Texto de Juano Pasetti

El Régimen de Importación de Vehículos de Colección fue creado en la Argentina en 1993 para generar trabajo y reactivar los talleres con mano de obra artesanal, que fueron desapareciendo en los distintos períodos del país. Lamentablemente, la mala interpretación de una norma, puede dejar sin trabajo a muchos talleres y familias dedicadas a la reparación y restauración de autos de colección.

Es lo que ocurrió con el nuevo Decreto SIECGCE 579/21, publicado en septiembre de 2021 (leer completo), que va en contra del espíritu para el cual fue creado el régimen. La flamante normativa permite que sólo se puedan importar vehículos en orden de marcha (vale decir restaurados en el exterior), y no vehículos para reparar, que son los que generan trabajo y ocupación de mano de obra nacional.

La normativa original que ahora se modificó era bien clara. Cito un párrafo textual de la Resolución madre 56/1993: “Que además existen otras finalidades para su importación, tales como la de su restauración, objetivo que sin duda ha de reportar la posibilidad de ocupar mano de obra altamente calificada, en vistas a la posterior reexportación del bien o a su mejor cotización en el mercado nacional de automóviles de colección. Que al respecto debe tenerse especialmente en cuenta que la República Argentina tiene un alto grado de mano de obra calificada a nivel artesanal en la reconstrucción de automóviles de colección y costos competitivos de la misma a nivel internacional, circunstancia que, unida a la expansión del mercado internacional para este tipo de productos, distribuirá a incrementar el desarrollo de pequeñas industrias artesanales".

Argentina ha sido históricamente reconocida a nivel mundial por su pasión por los automóviles. Por nuestro país han circulado importantes vehículos de colección y competición. Esto generó a lo largo de los años que el parque automotor haya incrementado su gran valor histórico cultural, y ha sido una gran fuente para conseguir autos muy singulares, reconocidos mundialmente.

Durante las distintas crisis que ha sufrido nuestro país, gran cantidad de estos autos clásicos se han logrado vender y exportar principalmente a países europeos, con el agregado de buena mano de obra argentina.

La reparación de vehículos de colección es una actividad artesanal que, además de ser un trabajo, tiene un alto condimento de pasión y dedicación. Actualmente existen innumerables talleres en los que se realizan estos trabajos artesanales y cuentan con personas especializadas “artesanos” en la reconstrucción y restauración de autos antiguos y de competición.

Lamentablemente, suele interpretarse que este régimen es solo negocio, un hobby o una pasión. Y, por lo tanto, no tiene la prioridad necesaria cuando el país enfrenta difíciles escenarios económicos restrictivos, sin tener en cuenta que esta interpretación genera un impacto negativo en una actividad altamente productiva.

Lo cierto es que esta actividad es la fuente genuina de trabajo para la gran cantidad de talleres, que emplean directa o indirectamente a muchísimas personas, entre ellas mecánicos, ayudantes, chapistas, pintores, electricistas, tapiceros, ebanistas, transportistas, casas de repuesto, gomerías y, en consecuencia, numerosas familias.

En 1980, al estar prohibida la importación de automotores usados, se comenzó a trabajar en una resolución para poder repatriar estos autos históricos y así posibilitar el sostén de la actividad productiva tan distintiva. Y fue así que se publicó la Resolución 180/80, que establecía que los vehículos autorizados a importarse debían tener como mínimo 20 años de antigüedad.

Con posterioridad, dicha medida fue reemplazada por la Resolución 56/93 (fijando un valor mínimo de 4.000 dólares) y sucesivamente por la Resolución 694/99 (actualmente vigente), la cual dispuso una modificación en dicho mínimo de valor FOB a 12.000 dólares. La antigüedad exigida pasó de 20 a 30 años. Pese a estos rigurosos requisitos, siempre se ha logrado mantener y hacer funcionar este régimen, dentro del marco normativo impuesto.

Durante el inicio en los trabajos de estudio de estas normas, las partes privadas intervinientes solicitaban no tener mínimos, ya que cuanto menos valor tenga el vehículo, más trabajos de reparación y arreglos demandarían los mismos. Sin embargo, siempre tiene que haber una contraprestación recaudatoria para que estas normas se autoricen. Es por esto que inicialmente se fijó el mínimo de 4.000 dólares y luego se pasó 12.000.

Al mismo tiempo, en los ´90 se estaba empezando a trabajar en la implementación de una VTV, que permitiera la circulación de vehículos usados, para que los vehículos clásicos o de colección puedan conservar su originalidad y al mismo tiempo, puedan circular obteniendo la aprobación en la VTV, sin la necesidad de realizarle modificaciones. Así se crea el Registro de Autos Clásicos, para que aquellos que se encuentren inscriptos puedan mantener su estado original y las exigencias sean acorde al momento de su fabricación.

