Era el cotidiano que nos venía faltando desde hace mucho, mucho tiempo. Las probamos hace 3 años por primera vez y, sin dudas, uno de los videos que más pendientes teníamos de hacer. Hoy con casi 7000 kilómetros en el reloj, les mostramos y contamos cómo es vivir con una Royal Enfield Interceptor 650.

Para empezar, esta moto tiene un uso casi totalmente citadino, con algunos viajes cortos en su haber, pero primordialmente usada para ir a trabajar, para hacer los mandados y como medio de transporte. En este uso realmente es una moto extremadamente gratificante más aún después de hacerle las primeras modificaciones y ponerle unos escapes en Royal Enfield Vicente López (ver nota). Puede sonar banal, pero realmente tener una sinfonía constante siguiéndonos de atrás tiene un efecto muy positivo en nuestra percepción de la moto y del mundo alrededor -exageramos, pero se entiende-.

En el uso en ciudad exclusivamente la moto, con sus casi 14 litros de capacidad de combustible recorre entre 250 y 270 kilómetros antes de amenazarnos con la reserva, y hay que destacar que uno de los pocos puntos flojos de la moto es que el medidor de combustible es sumamente impreciso. Seguramente la autonomía real sea bastante superior ya que midiendo el consumo en el surtidor me arroja unos 25 km/l.

El andar de la moto es uno de los grandes puntos a favor, con 52 Nm de torque, una potencia de 47 caballos y un orden de encendido de 270?, el motor paralelo es increíblemente suave, a la par de sus contrapartes inglesas. La entrega de potencia es perfecta, sin tironeos ni sobresaltos e invita a pasear la mayor parte del tiempo, sintiendo la agradable vibración de un motor de estas características, pero que no tiene problemas en apurar el paso y acercarse al tope de las rpm.

Al carácter del motor se suma una geometría muy bien lograda, un asiento cómodo y una postura que si bien podría ser más relajada, permite pasar horas sobre la moto sin pasarla mal, tanto conductor como acompañante. Algo que ayuda a una conducción placentera, y otro punto que podría tomarse en contra, es el peso. Unos 205 kilos en orden de marcha, que para el segmento podría tomarse como excesivo. La realidad es que una vez que levantamos los pies del piso, el peso pasa a último plano y contribuye notablemente al confort de marcha.

Para terminar los puntos negativos tenemos otras dos cosas para remarcar, la iluminación que peca por el estilo vintage y queda en desventaja sobre muchas motos de la competencia y también podría ser la tolerancia de los pedalines tanto conductor como acompañante, que quedan algo flojos y suelen ser la única fuente de ruido cuando circulamos por adoquines o por tierra.

Dejando esto de lado, la moto después de casi 7000 kilómetros realmente se planta como una gran decisión para un uso diario, los contras quedan muy opacados por los puntos a favor, que además del motor y el andar, podemos sumar el diseño, la calidad de construcción, la confiabilidad, la ciclística, cubiertas, caballete central y otras cosas que seguramente me esté olvidando.

En conclusión esta Royal Enfield Interceptor 650 es una de las opciones más sensatas si se busca una moto simple, cómoda y capaz. A los que no les guste el estilo clásico no va a haber forma de que la vean con los mismos ojos que nosotros, pero si se animaran a probarla seguramente se sorprenderían hasta los más críticos. Una moto que rompió el molde, y los precios, cuando se lanzó en nuestro mercado y que desde el primer momento fue un éxito en ventas, para nosotros, sumamente justificado. ¿Recomendada? 100%

Les dejamos nuestro cotidiano para que vean a esta moto en su hábitat natural y algunas fotos que tenemos hace tiempo cortesía de @fotosmdc y @pampa_studio.

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Motoblog Cotidiano: Royal Enfield Interceptor 650
Motoblog Cotidiano: Royal Enfield Interceptor 650