las CVT que justamente trabajan como una sola velocidad interminable.

La clave, como en muchas cosas de la vida, está en la calidad y no en la cantidad. Porsche tiene una caja manual de séptima, me imagino a su conductor pasando cambios como Dominic Toretto en una carrera. Por otro lado, las cajas automáticas con tantos cambios se pueden pasar subiendo y bajando marchas permanentemente y eso empeora performance, consumos y el humor de quién maneja. Más importante que cuántas marchas tenga es que la caja las pase rápido y sin resbalados, ni ruidos, no importa si es doble embrague o tradicional, lo importante es la efectividad y la fluidez.

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FORD F-150 RAPTOR
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