En 2021, Chile superó en ventas de autos a la Argentina por primera vez en 20 años. Es un fenómeno que no se registraba desde el 2002, cuando en nuestro país se matricularon apenas 96.951 vehículos (y en Chile, 102.516). Fue durante una de las peores crisis del sector automotor nacional, que ya muchos comparan con el difícil panorama actual.

Los números fríos dicen que el año pasado se matricularon 415.581 vehículos en Chile, contra sólo 381.777 unidades en la Argentina. Esto posicionó al país trasandino como la nueva y segunda potencia automotriz de Sudamérica, tan sólo por detrás de Brasil (con notables 1.974.431 unidades).

¿Cuáles fueron los motivos para que se produjera este cambio en el histórico segundo escalón del podio? Encontramos tres motivos chilenos y tres argentinos para comprender este fenómeno.

El informe completo que se reproduce a continuación fue realizado con la ayuda de los periodistas chilenos Romina Cannoni, Mauricio Monroy y David Nogales (todos de La Tercera Motores). 


TRES MOTIVOS ARGENTINOS

1. Las restricciones a las importaciones: En 2021, el Gobierno argentino limitó más que nunca las importaciones de vehículos. Hasta ahora, el cepo lo venían sufriendo los importadores independientes, sin filiales en el país. Pero el año pasado también lo padecieron las marcas con terminales radicadas en la Argentina. El propio Gobierno puso como ejemplo de “mal alumno” a Renault Argentina: la terminal francesa fue acusada de ser “más importadora que productora”, a través de un cable sin firma ni nombre de la agencia oficial Télam (leer acá). Ese mensaje llevó a Renault a cancelar el lanzamiento y la importación de nuevos modelos. Y logró amedrentar a las otras terminales, que también reprogramaron sus planes. Esto desabasteció un mercado argentino que, históricamente, está acostumbrado a consumir un 60% de autos importados entre las ventas totales de vehículos que se registran cada año. Sin estas trabas, las estimaciones del sector apuntaban a llegar a más de 450 mil unidades en 2021, pero la carrera se interrumpió en 381 mil: “Hay demanda insatisfecha para llegar hasta 500 mil unidades anuales”, aseguran en el sector. Y todo indica que en 2022 las trabas del Gobierno serán aún más estrictas (leer nueva normativa). Es una señal de que Chile podría llegar a repetir ese segundo escalón del podio en este año que comienza.

2. La falta de piezas: En la primera mitad del año, cuando comenzaron las restricciones a las importaciones de autos, el Gobierno se comprometió a garantizar el abastecimiento de piezas para las terminales automotrices que producen en el país. Sin embargo, en el último tramo del año también se reportó un desabastecimiento de autopartes. Este sector ya venía sufriendo en el último año por la crisis de los semiconductores que afecta a la industria automotriz a nivel mundial (ver nota) y al desbarajuste global que generó la pandemia en el comercio internacional. Esto hizo que hasta las fábricas locales -que se encontraron en 2021 con un mercado demandante y sin competencia de autos importados- tuvieran que postergar la entrega de vehículos a los clientes por falta de piezas para terminarlos. Chile no tiene industria automotriz propia. En ese país sólo se venden autos importados. Las fábricas extranjeras que abastecen con autos a Chile sufrieron la misma crisis de logística y semiconductores, pero la libre importación de vehículos del mercado vecino permitió cambiar con rapidez las plantas y puertos de abastecimiento de autos. Es un mercado mucho más atomizado que la Argentina, donde compiten casi el doble de marcas que en nuestro país y con casi el triple de oferta de modelos. Ese esquema demostró ser mucho más flexible para adaptarse a las nuevas reglas del mercado automotor mundial.

3. La crisis económica: En 2021, por los dos motivos mencionados acá arriba, el mercado automotor argentino tuvo una demanda insatisfecha. Pero esto no es sinónimo de bonanza económica. La recesión, la inflación, la inestabilidad laboral y los efectos de la pandemia fueron una combinación de factores que hicieron que la crisis global golpeara con mucha más fuerza en nuestro país. Por esa crisis global, en 2021 Chile tuvo el índice inflación más alto de los últimos 14 años: 7.2%. La última vez que se registró un valor así en la Argentina fue en 2008 (y con un Indec sospechado de manipular las estadísticas). En 2021, la inflación de nuestro país fue del 50.9%. La demanda insatisfecha de 0km en Argentina no está impulsada por una supuesta bonanza económica: se mueve al ritmo de la necesidad de los consumidores que buscan refugio para sus ahorros y se sienten urgidos por desprenderse de una moneda muy devaluada: el peso argentino.


