En diciembre, el Gobierno implementará un nuevo cambio en la base imponible de los impuestos internos. Se trata del llamado “impuesto al lujo”, que en la práctica afecta a cada vez más autos de gama media y producción nacional.

La última actualización de la base imponible había sido en septiembre e impactaba a los modelos con precios de venta al público a partir de 3.12 millones de pesos. La nueva modificación, realizada por medio de los índices de inflación, establecerá la nueva base imponible en 3.43 millones de pesos para considerar a un auto “de lujo”.

Los impuestos internos fueron utilizados por los diferentes Gobiernos con el objetivo de desalentar la importación de autos (para intentar frenar la salida de dólares) y con la promesa de proteger a la industria nacional. La distorsión que generó este impuesto en el mercado provocó que ya haya varios modelos nacionales afectados por este tributo, como las Toyota SW4 y VW Taos.

Además, el Chevrolet Cruze nacional suele tener sus precios de lista distorsionados al acumular varias versiones diferentes con precios casi idénticos, en un intento para evitar el impacto de este impuesto. En la práctica, es muy difícil conseguir en el mercado esos autos a precio de lista.

El diario Ámbito Financiero publicó hoy un anticipo sobre cómo quedarán las nuevas bases imponibles a partir de diciembre.

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Nota del diario Ámbito Financiero Autos: desde diciembre, los 0 km de más de $3.430.000 pagarán impuesto al “lujo”

Por Horacio Alonso

Un nuevo ajuste de la base imponible regirá a partir del 1 de diciembre, y el impuesto al “lujo” para los autos alcanzará a los modelos de más de aproximadamente $3.430.000

Desde ese mes, los 0 km por arriba de ese valor estarán gravados con la primera escala de los Impuestos Internos, que equivale a una alícuota de 20%. El nuevo cuadro impositivo tendrá vigencia hasta fin de febrero.

Según pudo saber Ámbito, esto se debe a que el monto que se toma para el cálculo impositivo pasará de los $2.216.000, que rige en la actualidad, a un valor de salida de fábrica o distribuidor de $2.411.004. El número surge de un ajuste de 8,79%, correspondiente al aumento de los precios mayoristas de los vehículos en el trimestre (SIPM) de julio, agosto y septiembre. A este valor imponible hay que sumarle el pago del 21% de IVA más el margen de comisión de la red comercial de 15%.

Debido a las distintas formas de computar el gravamen y a la posibilidad de que se resigne ese margen, no hay un precio al público único, pero el valor de referencia ronda los $3.430.000. Hasta fin de noviembre, los modelos que deben pagar son los que se ubican por arriba de $3.120.000.

Por la forma de cálculo de Internos, una alícuota de 20% equivale a una suba de precio de alrededor de 25%, lo que hace que los modelos que sean afectados queden fuera del mercado. Es por eso que las marcas tienden a mantener los 0 km que ronden ese precio justo por debajo de ese tope para evitar que tributen el recargo fiscal.

Una vez que se actualice la nueva base, los modelos que están “topeados” cerca de la base imponible tendrán un incremento al público acorde con la variación del índice mayoristas, es decir, casi 9%.

Si se toma la cotización del dólar blue de ayer, los 0 km de más de 17.700 dólares “billete” deberán tributar. Esto afecta a modelos importados, pero también a algunos nacionales. Si la cotización paralela sigue subiendo, de acá a diciembre su valor en dólares será menor. Este tributo está pensado para gravar a los bienes suntuarios, pero los vehículos que estarán afectados pertenecen a un segmento medio. Hay que tener en cuenta que los 0 km más baratos del mercado parten de $1.700.000.

En el caso de la segunda escala, con una alícuota de 35%, la base imponible pasa de $4.091.446 a $4.451.084. De esta manera, deberán tributar los modelos de más de $8.600.000. También, por la forma de calcular este impuesto, los precios de los modelos alcanzados, con este 35% adicional, provocan una suba de precio al público de 50%.

Este gravamen se viene aplicando desde hace años con distintos niveles de intensidad. Comenzó a tener relevancia en el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, fue subido a un nivel récord desde el 2014, sólo se atenuó -pese a que había anunciado eliminarlo- durante la presidencia de Mauricio Macri y volvió a tener un impacto mayor desde la llegada de Alberto Fernández. De hecho, se modificó la forma de cálculo (antes era por la inflación general, tal como se estableció en el Gobierno de Cambiemos) para pasar a un índice mayorista.

De todas maneras, hay cuestionamientos a este índice, ya que los precios de los 0 km están aumentando a un ritmo mayor. Si se toman como ejemplo algunos de los modelos más vendidos, la suba en 12 meses es de 70% y, en lo que va del año, rondan el 50%.

También es cierto que, debido al desabastecimiento de 0 km, los valores de las listas oficiales no se sostienen en las concesionarias y los clientes deben pagar sobreprecios para acceder a una unidad que, además, deberán esperar meses para recibirla.