Con la intención de frenar la fuga de divisas, el 15 de septiembre 2021, se publicó el Decreto 579/2021, que prácticamente imposibilita la obtención del certificado de vehículo de colección necesario para poder realizar la importación.

No solo eso, sino que en caso de lograr dar cumplimiento con todo lo requerido el vehículo, la unidad debe encontrarse en orden de marcha o restaurada, funcionando debidamente.

En fin, hicieron una mezcla de todos los regímenes existentes para la importación de vehículos y los exigen en este decreto.

Para poder importar un vehículo de colección se debe tramitar un certificado de importación de vehículo de colección, que lo emite el Ministerio de Desarrollo Productivo

Las diferencias en los procesos para obtener el certificado de importación son importantes.

* Decreto anterior:
-Factura.
-4 fotos del vehículo.
-Declaración jurada con los datos del vehículo que surgen de la factura.

* Decreto 2021:
-Título del vehículo ( no todos los países poseen documentación para este tipo de vehículos).
-5 fotos del vehículo.
-Foto donde se observe el VIN con su fecha de fabricación (no todos tienen VIN).
-Copia de documentación identificatoria del titular del vehículo en el exterior (en caso de que sea una sociedad, copia del estatuto de la sociedad).
-Informe técnico del estado del vehículo (emitido por Ingeniero Mecánico o profesión afín, habilitado en el país de origen, donde deberá constar: Que el vehículo ha sido conservado en su estado original. Que el vehículo se encuentra funcionando debidamente. Tasación oficial del vehículo a importar emanada por Tribunal de Tasaciones de la Nación.
-Valor F.O.B. aportando la factura comercial
-Declaración jurada informando los números de chasis y motor
-Nota y/o informe del Club de Automóviles Clásicos, la Cámara Argentina de Comerciantes de Vehículos Antiguos o la Federación de Clubes de Autos Históricos, a fin de corroborar la finalidad de un auto de colección y/o calidad de interés histórico.
-Toda la documentación proveniente del exterior debe estar legalizada, traducida y apostillada.
-Del solicitante: Documentacion identificatoria. Certificado de capacidad económica emitido por AFIP. En caso de que el solicitante sea un gestor o importador que actúe por cuenta y orden, aportar la documentación (a pesar de que la importación por cuenta y orden está prohibida en nuestro país).

Quisiera cerrar esta nota con un texto que leí alguna vez en alguna parte y me lo guardé en la memoria. Explica qué significa un vehículo de colección para los que nos gustan los autos: “El placer de conducir un automóvil viejo no consiste en acelerar más de 200 km/h, sino en conducir el automóvil viejo. Cualquier auto nuevo, que cualquiera pueda comprar, sólo requiere dinero (o crédito). Para comprar un automóvil viejo necesitás amistades, conocimiento y otras cosas que el dinero no compra. No se vende un automóvil viejo, el privilegio de ser propietario se transfiere a un amigo”.

Los autos antiguos son una pasión sin límite de edad. El auto viejo es cultura.

El automóvil clásico no es un automóvil ordinario, es algo especial. Especial no sólo para su dueño. Donde quiera que vaya, se nota de inmediato. Estacionado uno al lado del otro, borra lo moderno. Quizás los clásicos nos dan el pequeño sabor de la poesía que el mundo olvidó dar a la vida.

El Old Car requiere atención, disciplina, amor y afecto. Cuanto más viejo, más necesita tu atención, tu disciplina, tu amor y afecto. La retribución es algo natural.

Tener un auto viejo en el presente cumple un sueño del pasado. La belleza del viejo auto es la historia que está incrustada en él. ¡Vive la vida al máximo, pero disfruta tu vida con cuidado!

La gente a menudo confunde lo antiguo con lo viejo. Lo primero no requiere ningún esfuerzo para obtenerlo: sólo tenemos que dejar que el tiempo actúe de manera predominante y cobarde. Lo segundo nos exige el máximo afecto, respeto y amor, lo que lo hace tan único y especial que podemos llamarlo clásico.

Viajar en un automóvil viejo es como estar en el pasado, pero disfrutar del presente. Quien posee un automóvil viejo también tiene una historia.

J.P.

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Uruguay permitirá la importación de autos clásicos sin impuestos (Argentina cobra hasta 186%)
Uruguay permitirá la importación de autos clásicos sin impuestos. Argentina cobra hasta 186% (leer nota).