TRES MOTIVOS CHILENOS

1. La explicación oficial: En 2020, año del inicio de la pandemia, en Chile se vendieron 258.835 autos. La cifra de 415.581 en 2021 representa un salto del 60%. Y dejó al mercado trasandino muy cerca de su récord histórico: 417.038 unidades, registrado en 2018. La Asociación Nacional Automotriz de Chile (Anac) explicó esta reactivación del sector en las flexibilizaciones sanitarias: “El avance en la vacunación y la flexibilización de las medidas gubernamentales que permitieron los traslados interurbanos, ayudaron a que más personas decidieran concretar la compra de vehículos nuevos cuya decisión debió ser postergada durante la pandemia”, informó ese organismo. Es decir: más chilenos salieron a comprar autos para satisfacer sus necesidades de movilidad, en detrimento del transporte público, que muchos prefieren evitar ante los riesgos de contagio. Pero hay otros dos motivos para que Chile llegara al segundo escalón del podio del mercado automotor sudamericano. Sigamos.

2. La liquidez: Como en casi todos los países, el Gobierno chileno implementó medidas asistenciales para combatir los efectos de la pandemia. En Chile hubo muchos subsidios para los sectores más afectados de la economía, bonos para empresas y hasta una IFE para los trabajadores (igual que en Argentina). Pero a eso se sumó un hecho inédito: en mayo de 2021, el Gobierno chileno permitió que los aportantes chilenos pudieran retirar de manera anticipada el dinero que venían depositando en sus fondos de pensiones. Se autorizó un retiró máximo de hasta 6.299 dólares por aportante. Se estima que los ahorristas chilenos sacaron un total de 50 mil millones de dólares de esos fondos en 2021. Gran parte de ese dinero se destinó al consumo y las automotrices aprovecharon la medida con promociones y bonificados para captar esa enorme liquidez en manos de los aportantes. En 2021, no hubo sólo un récord de ventas de autos en Chile: la economía de todo el país atraviesa por un boom de consumo de toda clase de bienes y servicios.

3. Diversificación sin restricciones: Los tres autos más vendidos de la Argentina en 2021 fueron los Fiat Cronos, Toyota Hilux y Volkswagen Amarok (ver ranking completo). Son tres productos de fabricación nacional, que en gran parte se vieron beneficiados por la falta de competencia ante las restricciones a las importaciones. En Chile, históricamente los vehículos más vendidos son las pick-ups, por el peso que tienen las flotas de las empresas mineras (principal motor de la economía trasandina). Las Mitsubishi L200 tailandesas y las Toyota Hilux argentinas suelen ser las favoritas para esas tareas, pero en el 2021 fueron desplazadas por los autos particulares, como bien señaló el Anac (ver Motivo Chileno 1). En este contexto, los dos vehículos más vendidos del año pasdado en Chile fueron dos SUVs del Segmento B (chico), importadas de China: Chery Tiggo2 (10.956 unidades) y MG ZS (9.238). Recién en tercer lugar aparece la L200 tailandesa (9.029) y el quinto puesto fue para la Hilux argentina (8.704). ¿Y en el cuarto lugar? Ahí se coló otra SUV china: Chevrolet Groove (9.007). De este lado de la Cordillera, las automotrices chinas son las que más están sufriendo las restricciones a las importaciones. Son marcas que todavía no se ganaron un lugar en la preferencia ni en el conocimiento de los clientes (a diferencia de las más tradicionales europeas, japonesas o coreanas) y que ni siquiera tienen la capacidad de lobby para sentarse en la mesa de negociaciones del Gobierno, donde se acuerdan los cupos de importación. El caso chileno demuestra que, en Sudamérica, cuando un mercado ofrece diversidad de marcas al consumidor y las autoridades aprueban la importación de vehículos sin restricciones, la oferta de la poderosa industria automotriz china es difícil de doblegar.

C.C.


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